LA DISPERSION DE RECURSOS FEDERALES 2021 A ENTIDADES FEDERATIVAS, MUNICIPIOS ¿SON SUFICIENTES? ¿EXISTE JUSTICIA PRESUPUESTARIA?

Arq. Ricardo Hernández Guzmán / Valuador Inmobiliario, Morelia Michoacán

hernandezavaluos@gmail.com

En recursos federales, lo que se recaude al cierre del ejercicio 2020 saldrá como gasto público en el 2021, mediante lo establecido en la Ley de Presupuesto de Egresos de la Federación en todas las direcciones que ésta mandata. Del total de Ramos que conforman esta Ley, solamente el Ramo 28, denominado Participaciones a Entidades Federativas y Municipios y el Ramo 33, denominado Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios, son los que están destinados en forma directa para ser el vehículo de recursos federales que lleguen a los estados y municipios de la República Mexicana.

Ahora, el monto de recursos que contienen la suma del R 28 y R 33, ¿serán suficientes para la atención a las diferentes necesidades de cada estado y municipio del país? Analicemos…desde que los estados y municipios reciben recursos federales se dedicaron con gran entusiasmo, disciplina y honestidad a la ejecución de obra pública, programas y acciones de beneficio a sus gobernados; fueron superando las necesidades de infraestructura básica y generaban economía en forma directa a sus habitantes; era un gusto verlos trabajar en su demarcación territorial, de forma intermunicipal y modalidad regional. Los municipios y estados con más fortaleza económica también tenían más infraestructura de trabajo y ellos mismos ejecutaban la obra logrando importantes ahorros que los reinvertían en más obras y más acciones, logrando superar las metas programadas en sus planes de desarrollo, cuidaban mucho el recurso y rendían cuentas puntuales a las distintas dependencias encargadas de ello, lo hacían con mucho gusto, honestidad y respeto a la investidura.

¿Eran suficientes los recursos federales que les llegaban para la ejecución de sus obras y acciones? A ese tiempo, cuando inicia la dispersión de recursos federales nadie tomaba en cuenta qué cantidad sería la ideal, solo sabían que les llegaba recurso federal de acuerdo a una repartición que tomaba en cuenta su población y el estatus económico de la misma y se tenían que asesorar de las dependencias para gastar con mucha preocupación el recurso, priorizaban obras y acciones mediante ejercicios de planeación en forma directa con la sociedad, también había una vigilancia muy honesta hacia los estados y municipios. Y sí, eran suficientes los recursos, ya que la mayoría de los municipios y estados no tenían equipo para ejecución de obra, ni personal suficiente, mucho menos con perfil adecuado, tenían que contratar empresas, todo en buen plan, todo auténtico.

Y… empieza la historia… el motivo de lo que actualmente es la insuficiencia presupuestal. Con los cambios de gobiernos municipales y estatales, los que llegaban nuevos ya traían en la conciencia que en estos puestos se manejan muchos recursos y que si hacen alguna que otra acción indebida, que aparentemente no sea notoria, les quedaría buena cantidad de recursos federales en sus bolsas personales, inevitablemente la falta de cultura, de preparación académica de los gobernantes fue y es el pretexto idóneo para llegar  al mundo de la corrupción… los municipios y estados se dieron gusto contratando empresas constructoras que al poco tiempo ofrecían porcentaje por la asignatura de la obra, después ya había gestores hasta personal de los diferentes órdenes de gobierno que cobraban por gestionar la obra a favor de cierto contratista…luego  ya casi todos los munícipes y gobernadores de la Nación directamente se entendían con proveedores y contratistas, ya todo fue contratado, el personal que tenían para realizar la obra de infraestructura fue despedido, las dependencias que hacían los trabajos de infraestructura fueron desaparecidas o reducidas al personal mínimo operativo; actualmente algunas dependencias de gobiernos estatales no registran actividad alguna y hasta en el pago de nómina existen las deficiencias, ahora algunos puestos de alcaldes y gobernadores ya se cotizan en montos, increíblemente ya se adquieren de muy diversas formas, ya cuestan recursos que a la larga los reponen de lo que deja el respectivo puesto.  

Paulatinamente la corrupción permeó las diferentes órdenes de gobierno, ésta fue agarrando forma, mucha fuerza y terrible y reproblable, cuando elementos desleales en puestos principales de la federación nombran o imponen a los tesoreros de cada estado, a la fecha todavía existen estos al cabo que la decisión de que estén o no, estaba muy por encima de los gobernadores. 

