LA INHUMANIDAD SE APODERA DEL MUNDO

Estamos asistiendo a una época terrible y decadente, en la que el mundo parece desarrollarse en cuanto a tecnología y avances médicos, pero se puede constatar, como denunciara el Secretario General de las Naciones Unidas, Gustavo Guterres, que los derechos humanos pierden cotas de respeto a una velocidad alarmante.

Las guerras en liza, como la de Ucrania, la de Palestina, o la que confronta a Irán y a los Estados Unidos de América, dejan constancia de lo cruel que se ha vuelto ser soldado, o una víctima civil encerrada en el enfrentamiento armado.

Los avances militares en tecnología, están logrando facilitar el exterminio humano, de manera bastante más cruel que nunca, ya fuera entre los Ejércitos enfrentados, como se puede ver por las escenas que nos llegan de los combates, o entre la población civil, cual sería el caso de Palestina, con gente inocente pasando unas hambrunas crueles y calculadas por el enemigo, o, sin ir más lejos, cual hemos visto en Irán hace pocos días, la masacre que tuvo lugar durante la celebración de una boda.

Pero en los lugares donde hay paz, se viven situaciones sociales terribles también, como, por ejemplo, en España, donde soy testigo a diario, de cómo está cundiendo la plaga de la degeneración sexual, entre una población tradicionalmente de moral católica, y con una fuerte preminencia de la institución familiar.

Estamos hablando de una caída en picado, respecto a los usos y costumbres de las sociedades más tradicionales, en cuanto a la vivencia que tenían de la vida, con una sólida base en el matrimonio y en la familia, lo cual ha ido torciéndose con el paso de los años, llegando a notarse, por ejemplo, en el brutal incremento del aborto, de los fracasos matrimoniales, del fracaso escolar, de la prosperidad de la prostitución y de todos los delitos de lesa humanidad que surgen en derredor de esta lacra, la llamada “esclavitud del siglo XXI”, así como una verdadera epidemia de homosexualidad, que denota el cambio de mentalidad en cuanto al concepto de afectividad y sexualidad, mucho más laxo, y degenerativo en cuanto a las costumbres en la vida sexual, que cobra preeminencia en el panorama social, excediendo, de tal forma, el redil de la estricta intimidad.

Precisamente, en la Historia podemos encontrar que el incremento en la degeneración sexual a nivel de la sociedad, como vemos cada vez con mayor frecuencia internacional, sobre todo en el ámbito de Occidente, es el vector que mejor indica la decadencia general, ya tomando velocidades de vértigo, en el caso de nuestra época.

La religión por antonomasia de Occidente, el cristiano-catolicismo, está de capa caída, con un fuerte descenso de vocaciones, y una juventud que sigue cada vez con mayor precariedad, la vivencia de la fe católica.

Pudimos presenciar en las Olimpiadas de París 2024, cómo durante la inauguración de estos juegos que congregan a todas las naciones del mundo, se producía una apología del mundo LGTBI, y de la ideología de género, junto a una innecesaria ofensa expresa hacia el cristianismo, base del desarrollo y prosperidad de las sociedades del conocido como “Imperio Occidental”, hasta la fecha.

Debemos recordar que, la Revolución Francesa, y aún la Revolución independentista de América, está basada en sus ideas en una revisión del cristianismo, que pone de relieve el lado más humano y humanista del mensaje evangélico de Jesucristo.

Sin embargo, ante el panorama al que estamos asistiendo, cabría hacernos la siguiente pregunta: ¿Se encuentra el mundo occidental llegando a una nueva dimensión de la Historia, en la que la cultura cristiana, base del mismo hasta este momento, va a ser superada y apartada?.

FRAN AUDIJE

Fotografía Facebook
Madrid, España, 9 de septiembre del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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