Enfermedad sin médicos

Cuando llego al centro de salud cuelga el cartel de que NO HAY MÉDICO

Me llevo la sorpresa cuando llego al centro de salud donde cuelga un cartel grande con el mensaje de que no hay médico.

Cristina Cano Milán

Madrid, 24 de agosto de 2021

En estos últimos tiempos he necesitado asistencia sanitaria y ahora la atención es predominantemente telemática. Y en este avance virtual me pregunto, ¿Cómo se puede hacer una exploración al paciente a través de una llamada de teléfono?, ¿ya no es preciso auscultarle y es suficiente con escuchar al paciente para la valoración médica? o ¿es necesario pasar por el trámite telefónico previa a la atención médica en consulta?

Quiero compartir la deprimente experiencia personal recientemente vivida en mi centro de salud al que estoy adscrita en el centro de Madrid, a causa de la terrible situación de la falta de médicos.

El día previsto para mi cita me mantengo pegada al teléfono, no quiero despegarme de él ni un solo momento y pongo al máximo el volumen para un mejor rendimiento. Temo no escucharlo, no quiero hacer perder el escaso tiempo disponible del médico. A pesar de todos los cuidados prestados no suena el teléfono e infructuosamente intento contactar con el centro, pero la llamada queda en suspenso.

Me acuesto con preocupación dando vueltas a mi situación. Al día siguiente de este incidente me acerco a mi centro de salud y me llevo la enorme sorpresa. En la puerta del centro cuelga un cartel grande anunciando en la misma entrada, no hay médicos.

¡No se justifica la falta de medios ni de médicos después de pagar los ciudadanos religiosamente todos los meses un alto porcentaje de nuestro salario en impuestos! ¡Y no es de recibo que se priorice el virus de moda y se abandonen a su suerte, otras patologías!

Mientras espero mi turno en la fila observo que a mi alrededor hay personas mayores desesperadas demandando una atención humana y urgente. Mi mirada se centra exclusivamente en una de esas personas de edad avanzada, que por edad bien puede ser mi abuela o la abuela de la persona que la atiende al otro lado de la mampara. Esta señora ante la acuciante falta de médicos solicita la pronta atención de una enfermera para mitigar su dolor. No sé qué grado de dolor padece, pero se lleva la mano repetidamente a su corazón. Y se apoya contra la pared del habitáculo del puesto de información, como si no aguantara por más tiempo la natural verticalidad de su cuerpo, debido a su enferma situación.

Desde el puesto de información se indica que no se atienden pacientes. Los que llegan se derivan al hospital inmediatamente. E indican que hoy particularmente han contratado a un guardia de seguridad para que en caso de necesidad ponga orden con autoridad.

Cuando llego a la ventanilla me confirman de nuevo, no hay médicos. ¡Me quedo perpleja!  Mi primera reacción es de tristeza. Nunca había imaginado presenciar la falta de medios: materiales, sanitarios, médicos y humanos. Seguidamente llega a mi pensamiento la cantidad de personas que no disponen de otro medio para acceder a un médico. Agradezco mi particular suerte, en silencio.

La persona que me atiende se disculpa indicando que ayer han tenido una crisis interna en el centro de salud por la falta de médicos. Prosigue diciendo que tuvieron varios doctores de baja mientras mira atento la pantalla de su ordenador. Y de repente me informa que la doctora ha dejado una nota donde indica que me ha llamado el día anterior. A lo que ni corta ni perezosa le respondo: -estuve pegada al teléfono móvil toda la tarde y en ningún momento, sonó.

En mi caso por un error médico al marcar mi número de teléfono, la cita no se ha producido y ha quedado anulada. Nadie se aseguró.

Sigo hablando con él y le indico mi preocupación.

Toma todas las notas y hace su valoración. Me confirma que va a hablar personalmente con el primer médico que llegue al centro. Que no me preocupe que me llaman y que esté atenta porque la llamada se puede producir esta misma mañana.

Al mediodía vuelvo. La persona que me ha atendido a primera hora me confirma que ha hablado con el médico y me asegura al cien por ciento que me va a llamar en el transcurso del día, en algún hueco.

A las seis de la tarde por fin recibo la llamada esperada de mi médico y tras hablar por teléfono me invita a acercarme por la consulta del centro. Al final me doy cuenta que las personas que atienden sus puestos están involucradas en sacar adelante el trabajo a pesar de los escasos recursos. Son los verdaderos héroes en estos momentos. Destaco la profesionalidad de la médica y del chico que me ha atendido en recepción, ya que gracias a sus sendos esfuerzos se ha hecho posible mi revisión.

A través de mi experiencia personal reciente me permito en este caso excepcional hacer esta denuncia social, sanitaria y humanitaria urdiendo a que acabe el baile de medios y se deje de jugar con la salud de las personas.

Me despido, deseo y apelo a mis lectores a que conserven la salud.

Un comentario en “Cuando llego al centro de salud cuelga el cartel de que NO HAY MÉDICO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s