ESCLAVITUD UNA HISTORIA COMPARTIDA

Antonio TENORIO ADAME

Imagen de portada Redes sociales, Twitter

Aunque el pasado es recurrente la historia es presente, su signo de distinción en el primero es inamovible, no cambia, pero depende de la interpretación a la que se sujeta.

El calendario cívico conmemorativo 2021 arrancó, el pasado 14 de febrero, con el Homenaje a Vicente Guerrero Saldaña, en Cuilapan, Oaxaca, lugar donde sin juicio previo se le fusiló en 1831

Guerrero Saldaña previo a su ejecución fue despojado del cargo de presidente de la República por el Congreso bajo la excusa de “incapacidad mental”. No obstante, su destreza de combate que doblegó la invasión española de Barradas para convertirse en un refrendo a la independencia nacional.

Al acto luctuoso acudió el presidente Andrés Manuel López Obrador acompañado del hijo del reverendo Martín Luther King.

La conmemoración fue de gran relieve cívico, con múltiples visiones, entre otras:

–         Con un sello inédito al acudir por primera vez un presidente de la República,

–         Abrir la crítica de la exclusión y racismo a la historia de los afro descendientes y

–         Dar un toque a un pasado común compartido con el pueblo estadounidense, al igual que el nuestro se encuentra marcado por la esclavitud.

El presidente destacó el sacrificio del patricio por el elevado costo de violencia en que el país se vio envuelto, para volver la vista al presente donde las transformaciones (4T) “rompen estructuras de manera pacífica con la razón y la no violencia, haciendo conciencia”.

En la tribuna Martín Luther King III, fue incisivo al señalar que “como afroamericano experimentó la discriminación, pero utilizó su voz para la dignidad y la libertad de los mexicanos”; ambas voces unidas doblaron la página de la historia para compartirla.

VISCITUDES DEL RELATO HISTORICO

La interpretación recesiva del pasado exhibe sus reservas para evitar su extinción, entre otras: la de considerarla una historia de “héroes y bandidos”, así lo descalifican por solo recoger la versión de los liberales.

La historia compartida donde se acoge ahora la 4T va más allá de la confrontación para comprender los procesos sociales de los conflictos en una visión integradora de la historia universal, como ocurrió con la esclavitud, al convertirla en punto axial del pasado común originario en la formación de las naciones en América.

La Conquista europea del siglo XVI no solo sometió a los pueblos nativos del nuevo continente, sino despobló a África para crear el criminal comercio de esclavos destinados a la explotación de los recursos descubiertos con destino transversal a los territorios de ultramar.

La esclavitud fue la explotación humana más despiadada durante toda la Colonia. En esta etapa, la degradación del individuo fue mayor que en la antigüedad cuando su condición era por la vía de la guerra, mientras que la falta de mano de obra llevó a subastar a los seres humanos como mercancía.

En el Septentrión americano, una vez iniciado el periodo de independencia de inmediato surgieron las diferencias con respecto a la esclavitud; desde las trincheras Hidalgo y Morelos proclamaron su extinción, el primero en Morelia y Guadalajara (octubre y diciembre 1810), el segundo en el Aguacatillo de Guerrero 17 de noviembre de 1810, luego  el 25 de marzo de 1811, en Cortes de Cádiz la voz del diputado de Tlaxcala José Miguel Guridi y Alcocer fue el primero en reclamar el fin de la esclavitud ante el pleno de diputados de ambos hemisferios.

El presidente Vicente Guerrero, en 1829 durante su primer Informe de gobierno, fue quien decreta la abolición del infame blasón. La independencia de México repudió la esclavitud, los Estados Unidos la mantuvieron por un periodo mayor y aun después prevaleció la exclusión, la discriminación legal, y el racismo cultural hasta 1968.

Casi cuatro décadas tardaron los Estados Unidos en declarar ilegal la esclavitud con el costo de una guerra civil, más la pérdida de vidas humanas, como consecuencia de la sustracción, bajo el derecho de conquista, de los territorios sustraídos a México, donde la esclavitud se convirtió en el eje rotor de la disputa territorial.

Al reconocer nuestra 3ª raíz en los afromexicanos en la inmolación de Vicente Guerrero, la Nación fortalece su identidad plural a la vez que amplía sus horizontes con una “historia compartida” con el pueblo afroamericano con la causa común de la libertad humana.

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