EL EGÓDROMO PARTE XCVII

Por Luis Mac Gregor Arroyo

Imagen de Bertsz en Pixabay

 hoyoblanco.com.mx

La Sombra: Todos caminaban frente al comensal y dejaban ver sobre el piso su reflejo obscuro. Pensar que la luz puede manipular la ilusión de la sombra y existen quienes se niegan a aceptarlo. Esto llega a grados tales que a veces la obscuridad se sienta junto a uno; como una persona tentadora del sexo opuesto. Pero lo hace tan mal que es con trampas prohibitivas y punitivas. A veces como una menor de edad quien pretende mostrarse como ingenua, con padre celoso a dos asientos de distancia: ¿Tentación de muerte?. Otras ocasiones se muestra como mujeres maduras vestidas para matar, con un acompañante –o desconocido– en la vanguardia dispuesto a golpear al valiente quien se atreva a intentar una conquista. La sombra mata; la luz da vida. El comensal se le quedó viendo a su propia sombra en el piso. Como consecuencia del sol que le pegaba a 45 grados por la espalda: ‘¿Se podrá llegar a mover sola?’ Como sea una sombra, te traga.

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