CONGRESO MICHOACÁN, ¿DECADENCIA?

Antonio Tenorio Adame

La 4T ha surgido como reclamo al hartazgo social frente a la corrupción desbordada de los anteriores gobiernos. Ahora la corrupción se combate, pero aún se preserva, como ocurre en la liquidación de los ex asesores y ex empleados administrativos de la LXXIV Legislatura de Michoacán.

Por lo general, ahora, se manejan los recursos públicos con un sentido de responsabilidad para evitar comisiones penales y aspirar a mejores administraciones. 

En ese escenario cabe advertir que el Congreso de Michoacán corre el riesgo de ubicarse del lado de las prácticas antiguas de corrupción que tanto son aborrecidas por el daño generado. El tema preocupa en el caso de los finiquitos a los ex trabajadores de la LXXIV Legislatura, a la vez se presenta la oportunidad de refrendar la política de honestidad o de mantenerse bajo la sombra del viejo esquema de malos manejos de egresos fiscales.

La actual LXXV Legislatura se juega algo más que retener recursos presupuestales que en su momento fueron aprobados por el mismo órgano de poder, sin embargo han sido escamoteados, además de los afectados debe aceptarse que el Congreso mismo ha sido víctima del desorden de recursos que son suyos, sin embargo, fueron sustraídos para cubrir otros gastos, por tanto el Poder Legislativo depende de la administración del Poder Ejecutivo sin que el Comité de Administración ejercite la independencia y división de poderes donde se observe la soberanía del Congreso.

Con la negativa de pagar los finiquitos se comete una injusticia inmoderada contra personas y sus familias que sirvieron con lealtad y eficiencia al Congreso de Michoacán en horas de incertidumbre en la transición democrática del arribo de Morena al poder.

¿CONGRESO SIN LEGITIMIDAD?

En caso de negativa al pago de finiquito el Congreso caería estrepitosamente en la pérdida de credibilidad y de legitimidad, dos valores tan fundamentales en el ejercicio de la representación política.

Es necesario reiterar que los empleados del Congreso son pieza clave para su cabal y buen funcionamiento. En las mejores Asambleas nacionales del mundo, el apoyo parlamentario es primordial para el buen funcionamiento: sea el sistema de Letrados en el Congreso de diputados de Madrid, o de los asesores de la Biblioteca del Congreso en Washington, o la declaración de interés de seguridad nacional en la Asamblea Francesa, en todos ellos el apoyo legislativo es de primer orden jerárquico. Pero algunas tendencias del Congreso de Michoacán la desechan y llegan a despreciarlas con la despectiva nominación de “aviadores”.

En México se pretende presumir de una reforma en el Poder Legislativo; el cual se fundamenta sobre las bases de atención directa a los representantes, quienes han sido obsequiados con su reelección y la equidad, no obstante, tanto la reforma de reelección como la equidad de género todavía no dan muestra de su eficiencia por el contrario destaca la falta de concordia, carencia de un debate profundo conocimiento y el respeto entre diputados

¿EL CONGRESO SECUESTRA LA VERDAD?

Es inminente la pérdida de credibilidad del Congreso en caso de retener o negar el salario devengado por sus trabajadores, quienes fueron contratados de acuerdo con la legislación presente. En caso de caer en la ilicitud se estaría retrocediendo más atrás de las odiosas tiendas de raya en las haciendas porfirianas donde al menos se les entregaban mercancías, mientras que en este caso en el Congreso se escamotea un recurso que fue aprobado, disponible y desviado a otros fines.

De no corregir esta patraña el Congreso exhibiría su falta de capacidad para cumplir sus propios acuerdos y mandatos con lo que exhibiría su falta de lealtad institucional quedando en evidencia para exigir que los demás ciudadanos cumplan la ley, se ajusten a sus mandatos, por falta de congruencia y de credibilidad en el órgano encargado de hacer la Ley.

Como afirmaba el eminente jurista, Carl Schmith, “el primer encargado de observar la ley es el propio legislador”, se refería a que la ley es producto de la legitimidad que imprime el órgano legislativo donde el legislador debe representar la honestidad de pensamiento y obra para imprimirla en la ley, un mandato imperativo lo que la sociedad requiere para su bienestar.

Los diputados no pueden violar la ley porque eso les inhabilitaría elaborar otros códigos.

Hoy los legisladores de Michoacán, a la vez, tienen un reto y una oportunidad al hacer justicia a los trabajadores que les apoyan y cumplen con Michoacán para cubrir sus finiquitos.

¡¡RESPETO AL RÉGIMEN CONSTITUCIONAL¡¡

¡¡CUMPLIR LA LEGISLACION LABORAL¡¡ ¡¡YA¡¡

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