Para los amigos de nombre Manuel

Hidalgo 17 de junio del 2022

Mi querido Manuel en este día un gran abrazo y algún recuerdo sobre tu nombre

Como bien lo sabes Emmanuel fco Manuel es una palabra hebrea que significa “Dios está con nosotros”.

Ese nombre aparece en forma destacada en el evangelio de San Mateo donde se dice que María tendrá un hijo que quitará al pueblo de sus pecados y afirma, además, conforme a lo dicho ocho siglos antes por el profeta Isaías que ese niño, Jesús, sería Dios con nosotros, es decir Emmanuel, Manuel, de ahí tu nombre.

Como bien lo sabes un día antes de que fuera crucificado, Jesús tomó el pan, lo repartió y dijo: “Este es mi cuerpo”; después, tomó el cáliz con el vino y dijo: “Esta es mi sangre”. Así se quedó con nosotros, en el pan y en vino.
Al estar dentro de la Semana Santa y, por tanto, del recuerdo de la pasión y resurrección de Cristo, ese acto único de quedarse Dios con nosotros en el pan y el vino no se celebraba particularmente. De ahí que una monja de la que no recuerdo su nombre en el siglo XII propició que un día, jueves – como recuerdo del jueves Santo – se hiciera una gran fiesta para celebrar – Emmanuel – que Dios se había quedado con nosotros.

Ya para el siglo XIII la fiesta que llamamos Jueves de Corpus fue aceptada por la Iglesia y, tema curioso, el gran sabio Santo Tomás de Aquino escribió unas hermosas poesías – el Tantum Ergo y el Pange Lingua -, que aún acompañan las celebraciones de la Eucaristía.

Con el tiempo surgieron varias devociones. Además de la primera comunión, muchos hemos asistido a la llamada “bendición con el Santísimo” en la que, en medio de incienso y cantos, el sacerdote levanta la custodia con la hostia y nos bendice. También en muchas ciudades se da aún el llamado jubileo de las Cuarentas Horas que consiste en que prácticamente durante una semana la custodia con la hostia está en el centro del altar, lo que se llama exposición con el Santísimo para que los fieles a cualquier hora del día se acerquen y platiquen con Dios ahí presente.

¿Y qué con las mulitas, preguntarás? Aquí recuerdo que mi madre y vecinas nos vestían a los niños del barrio de inditos y nos llevaban a la Catedral. Nos tomaban la foto, caminábamos, nos sentíamos muy guapos. El origen de esta tradición al parecer fue el que en ese día se realizaba una gran procesión con el Santísimo.

Como ocurría en las grandes fiestas se favorecía el estreno de ropa y la gente, algunos estrenados, venía con flores, con regalos a la Catedral. ¿En qué cargaban estos dones? Pues en burros, en “mulitas”. Y de ahí la tradición de vestir a los niños de “inditos” y de regalarnos las famosas mulitas.

Si pensamos en el significado de la fiesta, es maravilloso que Dios esté con nosotros en un pedazo de pan. Es el colmo de la cercanía, del amor, quedarse aquí en forma tan oculta, tan sencilla. Invita al agradecimiento, a la adoración.

Para quienes, no creen, es un momento de decir: estos están locos totalmente o para sorprenderse con la clase de Dios que se empequeñece de tal forma para estar con aquí. En cualquier caso, es digno de reflexión, de sorpresa.

Si pensamos en la tradición de vestir de inditos a los niños y chulearlos creo que esto significa el respeto y
cariño para la gente de campo, para los indígenas. Un día de raíz.

En cualquier caso este día mi querido Manuel tu nombre nos hace recordar que ahí en el templo más cercano – casi siempre vacío – está Dios en la hostia esperando un rato de compañía….. tu nombre a eso invita y hoy con estos recuerdo te mando un abrazo.

Alejandro Cea Olivares.

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