Plataformas electorales y programas de gobierno

Mario Ensástiga Santiago

2 de abril de 2021

El arranque de las campañas electorales en Michoacán y el país este domingo 4 de abril, por todo lo que sabemos,  será dinámico e inédito y pondrá en juego la capacidad organizativa y logística, la inteligencia, innovación y propuestas programáticas de las políticas públicas de gobierno y legistivas que propondrán a la ciudadanía para llamar a votar por ellos y ellas.

Acciones proselitistas que, más que en otras ocasiones, procurarán la mayor presencia posible en las redes sociales, en los tradicionales medios de comunicación de la radio, televisión y prensa escrita, y la presencia física en los territorios para  establecer los mayores contactos posibles con el elctorado del próximo 6 de junio; en escenarios por demás complicados por las serias limitaciones logísticas y sanitarias que hay que observar por la sana distancia.

En esta colaboración me quiero referir particularmente a las plataformas electorales y programas de gobierno que el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) menciona tímidamente y la Ley General de Partidos Políticos consigna en el Artículo 39 la responsabilidad de entregarlos; documentos que son parte de la liturgia electoral de cada proceso de relevo de auroridades y representantes populares.

Se entiende, por extensión, que de igual manera se deben elaborar las propuestas de trabajo legislativo; estos 3 documentos en conjunto son, en lo genera, la declaración de los principios filosofícos, ético políticos, diagnósticos sobre los principales problemas de la sociedad y las propuestas de solución. 

Las plataformas electorales las elaboran los partidos políticos, a nivel nacional;  los programas de gobierno y acción legislativa,  a nivel local, las elaboran los y las candidatas a la gubernatura, al congreso local, al congreso federal y ayuntamientos.

Documentos que en teoría deberían ser la carta de navegación y brújula de los discursos, narrativas y estrategias políticas de encuentros y diálogos con la población para informar, concientizar y establer compromisos de campaña con los múltiples grupos y sectores de la sociedad a nivel estatal, regional, municipal y comunitario.

Lamentablemente en la práctica estos documentos, por lo general, son el resultado de la elaboración improvisada de un conjunto de buenas intenciones para resolver las principales problemáticas de la sociedad; sobradamente se sabe que son documentos que a poca gente le interesa; en consecuencia,  su elaboración es más para salir del paso y cumplir con el protocolo y trámite electoral obligado, más que ser la guía que oriente globalmente las actividades del plan de campaña electoral.

Los compromisos de campaña expresados en las plataformas electorales y programas de gobierno, no deben seguir siendo meros eslogans, enunciados generales y ambiguos; en efecto,  son documentos generales de lo que se piensa hacer, de temáticas y contenidos de propuestas políticas programáticas de gobierno, que conformen  un cuerpo ordenado y sistémico; es decir, de contenidos entendibles al ciudadano común y corriente; convincentes y alcanzables, expresados de la manera más sencilla y concreta, sin extensiones demás; propuestas más ideológicas y políticas expresadas técnicamente.

La revisión de las 10 plataformas electorales 2021 de los partidos políticos en contienda, me permite comentar que me parecen, en lo general, documentos tradicionales y convencionales, no están en la lógica de entender a fondo y asumir a plenitud que vivimos una grave crisis humanitaria y civilizatoria de escala mundial, la cual seguiremos viviendo por varios años, sin tener certeza de cuántos años más de lo que podríamos calificar la etapa de la pospandemia del COVID-19.

Si bien es cierto que todas las plataformas electorales abordan el tema de la pandemia del Coronavirus, me llama la atención que la del PAN es la única que lista en orden jerárquico, la salud, la economía y la inseguridad, que en mi particular opinión son los tres grandes y principales problemas del aquí y ahora, y seguramente lo seguirán siendo por varios años de la pospandemia del COVID-19; por consecuencia lógica,  los gobiernos debieran plantearse seriamente definir políticas públicas para encararlos, aun cuando se tenga plena conciencia de que son de carácter estructural y no pueden ser resueltos por un solo ámbito de gobierno; de igual manera, es de llamar la atención que el único partido que propone políticas transversales es el de Encuentro Solidario.

Para poder efectivamente alcanzar resultados palpables, es condición la participación y coordinación amplia de los tres órdenes de gobierno, de ahí la importancia del impulso de manera congruente y responsable el acuerdo de un verdadero y auténtico pacto social, que no sea el remedo de los que se signaron por el PRI-Gobierno durante años que no sirvieron para mucho.

La elaboración de las propuestas político programáticas de gobierno y trabajo legislativo, se desprende de las plataformas electorales que elaboran y registran a nivel nacional los distintos partidos políticos, por lo que debe haber en el ámbito local, un proceso de apropiación y adecuación local, a partir de las propias condiciones de los diversos territorios y sociedades de que se traten, documento que más adelante serán la base de la elaboración de los planes de desarrollo estatal y municipales.

Los programas de gobierno,  a diferencia de las plataformas electorales, en tanto propuestas de inicio de las campañas electorales, van sufriendo modificaciones y enriqueciéndose con el transcurrir de las campañas, como resultados de los frecuentes contactos de los y las candidatas con la gente y espacios de consulta y debate de las propuestas.

Un buen programa de gobierno para entrar en acción y revisión al calor de la campaña electoral debiera construirse a partir de responder, entre otras cosas, preguntas básicas que la población se hace de manera sencilla, ¿por qué quieren gobernar?, ¿para qué gobernar?; ¿con quién gobernar? y ¿cómo gobernar?; el Programa de Gobierno al final del proceso deberá reflejar en los hechos lo prometido a lo largo de la campaña; se debe garantizar que la racionalidad humana vaya por delante y no el frecuente pragmatismo electorero, enfocado a garantizar y fortalecer la gobernabilidad, la gobernanza política, el crecimiento, desarrollo, bienestar de la gente y el medio ambiente sostenible.

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