La doble vida de Verónica; la soledad de la transformación

SM Rico

Imágenes: peliculas.film-cine.com/

Un momento basta para alcanzar la transición entre lo que somos y lo que seremos.

Esta cinta fue dirigida en 1991 por el legendario cineasta polaco Krzysztof Kieślowski conocido por su trilogía Tres Colores; pero principalmente por su gran obra: El Decálogo, un conjunto de películas de corte dramático para la televisión polaca en los años 80, mismas que tienen como base los Diez Mandamientos, y en las que los personajes se verán enfrentados en contradicciones y disyuntivas de carácter moral que los pondrán a prueba. Esta cinta, puede decirse que es la continuación de Número 9.

La cinta cuenta la relación lejana de dos chicas que viven y disfrutan la vida en soledad, amando la música y con una enfermedad cardiaca compartida. Ambas de nombre similar: una Weronika, en Polonia y otra Véronique, en Francia, ambas interpretadas por la actriz Irene Jacob, la cual ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Cannes en 1991 por su interpretación en esta cinta.

Weronica al igual que su doble, vive de la música, pero de diferente modo; ella canta, le es tan natural que la lluvia cubre su rostro y ella sigue cantando y sonríe con plenitud. Una nota que continúa, no se detiene ante la lluvia, al contrario, la disfruta.

La película cuenta con una excelente banda sonora la cual es producto del genio musical del compositor Zbigniew Preisner y es parte de la experiencia durante toda la trama. Él participará constantemente en la obra de Kieślowski y es recordado por su participación en la trilogía Tres Colores.

En su habitación Weronika mira una enorme foto de ella sonriente, es como si viera a su otro yo complaciente de su alegría.

Al igual que en sus posteriores obras, Kieślowski nos presenta constantes primeros planos, en donde el acercamiento al rostro de los personajes, en especial de la protagonista, nos dejará descubrir sus sentimientos de manera muy íntima, y podrá verse lo que padece o disfruta internamente.

Weronika tiene una esfera de vidrio, mira el mundo a través de ella, aprendió desde su infancia que como es arriba es abajo; todo se distorsiona y provoca destellos adornados por tres estrellas.

De manera magistral los escenarios lúgubres y luminosos aparecen de manera constante de acuerdo con lo que les ocurre. Ella siente un dolor en el pecho, se tambalea y hojas secas por montones son lo que encuentra para sostenerse. Destaca la cámara que por momentos nos muestra lo que le pasa y en otros nos da la perspectiva desde sus ojos en geniales planos subjetivos.

Ella ama a su novio Antek (Jerzy Gudejko), lo suficiente para correr detrás de su motocicleta por varias calles solo para volverlo a abrazar. Es su amor, un ir y venir deliberado, tomando y dejando ir; ella lo tiene muy presente y, aun así, es alguien más. Una cara que verá alejarse y desaparecer.

El guion de esta cinta fue escrito por Kieślowski en conjunto con Krzysztof Piesiewicz quien colaboró en gran parte de la obra fílmica del director polaco desde 1982, en especial en El Decálogo.

Weronica se aleja alegre de los disturbios en las calles, no los toma en cuenta, va en sentido contrario, no tienen importancia.

En un momento en medio de un conflicto social Weronika logra ver a su doble; solo ella se da cuenta, nota a la turista francesa en un camión que parte apresurado, tomando tantas fotos como puede de la llegada de la policía para reprimir la manifestación en una plaza que la primera ni siquiera mira. Se encuentran dos visiones del mismo hecho, dos visiones del mundo.

Su compañera de vida quedará inmortalizada en una fotografía la cual será muy importante posteriormente.

Por casualidad obtiene una audición y la oportunidad de presentarse en público, algo que logra con facilidad.

Weronika canta en su recital, el lugar está lleno y es su mejor momento; como un sueño hecho realidad. Canta y cautiva, y en la nota precisa sucederá algo que cambiará la historia de ambas.

Véronique en Francia aparece a continuación, se entrega en un momento apasionado, aunque también de desinterés. Surge la transición de una oscuridad que se convierte en luz y también en la pasión de un encuentro con un viejo amigo. Un despertar en medio de la tristeza, el vacío y algunas lágrimas que no puede comprender.

