Seis y ocho de Agosto. Días qué una «luz» destruyo la incandescencia de la vida. Sucedió en Hiroshima y Nagazaki. «Little Boy» fué el irónico nombre del dispositivo nuclear lanzado sobre la población de Hiroshima. El día ocho un segundo artefacto destrozó la ciudad de Nagazaki. «Bautizado» sarcásticamente bajo la denominación de «Fat Man» «Niño Pequeño y Hombre gordo» dieron inicio a la era de la confrontación nuclear.
Después de estos dramáticos acontecimientos la vida en el planeta se tornó riesgosa. El peligro de una guerra de esta naturaleza alcanzó la condición de amenaza real.
Justo es señalar la existencia del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) firmado por 191naciones y en vigencia desde el año 1970. Países como Israel e Irán no son signatarios de este acuerdo global. Renuencia que en el marco del conflicto existente entre estas dos naciones generan un peligro global.
Sionismo e islamismo se piensan en términos de exterminio mutuo.
Este acontecimiento no pasó desapercibido para el mundo de las artes cinematográficas. Fué escenificado en distintas producciones. Una de la más conocida es «Hiroshima Mon Amour» (1959) del afamado director Alain Resnais y cuyo guion fué escrito por la reconocida intelectual Marguerite Duras.
Producción cinematográfica clave en la Nouvelle Vague Francesa. Relato que habla sobre las huellas atroces que deja la guerra y el trauma que la acompaña.
Otras narrativas tomaron como su objeto este acontecimiento. Por ejemplo, «La Tumba de las Luciérnagas» (1988), «Rapsodia en Agosto (1991), Luz Blanca, Lluvia negra (2007) Oppenheimer (2023).
Recordar estos acontecimientos tienen un doble propósito. Por un lado, rendir tributo a esta población que supo sobreponerse con dignidad e, igualmente, reconocer su creatividad puesta al servicio de la construcción de una modernidad de profundo contenido ético. Hoy día referencia para nuestros países.
Atravesamos una coyuntura plena de dificultades de todo orden: políticas, económicas, culturales y de modos de vida. Al igual que los ciudadanos japoneses tenemos la obligación de elevarnos sobre la cotidianidad y superar estas adversidades. Litle Boy y Fat Man fueron «detonadas». Sus efectos se han materializados en inflación, destrucción de la economía, represión, empobrecimiento generalizado, emigración, cancelación del futuro y en cierta oposición carente de voluntad de poder, exceso de premura y pobreza en las ideas.
Hagamos acopio de recursos espirituales y culturales para enfrentar este presente con rostro de futuro. Los reducidos «hibakusha»* criollos expresan el espíritu de una colectividad que se niega a rendirse y que a lo largo de la historia ha dado muestra de una voluntad indoblegable.
El combate continúa .Con pasión exclamo : «Venezuela Mon Amour». *Nombre que reciben los sobrevivientes del holocausto atómico.Y, en nuestro país, me he tomado la licencia de usar este término para calificar los ciudadanos que cotidianamente con su esfuerzo superan las vicisitudes de vivir bajo este autoritarismo socialista, no se doblegan ante las dificultades y simbolizan el nuevo amanecer que todos anhelamos.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
UP es un esfuerzo editorial de todos, una visión del mundo que nos lleva a preguntarnos más que a afirmar. Es darle opción a diferentes voces que vienen de cualquier parte del mundo.
Nuestro propósito es mostrar una realidad que frente a nuestros ojos ocurre y no tiene trascendencia en los grandes medios, un parlamento ciudadano en el que se toman decisiones a partir de la constante visión de nuestros problemas, sin dejarse llevar por fanatismos o miradas extremas.
Ver todas las entradas de Unidad Parlamentaria