Metro significa medida

Por Leticia López Pérez

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Metro, Del gr. μέτρον métron ‘medida’, es el nombre que le damos en la capital mexicana al sistema de transporte colectivo más utilizado en la región, llevando cada día a sus destinos a 4.6 millones de pasajeros, siempre sobrepasado por un millón de pasajeros, hasta antes de la pandemia.

El servicio, eficiente hasta donde pudo ser, inició sus operaciones con la línea 1, el 11 de abril de 1970, y desde entonces ha continuado creciendo, ofreciendo con los años, nuevas rutas de servicio, de bajo costo y eléctrico, logrando conectar a la capital de un extremo a otro, permitiendo así que la población modificara sus hábitos laborales, recreativos, y una búsqueda mejor de cualquier servicio.

Sin embargo, y a decir de los mismos operadores del metro, en charla informal, el mantenimiento ha sido escaso, casi desde sus inicios, y hoy en día, por ejemplo, hay momentos en que los trenes de la línea uno permanecen inmóviles hasta por cuarenta minutos porque uno de los convoyes simplemente no funciona, y se ven en la necesidad de repararlo a todo vapor para poder terminar el trayecto, y seguir ofreciendo su servicio a una ciudadanía que no perdona, y depende mucho de este transporte.

Otros momentos, corresponden a los tramos del sur de la línea 3, donde el tren brinca incesantemente debido a los desniveles de las vías, las cuales tampoco han recibido mantenimiento en años.

También hay puertas de convoyes que ya no cuentan con el sello de hule, y la gente viaja en una unidad mal cerrada, con riesgo grande en horas pico, cuando todos están apretados debido al exceso de usuarios por tren.

Las estaciones cuentan con una ventilación insuficiente para la cantidad de habitantes que esperan ahí abordar algún tren para acudir a sus empleos o a sus domicilios. El mismo problema lo encontramos en cada vagón saturado más allá de su capacidad, con ventanas abiertas parcialmente, y sistemas de ventilación que no cubren a plenitud la necesidad.

Los encargados de gobernar la capital pasaron de regentes a jefes de gobierno. En el pasado, el Presidente de la República los designaba, y así fue que el servicio del Metro inició bajo la gestión de Corona del Rosal, y continuó con buen servicio hasta más o menos la gestión de Aguirre Velázquez, cuya ineptitud durante el terremoto de 1985 fue parte de los defectos que empezaron a deteriorar las construcciones del metro.

La caída libre de la calidad de los servicios del metro se hizo más visible durante la gestión de Espinosa Villareal, y no han dejado de aumentar sus defectos desde entonces, con goteras, cortos eléctricos, vagones sin luz, y un sin fin de defectos más.

En 1997 la capital pudo elegir a su jefe de gobierno, y ganó la izquierda el dominio del corazón de México, pero ni Cuauhtémoc Cárdenas, ni Rosario Robles, ni Marcelo Ebrard, ni Miguel Ángel Mancera, ni Alejandro Encinas hicieron gran cosa. Solo Andrés Manuel López Obrador dio algo de mantenimiento a la línea 2 del metro, pero las demás quedaron sin atención alguna.

La construcción de la línea 12 inició su proceso durante la gestión de Marcelo Ebrard, y la terminó Miguel Ángel Mancera. La línea dorada que significaba la aportación de la Capital del país a los festejos del centenario de la Revolución Mexicana, y bicentenario de la Independencia de México. El orgullo del gobierno de izquierda.

Construir nuevas estaciones de metro no implica haber cuidado las instalaciones que ya se tenían, y por supuesto que no ocurrió.

Todos los jefes de gobierno que han estado en el cargo desde los años ochenta, han descansado en las características que tuvo la construcción del mismo, confiados en que nunca pasaría nada, y jamás se ha hecho una revisión a conciencia de las instalaciones, los trenes, los sistemas de ventilación, la seguridad real para los pasajeros.

La actual jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum ha tenido cargos públicos dentro de la administración de la capital, y en cada uno de ellos ha mostrado poco cuidado por la seguridad de la gente, poco cuidado por el medio ambiente, y ante ello, ha tenido un muy eficiente manejo del discurso.

