EL DÍA DE LA MENTIRA

Por Luis Mac Gregor Arroyo

Imágenes pixabay.com

hoyoblanco.com.mx

Estaba con mi cerveza sobre la barra de una cantina. La vida iba mal, como de costumbre. Mis ojos estaban vidriosos. No sabía si llorar o estar triste. Me había desvelado la noche anterior. Llegué a mi casa a las 4:00 a. m. y prendí el televisor. No había ligado esa noche. Mi novia me había dejado hace dos días. Me habían robado la cartera con la identificación y mi credencial del banco. Me había llovido rumbo a casa y luego me empezaron a hablar los del noticiero mañanero como si yo les fuera a resolver el mundo.

Cuando vi que la señorita de rojo, en su traje sastre, con peinado más o menos conservador me comenzó a decir –¡Tú! ¡Sí, usted! ¡El que está sentado en el sillón café! –Yo, como que dije le ha de estar a hablando a alguien quien está fuera de cuadro –¡No! Usted que pregunta si es para alguien que está fuera de cuadro. ¡Es para usted! –Voltee para ver si no había alguien a mi lado y me podría decir que no estaba soñando. –Sí, usted que tiene ojos rojos y con ganas de que algo bueno le hubiera pasado en la vida –Total que me hicieron un sermón. Me dijeron que había sido el elegido y que iba a ser el guía de la humanidad por mi conocimiento de la vida y mis virtudes. Cuando acabó el sermón supe lo que tenía que hacer. No iba a haber sueño por que iba a empezar el calambre en el cuerpo, e hice como me habían indicado.

Como no queriendo le di un sorbo a la cerveza y me acordé de hace como más de medio año que, aquí, me había tomado otra bebidita con un tipo que sin ton ni son llegó y se sentó en el banco alto de al lado. Estaba así. Sentado. Tomando cerveza. Cuando me dijo:

–Disculpe usted soy Robert Cuajo.

Yo voltee diciendo, ¿este qué trae?

–Verá permítame. ¿Puedo pedir una cerveza y platicar con usted diez minutos?

Dije, estoy solo, pues qué más da –Sí, ¿por qué no?

–Verá –y le pusieron la cerveza en la barra –¿Sabía que estamos en una cárcel?

–No, pues no, no me lo parece.

–Pues, aunque así lo vea. Así es. Nos tienen prisioneros desde hace más de 50 años. Estamos como en la película de Matrix. Conectados a una red de energía con una realidad virtual. Cada quien genera su realidad virtual y, en conjunto, hacemos el mundo.

–Sí, claro…

–Pues verá, como muchos saben dónde estamos, los pobres incautos que no tienen idea, luego se los agarran de tontos para que liberen a los demás. Porque muchos de ellos no tienen las agallas para enfrentar su realidad.

–¡Nombre!

–Así es señor. Sabía que afuera de aquí está la superficie de la verdadera y auténtica realidad.

–¡Aja!

–Y todos se divierten en un universo de cartón esperando poder salir de aquí algún día para vivir, la vida de a de veras.

Yo comencé a mover mi cabeza de arriba hacia abajo como preguntándome de dónde habría salido este individuo.

–En serio señor –Me miró de la manera más seria. –¡Es verdad!

Compuse mi rostro y me puse serio, pretendiendo consentir –Lo sé.

–Entonces para salir. Como nadie tiene el valor de hacerlo. Se agarran a los que no saben nada para… –Y dio un trago a su cerveza como para digerir un mal pensamiento –hacerlos mensos y que hagan lo que los demás no son responsables de llevar a cabo. El caso es que a uno le comienzan a hablar en el televisor, en la radio, con voces de otras personas que pasan al lado de uno y no lo dejan a uno en paz.

–Sí, sí, sí, supongo.

El hombre puso su puño cerrado bajo su nariz y apoyo el codo del brazo sobre la barra –Eso no es lo peor. Se supone que hace mucho tiempo los demonios invadieron la tierra y nos sometieron para estar torturándonos continuamente con unas vidas inservibles, metiendo a algunos adentro de la Tierra y succionándonos nuestra energía continuamente.

–Sí, sí.

–Pero eso no es lo peor. Las personas pueden solucionar todo si hicieran abstención, como dicen en la Iglesia, con 30 días uno se libera, sabe todo y lo puede arreglar… bueno, al menos la vida de uno. Ya, si todos arreglaran su vida se solucionaría esto; pero no. Prefieren abusar de las personas para que eso lo haga uno o algunos incautos en vez de ayudarles a tener una vida decorosa y a que salgan a ver si pueden ayudar, en conjunto, como todos deberían de ayudar.

–Entonces eso de la abstención, ¿tiene una razón?

–Pues sí, conforme uno se abstiene la energía interna, la del alma, se incrementa y uno puede hacer todo con ello. No necesita uno de nadie.

–¿Y los demonios no se dan cuenta?

–Mire, no sé, pero supongo que como en todo hay de todo.

–Entonces uno se aguanta 30 días y cumple todos sus deseos.

–Pues sí, pareja, trabajo, vacaciones, saber que es todo este borlote, ayudar, si uno quiere, o mandarlos a la chingada.