¿Y qué pasó con el recurso federal?, como a estas alturas ya se repartían comisiones por obras y acciones, las comisiones eran tantas y caras que las obras de 10 pesos se hacían en 4, los 6 pesos eran repartidos en varias personas, las mismas obras son testigo de ello, obras que antes de ser inauguradas se destruían por sí solas, están a la vista, es visible la mala calidad, obras inconclusas y abandonadas, obras inventadas, cuentas públicas ficticias pero aprobadas y solventadas…mil formas de corrupción que a partir del año 2001, pocos pero intrépidos gobiernos estatales y municipales inician la deuda pidiendo créditos, primero para pagar pendientes que dejaron administraciones anteriores, o porque realizaron el gasto total de su techo financiero y tienen que realizar la construcción de obras de compromiso político en la versión de a ‘webo’, etc.

Actualmente Coahuila, Chihuahua, Aguascalientes y Nuevo León registran los montos más altos de deuda pública y, con excepción de 3 municipios , todos los estados están endeudados por motivos y conceptos similares; la deuda ya absorbe gran parte de los ingresos locales y de participaciones que reciben de la federación, referente a estos 4 estados, ya tendrían que ser observados por la SHCP y por el mismo gobierno federal para evitar que sus deudas e intereses se eleven y comprometan su capacidad de pago; en los demás estados y municipios, la deuda es sostenible, según la SHCP.

Pregunta obligada: ¿es suficiente el recurso que mediante los Ramos 28 y 33 les llega a los estados y municipios para solventar en forma normal la ejecución de obras y acciones y cuestiones relativas al beneficio de sus gobernados?

Para obras y acciones sí, para pagos de deudas, intereses y al mismo tiempo ejecución de obras y programas no; y afortunadamente ya es penado utilizar el recurso para cuestiones electorales, que también era un gusto aplicar el recurso gubernamental en ello.

En un caso hipotético, sí y solo sí los estados y municipios recibieran el doble de lo que reciben de las participaciones federales ¿saldarían su deuda pública? Hay diferencias, en algunos estados y municipios la deuda rebasa sus techos financieros, pero la mayoría sí saldaría su deuda, pero ¿la presente generación de gobernadores y alcaldes sustentan decencia y transparencia en la aplicación de recursos federales, para que garanticen el correcto gasto de una doble bolsa de recursos? Muy pocos darían positivo en su actuación del servicio público, esta generación presume pésimas calificaciones, según el resultado de diversas empresas encuestadoras, quizá las próximas generaciones de políticos que resulten de las elecciones del 2021 tengan la suficiente cultura, preparación y honestidad para lograr una República sin corrupción, difícil pero posible.

¿Existe la justicia presupuestaria de la federación hacia los estados y municipios? 

Actualmente hablar del presupuesto es hablar del gasto público y esto es Ley, precisamente es la Ley de Presupuesto de Egresos de la Federación y antes de ser Ley, cada año en el Congreso de la Unión se discute los pros y contras, una vez aprobada, se autoriza al Ejecutivo a realizar los gastos públicos con fines y limites que la propia Ley señala; ¿hay justicia?, pues es parte de la misma concepción y ejecución de esta Ley.

¿Hay que resarcir los recursos que en comparación al 2020, ya no llegarán en la misma cantidad en la próxima versión 2021?

Resarcir, la palabra es muy utilizada en términos jurídicos, sin que necesariamente tenga que ser solo ahí, pero es verbo que hace referencia a reparar, compensar o indemnizar un daño o perjuicio; en el esquema de la dispersión de recursos versión 2021 no hay daño o perjuicio, para compensar o indemnizar a nadie, esta dispersión es de acuerdo a una Ley donde todos los partidos representados en el Congreso llegaron a un consenso, que dentro de lo adverso de las diferentes crisis, fue la mejor forma de distribuir el recurso público; cada estado y municipio tendrá que hacer sus ajustes respectivos en su propio gasto, el nivel de dispersión depende de la recaudación lograda al cierre del año anterior a la aplicación del recurso.

Lo que sí hay que resarcir es el dinero federal que le falta a un estado o municipio que, por acciones realizadas de manera ilícita, sí se hace obligatorio que los municipios, estados y federación procuren la actuación del Poder Judicial para resarcir o castigar el daño causado al erario público y aplicar lo que jurídicamente proceda.

Uff… éxito en el razonamiento del tema, hasta el próximo texto.

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