Véronique en Francia es maestra de música y algo en ella cambió, parece viajar a la deriva, es entonces que conoce a Alexandre Fabbri (Philippe Volter), un titiritero que presenta un espectáculo en la escuela donde da clase. La bailarina; es un títere lleno de gracia, de movimientos suaves y alegres; un personaje que baila plena y en soledad. Y es aquí que somos testigos de una inolvidable secuencia cinematográfica que cuenta una historia de alegría, tristeza y transformación. Ella se enamora de repente, pero guarda silencio. Su amor es sutil, sencillo, casi infantil.

Véronique conoce el amor a través de un reflejo, justo en el momento en el que todos los niños ven atentos a la bailarina, y lo fortalece a través de la música que enseña en la escuela, casualidad y también causalidad determinan el camino de su vida y también la de los otros personajes; y es al mirarlo partir, que escucha la misma canción que canta Weronika en su recital.

El titiritero desde entonces maneja los hilos de su vida y de sus sentimientos, le manda pistas extrañas y le llama en la noche solo para oír su voz, poco a poco cae en su trampa y ella disfruta como esos hilos la mueven poco a poco.

Juegos de luces y sombras en la película nos dejan ver a Weronika alterando el presente y el futuro en complicidad con el titiritero. Ella mira hacia arriba buscando algo como si lo supiera, alguien jala los hilos de su destino, está en las sombras.

Entra en un juego que inventa Alexandre, él intenta manejar desde lejos lo que ella hace, lo que ella piensa y de manera casi sobrenatural la hace llegar a un café a la hora precisa en la que desea verla. Los sueños a veces pueden convertirse en pesadillas, y en un instante de la magia inocente aparecerá el miedo, el enojo y una persecución por abarrotadas calles.

El titiritero sabe dónde encontrarla y le confiesa la verdad; él será la llave para que se aclare el misterio de ambas. Ella podrá descubrir a partir de ese momento el secreto de su transición y su futuro.

A partir de ahí llegaremos a un desenlace inesperado y sublime que se queda en la memoria por su enigmático significado.

Kieślowski presenta a sus personajes, como a lo largo de su obra, en un dilema que determinará su futuro; en este caso es algo que viene directamente del interior de ambas: entregar la vida por la música o dejarla tras de sí para ir en busca del amor y de la vida. No hay un destino ni un propósito, están ellas ante la vida, y ante sí mismas. Solo al final sabremos si lograron aquello que tanto anhelan.

El final es abierto, Véronique se detiene antes de llegar a la casa de su padre porque ansiosa y alegre desea contarle lo que descubrió: que está enamorada y que ahora lo conoce.

A lo largo del film como lo haría en Tres Colores, Kieślowski nos deja pistas de sus próximas obras, en este caso, hay constantes referencias al color rojo en la trama. Y Rojo, será la cinta en donde aparecería Irene Jacob, aunque por sí mismas estas combinaciones de colores tienen un sentido propio dentro de la trama de manera impecable.

La soledad de ambas es aparente, tienen personas cerca, amigos, familiares y compañeros, sin embargo, su independencia es peculiar; de una manera casi mágica están juntas y disfrutan o sufren lo que la otra está viviendo, han nacido en extremos opuestos pero lo que las une está más allá de los conflictos sociales, las fronteras y los idiomas.

Esta cinta es una experiencia inolvidable que a través de 96 minutos nos lleva por un viaje más allá de las fronteras físicas y nos sumerge en el mundo interior de los personajes.

Todo puede derrumbarse a su alrededor; ideologías van y vienen, muros se levantan y caen; pero para ellas lo más importante está en el interior, lo que viven a través de sus sentidos, la vida misma: descubrir un misterio, alcanzar el amor, la música y algo tan espontáneo como tocar un árbol.

Ficha técnica

Título:

La Doble Vida de Verónica // La Double Vie de Véronique

Año: 1991

Duración: 96 min.

País: Francia

Dirección: Krzysztof Kieślowski

Guion: Krzysztof Piesiewicz, Krzysztof Kieślowski

Música: Zbigniew Preisner

Fotografía: Slawomir Idziak

Reparto:

Irene Jacob, Halina Gryglaszewska, Kalina Jedrusik, Aleksander Bardini, Philippe Volter, Jan Sterninski, Jerzy Gudejko, Wladyslaw Kowalski, Guillaume de Tonquedec.

Productora: Co-production Francia-Polonia.

Género: Drama | Música. Drama psicológico.

Ver película:

La doble vida de Verónica – La double vie de Véronique – Zoowoman 1.0

Tráiler

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