AMLISTAS VS MORENISTAS

Texto 13: Arq. Ricardo Hernández Guzmán

Valuador Inmobiliario, Morelia Michoacán

hernandezavaluos@gmail.com

La democracia interna de un partido político consiste en el derecho de participación de sus afiliados, normando su funcionamiento interno en reglas democráticas que plasman en el reconocimiento de derechos y atribuciones propias de quienes se adhieren al proyecto partidista y se comprometen con él.

Con tan solo 4 elementos de entendimiento podemos identificar el grado de democracia o la ausencia de ella en los diferentes partidos políticos.

1. Respeto y garantía a los derechos fundamentales, ¿existe participación directa de los líderes o mediante terceros? ¿Existe libertad de expresión en el seno de las asambleas?

2. La organización y los procedimientos internos, consiste en que la voluntad se forma de abajo hacia arriba, nunca en sentido inverso; sigue siendo la asamblea general el órgano supremo de donde emanan las principales líneas doctrinarias y de acción de los partidos; a su vez, el resultado de la asamblea sigue siendo la decisión mayoritaria.

3. Las diferentes corrientes al interior de los partidos representan posibles fuentes de división, pero también hay que aceptar que lo mejor es tener diferentes concepciones que abonen a generar más consensos y disensos, que una parálisis política, producto de una sola visión, que impide una alternancia al interior, sin llegar a extremos de desconocimiento entre los mismos integrantes de la casa.

4. Los órganos de control en la vida interna deben de hacer factible el respeto y la garantía de los derechos humanos, así como la posibilidad de la sanción, para el caso de la violación a la estructura funcional y organización del partido, deben ser neutrales, con capacidad de resolución a impugnaciones y decisiones arbitrarias que pudieran tomar los órganos ejecutivos de los partidos.

Aquí, cabe lo escrito en alguna época pasada por Mauricio Duverger: Los órganos ejecutivos de los partidos políticos presentan doble carácter, la de una apariencia democrática y la de una realidad oligárquica; esto es, se esfuerzan (bueno ya no, ya les vale madres), por conservar una apariencia democrática, en tanto que los procedimientos autoritarios se desarrollan generalmente sin tomar en cuenta los estatutos, por una serie de procedimientos desviados, pero eficaces para los ejecutivos, para establecer un poder totalmente autocrático, detrás de formular decisiones democráticas; esto más temprano que tarde, acaba con los partidos políticos.

Actualmente el COCO de todos los partidos políticos es el sistema de elecciones internas para definir candidatos electorales; se aplican técnicas de reclutamiento autocrático, ya sea por cooptación o por designación desde la cúpula, esto deja en claro que los jefes reales de los partidos son muy distintos a los jefes aparentemente formales.

Si bajo estos simples parámetros, analizamos la democracia en los diferentes partidos políticos de nuestro bello México, sencillamente diremos que hay ausencia de ella, ¿Cómo definir un sistema democrático al interior de una alianza de partidos con ideologías, estatutos y estructuras totalmente opuestos? Con muy honrosas excepciones, pero en este caso ya es un hecho la decadencia y la extinción de estos partidos políticos, que incluso uno de ellos solo tiene presencia en un estado que por cierto resulta ser Michoacán.

Pero veamos al partido actualmente preferido de las mayorías, MORENA:

2011.- Surge como una Asociación Civil

2014.- Obtiene su registro como partido político nacional

2015.- Participa por primera vez en el proceso electoral federal con modesto éxito

2018.- Arrasa con el proceso electoral y obtiene la Presidencia del País; la historia política de México, algún día calificará a Morena como el partido  más joven en obtener la Presidencia en una contienda electoral; tan solo requirió de 17 años de trabajo político, igual, la misma historia calificará a AMLO, como la persona que inició Morena y llevó al triunfo electoral a miles de personas; pero ¿y ahora? ¿Y la democracia?

Ya estamos viviendo un proceso electoral de magnitud nacional y es muy notorio que al interior de los diferentes partidos políticos se libran feroces batallas de poder por el control total del mismo poder; MORENA ya sin AMLO en las boletas es otro mundo, tal parece que existen dos grupos perfectamente definidos, LOS AMLISTAS y LOS MORENISTAS:

LOS AMLISTAS, de legitima izquierda, líderes sociales natos que han dedicado gran parte de su vida a la lucha que abone a la justicia social para beneficio de las mayorías, de los vulnerables, no más…enarbolan las banderas creadas en la actualidad por el mismo AMLO, con los principios básicos cimentados en la honestidad, trabajo leal al pueblo, congruencia entre lo que se promete y lo que se hace, solidez de valores…fuera la corrupción, sería el principio del slogan, no mentir, no robar, no traicionar.

LOS MORENISTAS, es innegable que muchos componentes importantes de MORENA, vienen de los partidos PRD, PAN Y PRI u otros, que fueron factores importantes para el triunfo contundente del partido guinda; muchos de ellos fueron electos en 2018 para cargos de primer orden bajo la tutela de MORENA, a la vuelta de dos años ¿qué pasa con la  mayoría de ellos?,  pues les gana su ADN, se olvidan de su misma gente, sacan a flote las aptitudes aprendidas en los partidos de origen, esas que hicieron desaparecer a sus partidos, que consistían en el beneficio propio y de su círculo más cercano, solamente de unos cuantos, a costa de pobreza e injusticia de las mayorías.

Sin aprender lecciones de tiempos pasados, los Morenistas, mañosa y erróneamente, siguen pensando que el poder se gana como antes, que el pueblo no se da cuenta de las cosas; y no, ya no es así, el pueblo maneja mucha información, de muchas formas y los políticos son exhibidos y anotados con odio.

Lo malo de esta disputa es que al parecer LOS MORENISTAS son más, traen el sartén por el mango valiéndoles madres obstruir las posibilidades electorales a los AMLISTAS y a pesar que por primera vez, después de muchos años de confrontación estéril entre varios gobernadores y los presidentes del país, Michoacán pueda trabajar en línea, Federación – Estado – Municipios.

En Morena – Michoacán, rondan los fantasmas de cacicazgo, con el control total del partido, de los puestos electorales, de la pinche encuesta manejada a control remoto por los dueños del mundo, imposible un arreglo, no existe relación para unos el que tranza avanza y para otros, la honestidad siempre será la esperanza de un México mejor.

FIN.

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