UN 11 DE MARZO DE 2004

Recuerdo aquella mañana, hacía un buen día, en lo que a lo meteorológico se refiere, pero pronto se empezaron a oír las sirenas de las ambulancias y de los servicios de emergencia. No era un sonido normal, sino masificado: parecía que se habían unido todas las sirenas del mundo en aquel momento. No tardamos en conectar la radio, al intuir que algo anómalo y grave estaba ocurriendo, y, efectivamente, todos los programas de radio interrumpían su desarrollo cotidiano, para informar de la catástrofe.

Se habían producido diez explosiones en cuatro trenes de Cercanías de Madrid. Las explosiones fueron provocadas por mochilas cargadas con Goma-2 ECO, usado habitualmente en canteras. Todas las explosiones tuvieron lugar entre las 07:36 y 07:40 de la mañana, en la línea férrea que une la estación de Alcalá de Henares y la estación de Atocha. El atentado pretendía causar un importante daño humano, pues aprovechaba la hora punta de afluencia de público a los transportes. Un público esencialmente obrero, que madrugaba para acudir al trabajo.

Las cifras de muertos nunca eran pacíficas ni razonables, y se iban actualizando al alza paulatinamente, desde el primer momento, hasta varios días posteriormente: el total de personas lesionadas, de todas las nacionalidades, pues la zona geográfica del atentado contiene una importante presencia migratoria, ascendía a las 1857 personas, de las cuales, 193 fallecieron.

Aunque, en los primeros momentos de confusión, el atentado fue atribuido por las autoridades a la banda terrorista ETA, todas las investigaciones posteriores, han venido a dilucidar que se trató de un atentado de tipo yihadista, a cargo de terroristas cercanos intelectualmente a Al Qaeda y al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, según la sentencia de la Audiencia Nacional y la del Tribunal Supremo. En fechas previas al gravísimo atentado, tanto el servicio secreto español, como la cadena catarí de televisión, Al Jazeera, habían emitido informes y comunicados, tendentes a una posibilidad cierta de ataque terrorista en España, debido a la participación efectiva de nuestro país, en las guerras de Irán y Afganistán.

A destacar las fechas en las que se desencadenó este ataque terrorista, y sus efectos mediáticos y anímicos en la población, y en la opinión pública: se encontraba España en vísperas de unas Elecciones Generales, que se celebrarían 3 días después del terrible atentado. Los resultados electorales, acusaron claramente el impacto del atentado de Madrid, provocando un vuelco en las expectativas que ofrecían las encuestas previas a la votación.

Ambos partidos políticos mayoritarios, el Partido Popular (PP), y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se acusaron mutuamente de oportunismo electoral, al cruzarse graves acusaciones mutuas, que no ayudaron nunca a la reconciliación y a la unión de los españoles, entorno a la causa patria común. Se trató de una dura tragedia, que, lejos de crear solidaridad entre todos los españoles, nos volvió a separar como hermanos, merced a una acción política incompetente, en el sentido apuntado, empeñada en hacer distingos de intereses y de sangre, en lugar de presentar a España como un hogar común de todos los españoles, sin que quepan excepciones.

FRAN AUDIJE

Madrid,España, 3 de marzo del 2023


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