El desencanto al que nos conduce la política, en España y en Europa, es notable, y sobresale por momentos. Comprobamos con tristeza y desaliento, el derrumbamiento de aquellos mesías, aportando la esperanza de un mundo mejor, sin duda con el esfuerzo de todos.
Un mundo con futuro para los jóvenes, con presente de vida, para los adultos, con paz y humanidad, para los mayores. Donde la Justicia proteja la honradez de los ciudadanos que edificamos la sociedad, persiga el delito y el crimen organizado. Donde la educación forme a los hombres y a las mujeres, en la construcción de una sociedad de concordia. Donde la Sanidad sea efectiva y eficaz, brindando un trato humano al enfermo.
El deseo de una sociedad de servicios, colaborativa, inclusiva, aglutinadora, bien organizada de cara a un crecimiento humano y económico, sostenible para el medio ambiente, es el deseo de una sociedad humana, humanizada, y humanista, donde las personas ocupemos el primer lugar, donde todo esté en función de los derechos más básicos y primigenios, porque, antes que nada, somos seres humanos e hijos de la nación donde hemos nacido.
En cambio, seguimos comprobando, cómo nuestra clase política se ha revelado, en generalizado contubernio, contra el pueblo que lo convierte en su representante, que le otorga la capacidad para gestionar su funcionamiento, en la esperanza de una vida que se viva con dignidad, que nos permita prosperar, según el esfuerzo y el ingenio que cada cual aporte.
Se institucionaliza la injusticia a marchas forzadas, y se refuerza la maquinaria de la manipulación, mientras se perpetra el saqueo de España. El desfalco económico es impresionante, pero la inmoralidad podría rayar la indignación.
Nunca antes se había practicado el cinismo y la hipocresía, a unos niveles que están por clasificar, que nos dejan noqueados ante la desfachatez con la que son practicados. Un cinismo, haciendo balance, en el que se confunden los conceptos de libertad y esclavitud, al tiempo que se habla de democracia, pero se practica un totalitarismo en progreso, que amenaza con ahogarnos, sentenciado a la sociedad a una cruel pena de horca.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook. Madrid, España, 8 de julio del 2025 Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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