–Pues si le quieren ver a uno la cara me parece sensato.

–Sí, pero eso no se lo dicen a uno. Lo quieren a uno traer de tonto. Porque como no todos son abstemios más que por dos o tres días a lo mucho, pues prefieren que alguien haga el trabajo por ellos.

–Pues si uno hace el trabajo por ellos, sube en 30 días, ¿no?

–No, porque te quieren hacer venir y venir y ellos coger y coger, total que ni uno sube ni ellos, y quieren darles a los malos por donde más les gusta.

–Esa es una trampa mortal.

–¡Lo es! Y sabe hay individuos de otras razas en la Tierra.

–¡Válgame! ¡También!

–Dicen que hay hasta demonios entre nosotros disfrazados de humanos. Dicen que se pueden transformar en muchas cosas, hasta en reptiles gigantescos.

–¡¡Nooo!!

–Sí, así es.

–Pues yo de Godzilla no paso.

–Bueno, no son tan grandes —Volteando al frente le pedí otra cerveza al cantinero.

–Bueno, ¡qué le digo!… si los malos abundan.

–Y entonces, ¿esos buenos no pueden con los malos?

–Pues no sé, yo me imagino que están muy cómodos en la lisonja o como que no ven muy bien que pasa, porque ellos no se pueden aguantar 30 días en abstención.

Me entregaron la cerveza, la tomé con la mano un poco temblorosa, y tomé un trago grande pero rápido –Entonces, ¿Cuánto tiempo se pueden abstener ellos?

–Dicen que a los diez días ya se están matando por tener sexo. Aunque yo preferiría más calidad que cantidad, pero, cuestión de gustos.

–Y usted, ¿ya se aguantó los 30 días?

–Llevo más. Me agarraron de tonto me comenzaron a violar todas las noches para hacer algo sexual para ganarle a los malos, porque quienes dirigían eran unos ineptos reptilianos, osease demonios, que no entienden otra cosa en la cabeza.

–O sea que no saben.

–Muchos no, y ahí los tiene dirigiendo lo que no comprenden.

–¿Y los humanos?

–Pues algunos con buenas intenciones y yo me imagino que los demás muy reacios porque permiten que esto suceda o no tienen ni idea de cómo hacerle.

–Vaya pues, parece historia de ficción, ¿eh?

–Ya ve usted, como me violaban hasta cuando trabajaba, yo llegué a pensar, si así quieren solucionarlo, ya me imagino el mundo que tendremos si es que llegábamos, porque para mí que nos tragaban en el camino.

–Y, ¿quién nos iba a tragar?

–Los enemigos del amor señor. Pero cuando salí mire que la gente estaba de un humor y con los ojos como idos. La gente sabía todo, menos amar. Nos hubieran tragado, pese a lo que decían los que sabían, que realmente no sabían nada.

–¿Los enemigos del amor? Ya me suena a telenovela cursi.

–Es en serio, muy en serio, ruegue porque nunca le toque esto a usted, porque ni la religión lo salva. No hay Dios que ayude lo suficiente. La única solución es abstenerse.

–¿No hay Dios?

–Nosotros somos Dios y estamos en apuros, y si de casualidad él está por ahí si no nos prendemos igual y nos deja matar, ¡imagínese, ya ni sabemos amar! Estamos rogando amor y no sabemos darlo ya.

–Pues miré que apenas agarré novia desde hace unos meses.

–¿Y le fue fácil?

–Fue una friega.

–Ahí está señor, la gente no quiere. No le interesa. Creen que no necesitan, que es más fácil que otros lo hagan, por eso luego no le dan a uno señor: ni los hermanos, ni los padres, ni las mujeres, ni los hombres, ni los rebeldes sin causa, ni muchos gobiernos.

–Vaya y a mí que me gustan las alemanas.

–Tenga usted suerte señor porque son muy caprichudas y para que se fijen en alguien así. Mire que hay que tener tacto, porque si no se le voltean de bando a uno.

–Pues a ver si mi novia no se me voltea.

–Mucho cuidado, porque luego esas se voltean. La verdad habla al final siempre señor.

–Bueno, ¿y qué más pasa? ¿Qué más hay?

–A parte de que te violan en todo momento, y te quieren hacer sentir el propio Jesús o que eres el Emperador o el Gobernador del Mundo, mientras tu vida se va por la borda, pues nada, que aguantas 30 días, les sale el tiro por la culata y se ponen a pensar cada vez, más seriamente, que o resuelven esto cada quien, con amor, o se va todo al caño.

–¿Pues sí suena bien? Verdad —Y le di el último trago a mi cerveza, antes de partir un poco apresurado, porque este tipo me tenía tenso.

Me andaba parando, cuando, por último, el tipo me preguntó: —¿Qué cerveza toma usted?

–Una “Victoria”.

–¡Jesús! Pues qué mal luego les da por decirle a uno que debe tomar una de esas cuando uno termina por caer en sus redes. Yo que usted me tomaba cualquier otra.

Me fui, pero ahora estoy aquí, recordando, tomándome una cerveza en este momento, que es mi primer día de abstención. Se van a la fregada.

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