Del torvo morral

Exigen separación de juez parcial en el caso de Isidro Santamaría

Héctor Cobá*
Quintana Roo 2 de junio del 2026

La separación de la juez de control Landy Rosalía Pamplona Díaz por parcialidad es obligada frente a la ausencia de objetividad e imparcialidad, instaurados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM).
Estas decisiones de la juez son acciones que afectan el debido proceso por frecuentes postergaciones de audiencia en la defensa del dirigente  en Quintana Roo de la CTM Isidro Santamaría Casanova, en la causa penal que se sigue en su contra por el presunto delito de trata de personas.
El encargado de la defensa del líder cetemista rechazó a Pamplona Díaz, de la que solicitó con toda la formalidad sea apartada de la causa penal de marras. 
Recusación surgida tras una audiencia celebrada el pasado 18 de mayo, en la que se supo que personal de la Fiscalía General de la República (FGR) dijo no recibir notificación electrónica relacionada con el ofrecimiento de pruebas por lo que pidieron más tiempo para su presentación.
Mientras la FGR solicitó una prórroga de siete días; sin embargo, la juez difirió la audiencia hasta el próximo 5 de octubre, como si fuera friolera, cinco meses de aplazamiento.
No es la única dilación ni hecho aislado, es una parte del conjunto de retrasos acumulados en el desarrollo del proceso penal, donde algunos son de cuatro, cinco y hasta seis meses.


Aplazamientos que vulneran los derechos del presunto a ser juzgado en un plazo sensato y se incumple con el principio de aplicar la justicia pronta y expedita previsto en el artículo 17 de la CPEUM. 

Tortuguismo
Incesante tortuguismo similar al de la hoy fiscalía cuando era procuraduría y carecían de los polvos y guantes para detectar las huellas dactilares en la escena del crimen, por decir lo menos. Parecidos en este siglo 21, es la evidente lentitud a siete años de iniciada la investigación correspondiente a estas líneas, la fiscalía-parcela de raciel lópez, peor que el Capitán Torrente -el brazo tonto de la ley- en ningun momento ha presentado a las víctimas (presuntas) con el fin de ratificar lo denunciado menos desahogar las pruebas que puedan sostener la acusación contra Santamaría.
Estas y muchas razones son clara muestra del tortuguismo in crescendo y de la no imparcialidad; de continuar la presunta juzgadora en el caso está comprometida la objetividad necesaria en toda actuación judicial.
Obligada es la tirria contra la prolongación del procedimiento que favorece por sistema a la parte acusadora y castiga al acusado -presunto-, alargamiento que ya lleva más de siete años sin tener una determinación definitiva de fondo.
Así los altos jefes de Rosalía, de mala fama, ella, antes y después de las elecciones de magistrados bajo la santa guía del acordeón, serán los que definan si sigue o no en el caso.
Por suerte en el sistema judicial existe la recusación, figura jurídica prevista para solicitar la separación de un juez, cuando una de las partes considera que hay circunstancias que puedan afectar su imparcialidad o generar una duda razonable sobre su objetividad.

*Recibió el Premio Nacional de Periodismo 2025 del Club de Periodistas de México AC, en la categoría Divulgación del patrimonio cultural en medio digital; y en 2024, el XX Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón por artículo de fondo de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos AC (Fapermex) y el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo (Conalipe).
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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