Siempre tuvo mi padre la atención puesta en Baja California


Ciudad de México, 3 de julio del 2021

Por Federico Campbell Peña

Siempre tuvo mi padre la atención puesta, su brújula intelectual y sus sentimientos, en Baja California. Escribió el primer guion de la película “Bajo California, el límite del tiempo”, del cineasta Carlos Bolado, protagonizada por el actor Damián Alcázar (1998), que, entre otras escenas, refleja su periplo por las pinturas rupestres. Entusiasmado con el tema, mi padre cubrió para la revista Proceso la represión al periódico ABC dirigido por Jesús Blancornelas de 1977 a 1979, por parte del gobernador Roberto de la Madrid.

Su novela “Transpeninsular”, se publica en el 2000, pero ya venía trabajándola, en ese viaje al que me invitó en el verano de 1984 para recorrer junto con él, la “terra ignota”, en autobús, barco y automóvil, desde Los Cabos hasta Tijuana. No sé si llegó a ver la película de “Bajo la Sal” sobre Santa Rosalía y Guerrero Negro, en Baja California Sur, pero atravesamos dichos lugares, al igual que el oasis de Mulegé, Comondú, Loreto y Los Cabos.

En el muelle de Mazatlán, el 12 de agosto de 84, no alcanzamos a abordar el transbordador “Díaz Ordaz” porque cuando llegamos, los boletos estaban agotados. Nos fuimos al malecón desde donde vimos demasiadas ambulancias que no dejaban de transitar. Los responsables cargaron más camiones de carga, llenos de jitomates de Sinaloa y otros automóviles, el buque que se hundió al poco de zarpar. 

Después, pudimos abordar el ferry “Coromuel”, nombre de un viento, hacia La Paz y tocar tierra, por fin, en la “península de piedra” que se extiende por casi mil 250 kilómetros. La recorrimos de sur a norte y así, con muchas paradas, y llegamos a la estación de autobuses de Tijuana a las 4 de la madrugada.

En 2009, escribió el prólogo al libro ” Territorio de la Baja California. Reseña geográfica y estadística” de Leon Diguet, explorador francés del siglo 19, edición facsimilar publicada por el Instituto de Cultura de BC. En su texto, cita a Jordán y la presencia de los franceses en Santa Rosalía, donde fundaron la empresa de cobre, la Compagnie du Boléo, junto a la iglesia que llegó en barco, originalmente destinada a África, de hierro, para evitar ser carcomida por las termitas, y diseñada por Gustave Eiffel.

Fue mencionado en el libro “Historia de Tijuana” publicado por la UABC en 1989, con motivo de los cien años de la fundación de la ciudad.  Siempre mencionó que cursó la secundaria en el ex casino Agua Caliente, gracias a que, en 1937, lo expropió el general Lázaro Cárdenas para convertirlo en escuela pública. Mi padre escribió un guion, nunca llevado a la pantalla, que se llama “Cárdenas en Baja California”, donde cita también, la experiencia de los ejidos de Mexicali.

Colocar la Placa y Calle con su nombre, en Tijuana, con motivo de los 80 años de su nacimiento, formaliza el reconocimiento a este bajacaliforniano cuya obra, especialmente literaria, ya trascendió las fronteras de Baja California y de México.

Ver película completa Bajo la sal – Mario Muñoz 2008

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