La construcción inicial del metrobús implicó tala de árboles del Avenida Insurgentes, para lo cual prometió una reforestación de la que a la fecha, no ha dado referencias. Para la construcción del segundo piso del Viaducto y del Periférico, jamás dio cuenta de cómo se construía y qué tipo de materiales se usaba. Durante su gestión en Tlalpan, fue acusada de la tala de 2 mil árboles para poder construir el proyecto Patio Tlalpan, un centro comercial.

Pero Claudia no sólo no ha rendido cuentas de todos estos eventos, sino que desde que inició su gestión, ha tenido que enfrentar cuatro incidentes en las instalaciones del metro.

El 11 de marzo de 2020, a las 23:37, dos trenes en la estación terminal Tacubaya chocaron. Esta es una de las más usadas debido a que conecta tres líneas del sistema, y es punto de partida de diferentes rutas de microbuses hacia el poniente de la ciudad. El incidente dejó al menos un muerto y 41 heridos. El resultado del peritaje indicó que este accidente tuvo lugar a consecuencia de una falla humana.

El 9 de enero de 2021 se incendió el principal centro de control del metro. Al lugar acudieron bomberos y la jefa de gobierno. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que este siniestro fue causado por un corto circuito. El resultado fue de un muerto y al menos 30 trabajadores intoxicados. A este evento, Sheinbaum dijo que había sido resultado de la falta de mantenimiento de gestiones anteriores.

El 3 de mayo de 2021, a las 22:00, tiempo local, una trave que formaba parte de un puente aéreo de la línea 12 del metro cayó sobre la avenida, jalando consigo al tren del metro, y dejando un saldo de 26 muertos, y cientos de heridos. La jefa de gobierno culpó a la constructora y a los gobiernos anteriores. Sin embargo, este punto de la línea dorada fue señalado reiteradamente por la población desde el terremoto del 19 de septiembre de 2017, ya que quedó dañada la estructura. Fotografías del deterioro de las columnas y la trave circularon abundantemente por redes sociales desde entonces, y no dejaron de señalarse por los habitantes del lugar hasta el día del siniestro.

El peritaje habla de defectos de construcción que se sabían desde el momento mismo de la construcción, que fueron atendiéndose parcialmente con un mantenimiento que nunca alcanzó a resolver de fondo el problema generando esta tragedia enorme, que impactó negativamente a los capitalinos, y que dio como resultado la pérdida de la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México para el partido de Claudia Sheinbaum en las pasadas elecciones.

El 23 de junio de 2021, a las 10:00, en el puente provisional que permite a los usuarios cruzar la Calzada de Tlalpan para poder abordar en la estación Villa de Cortés, cayó un plafón sobre dos automóviles, y esta vez, afortunadamente, sin heridos. La jefa de gobierno recurrió nuevamente a culpar a otros, esta vez, a la constructora de las torres de control de la estación, que aún siguen en obra.

Si bien es cierto que hay múltiples culpables en cada uno de los eventos que involucran a Sheinbaum, quien estaba el frente en todos ellos, era la funcionaria, y por ello, es responsable de los mismos. Cada una de las situaciones descritas pudieron evitarse si se parte del postulado de 51 años de servicio sin atención alguna, porque los materiales se desgastan, los hules se resecan, los cables se deterioran, y aun teniendo la mejor voluntad, resulta inevitable un accidente. Pero un accidente tras otro es reflejo de cosas más profundas.

Parece la metáfora de una medida de todo el sistema político que ha gobernado este país, que a pesar de cambiar de partido al frente, no ha cambiado en maneras de operar, en corrupción, en desvío de fondos, en mantener a la población de escasos recursos exactamente igual desde hace más de noventa años.

La realidad es que a fuerza de mantener el sistema como está para poder seguir cobrando por debajo del agua sobreprecios en obras y materiales en todas las áreas, el sistema es el que empieza a caerse por sí mismo, sin que nadie haga nada para favorecerlo o evitarlo, y parece tragicómico que los funcionarios a cargo sigan contestando con discursos bien elaborados, pero sin mirar la realidad: el metro es la medida de lo insostenible.

Ciudad de México, a 23 de junio de 2021

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