La bola ensalivada de Mauricio Toledo

La amenaza de la inflación

Hugo Rangel Vargas

Morelia, Michoacán, 5 de noviembre del 2021

Diversos empresarios y consejeros de consorcios como Elon Musk o Jack Dorsey, e incluso el Fondo Monetario Internacional; han alertado sobre las condiciones de incertidumbre que está proyectando a la economía global el crecimiento generalizado de los precios. ¿Nos preocupa a México la inflación? Sin duda, pero no es un problema privativo de la economía nacional, está siendo generado por una reacción natural de la reactivación postpandemia. Aquí sugiero dos hipótesis, no econometristas, que pueden ayudar a entender algunas variables que están detrás de esta situación.

Primera. Durante el cerrón de la economía que implicó la crisis sanitaria, los bancos centrales de todos los países del mundo, decidieron emitir más billetes. La moneda es como cualquier mercancía, cuando está en abundancia en el mercado su precio baja, pero también su capacidad adquisitiva se reduce; esto ultimo ocurre, siempre y cuando los consumidores la sigan usando al mismo ritmo que lo hacen normalmente.

En el encierro, la gente dejamos de hacer transacciones y la moneda circuló más lentamente, por lo que la imprenta de los billetes, o sea los bancos centrales, decidieron lanzar a la circulación mucho más papel moneda para provocar con ello que bajara el costo de pedirlos prestados y hacer que, empresarios y consumidores, nos endeudáramos y reactivásemos la economía invirtiendo o consumiendo.

Una primera variante del crecimiento de los precios es entonces, la emisión de billetes que generaron los bancos centrales durante la pandemia, misma que ahora tiene como contraparte una economía reactivada en la que ocurre una velocidad de rotación de la moneda y un ritmo de transacciones mucho mayores. Estas condiciones provocan que la moneda valga menos y en consecuencia, inflación. Un dato: desde marzo de 2020 a mayo de 2021 se aceleró el ritmo de expansión de la base monetaria del banco central de Estados Unidos (FED), creciendo a una tasa mensual del 3.3 por ciento, cinco veces por encima de lo ocurrido de 2008 a 2020.

Otro elemento que estaría detrás de la inflación es la llamada transición energética hacia las llamadas “energías limpias”. Los grandes corporativos financieros se han dedicado a desincentivar la inversión en derivados energéticos de fuentes fósiles. Con un fuerte componente geoestratégico (desactivar el potencial ruso de gas natural, descalificándolo como emisor de dióxido de carbono), los publicistas del ‘establishment’ han hecho crecer la propaganda sobre las posibilidades de otras fuentes de abastecimiento energético de hogares y empresas (siendo su planteamiento inestable y riesgoso puesto que depender, por ejemplo, de la energía solar implicaría dar cerrones de actividad en las noches); pero sí provocando un encarecimiento del carbón y el petróleo, insumos que siguen siendo el único respaldo del movimiento de la economía mundial.

Hacia 2022, el FMI prevé una estabilización de la inflación. Esto llegará con unas tasas de interés más altas, como consecuencia de la reducción de la masa monetaria que explicamos en la primera hipótesis, misma que impactará negativamente a los países que se endeudaron (no es el caso de México); o bien como del fracaso de la llamada alternativa verde en materia energética, que traerá la necesidad de un respaldo fósil del nuevo nivel energético de la economía global (Dos Bocas estará casi listo)

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