Buenavista de mis amores


Héctor Tenorio

Buenavista, Tomatlán, Michoacán, 1 de enero del 2022

En el 2015, don Francisco Javier Cárdenas Madrigal donó 160 placas, las cuales están colocadas actualmente en las esquinas de una parte de Buenavista. Las mandó fabricar a Tzurumútaro. «Como fue un trabajo laborioso, me llevaba los nombres de las calles y las que ya estaban me las traía. Entre seis y ocho meses, me llevó hacerlo, ya no me acuerdo».

Explicó que nadie le metió esa idea a la cabeza, fue su iniciativa. Dos personas y su familia le ayudaron a cavar los pozos y echarle cemento para fijarlas en las banquetas, llegando a poner diez cada día.
«Las doné con mucho gusto, nunca reculé y sigo en mi idea de hacer el bien. Quería que mi pueblo ya no fuera un rancho, un ranchillo, sino que fuera un rancho grande».

Desde su punto de vista es lamentable llegar a un lugar y preguntar por una calle fulana y que le contestén quien sabe. «Ahora ya están las placas». Recordó que una vez terminada la tarea de colocar estas placas bellas y vistosas, les advirtió a los pobladores que sólo una vez las pondría.

Reconoció que le sobran algunas que no las ha colocado, porque ha visto en los últimos años que Buenavista no estaba progresando. «Había un desorden. Incluso destruyeron las placas en algunos casos para vender el aluminio».

A pesar de esto, don Francisco Javier Cárdena, afirmó que es más la gente buena del municipio que la mala. «Desgraciadamente dos o tres malos le pueden provocar temor a 100 o más». Adelantó que aprovechará que ha iniciado la administración del presidente municipal, Sergio Báez Torres, para solicitar que se levanten las placas caídas y colocar las que faltan. «Mi compromiso con Buenavista todavía no ha concluido», advirtió.

Una de las placas que todavía no se ha colocado llevan el nombre de su padre, J. Isacc Cárdenas. Aclaró que la J es de José. «La placa de mi papá, la pensaba poner en la calle donde está la casa donde nacimos sus once hijos. Ahi donde vivíamos la calle tiene un nombre que no es ese. Yo queria colocarla en memoria a él quien junto con mi madre eran gentes buenas. Donaron un terreno al municipio para que se construyera las instalaciones del centro de salud. No pedimos nada a cambió solo queremos el progreso del pueblo».

Dijo que su padre se sentiría orgulloso de la donación de las placas.»Hay que buscar la manera de honrar a nuestros padres. Me gustaria que un dia de estos, el centro de salud, se le pudiera agregar el nombre de mi mamá, Domitila Madrigal. Ella donó el terreno para el centro de salud y existen una escritura que lo demuestran. Seria un homenaje a alguien que hizo el bien sin recular, sin pedir nada a cambio».

Al final de la entrevista, llegó uno de sus hijos que lleva por nombre Javier. Él comentó que cuando se pusieron las placas algunos vecinos se quejaron de que se hicieran los pozos en las banquetas. Incluso le ha tocado enderezar algunas que la gente ha intentado destruir.

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