Se trata de una de las naciones del mundo a la que mayor simpatía le tengo, y no es, desde luego, por razones políticas, sino por los buenos recuerdos.
Tuve la suerte de contar con un hermano de mi madre, que vivió la mayor parte de su vida en la pequeña ciudad de Springfield, en el Estado de Missouri, hacia la zona geográfica central de esta mole de territorio, al Norte de América, formando Continente junto a México y Canadá, otras dos extensiones territoriales inmensas.
Mi tío ejerció la medicina en esta ciudad tan nombrada y especial de la América anglófona, puesto que era complicado, recuerdo, encontrar por aquellos lares a alguien que conociera el idioma que ellos nombran como español, a diferencia de otros lugares de aquella nación, cuales serían Florida, o California, donde es posible vivir hablando el español, prácticamente.
Yo era un niño, casi un adolescente, cuando visité a este gigante mundial, durante 3 meses, cada verano de los dos consecutivos que estuve. La esposa de mi tío, era natural de Montana, un Estado al Norte, pegadito a Canadá, donde mi tía nos decía que habían llegado los colonizadores españoles, porque en el escudo del mismo existe un lema en español: “Oro y plata”, reza la parte inferior del escudo de Montana, aludiendo a la ilustración de unas minas, que nos hablan de un rico pasado en la extracción de metales preciosos, santo y seña de este lugar de parajes bellísimos.
Sendos veranos que pasé junto a mis tíos, los cuales, por entonces, aún no habían formado familia con hijos, aunque, posteriormente, nacieron en el seno de aquel hogar dos de ellos, mis primos americanos, que también ostentan la nacionalidad española, puesto que mi tío nunca adquirió la nacionalidad estadounidense, y fue siempre un extranjero español, pero perfectamente asimilado a aquella afortunada nación.
Este último hecho nos habla del carácter de estos americanos, que no son originarios ninguno de ellos de América, en su enorme generalidad, puesto que provienen de otras partes del mundo, hasta de las más insospechadas.
Ciertamente, los Estados Unidos de América es una nación forjada desde la emigración, por tanto, no les extraña ver a gente de otros lugares del mundo, y es posible ser americano allí, incluso sin la propia nacionalidad. Tan solo debes demostrar ser útil a la sociedad, portador de algo que a ellos les parezca meritorio, para ser acogido sin mayor problema.
Yo siempre digo que, los Estados Unidos de América, es el lugar donde van a parar los fracasados de otros sitios, para encontrar la redención, y el triunfo, en muchos casos.
El Nobel de medicina, Severo Ochoa, de origen español, y formado en la Universidad española, no consta como otorgado a España, sino a los Estados Unidos de América, puesto que fue en este lugar donde el Dr. Severo Ochoa desarrolló sus investigaciones, bajo los medios y la financiación estadounidense.
Sin ir más lejos, existe un poderosísimo ejemplo, además del anterior, y es el de la familia del actual presidente de los Estados Unidos, cuyo abuelo, emigrante alemán, trabajó de camarero, aprendiendo el negocio, que fue desarrollando hasta amasar una fortuna. La abuela del actual presidente, huyó de Escocia debido a la crisis generada por la Primera Guerra Mundial, y llegó a estas tierras americanas con 50 dólares en el bolsillo, trabajando como empleada del hogar, hasta que conoció al abuelo hostelero de Trump, y contrajeron matrimonio. Donald Trump, por dos veces presidente de los Estados Unidos de América, en la 45 y 47 ocasión, es dueño de un fuerte emporio económico, basado en los bienes inmobiliarios.
Estados Unidos de América, continúa siendo la nación de la libertad, en un lugar donde se te exige trabajo duro (Hard Work), y una correspondencia económica, puesto que no existe ninguna otra limitación administrativa que pueda limitar el valor y el esfuerzo de las personas.
Fuera de todo lo antedicho, no quiero que se entienda que este es un lugar perfecto, ni mucho menos. Pero yo siempre recordaré la amabilidad y el cariño con los que fui tratado durante mi estancia en los Colegios de Cherokee, y de Sparta, donde atendí a clases como el chaval que era entonces, y lo fácil que fue entablar amistad con aquellos chicos y chicas, entre los que encontré siempre afinidad y comprensión.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook
Madrid, España, 26 de mayo del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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