Entre el gobierno que se va y el que viene

Mario Ensástiga Santiago

8 de octubre de 2021

La capacitación a las nuevas autoridades municipales electas de Morena de algunas entidades del país de cara a la toma de posesión y las tareas inmediatas de gobierno, me han impedido durante algunas semanas escribir y seguir compartiendo mis ideas y opiniones, por lo que ahora retomo el siempre desafiante ejercicio público de explicarme en primera instancia lo que está sucediendo en mi entorno, en consecuencia, compartirlas con quien guste leerme.

Michoacán ha cerrado un ciclo gubernamental más e iniciado el nuevo para los próximos 6 años, tras una larga y complicada travesía electoral, han tomado posesión y posición los nuevos representantes populares emanados del pasado proceso electoral del 6 de junio, es decir, tenemos ya en funciones a Alfredo Ramírez Bedolla como nuevo gobernador del estado, 40 diputaciones locales, 21 curules federales de Michoacán,112 ayuntamientos y el Concejo Mayor de la Comunidad de San Francisco, Cherán.

Los escenarios por los cuales transitará Michoacán los próximos seis años están llenos de duras incertidumbres, Silvano Aureoles Conejo deja la administración del gobierno del estado, en franca banca rota, por lo que será muy complicado en poco tiempo estabilizar y superar los principales problemas que hoy padecemos, como la inseguridad y la presencia creciente de la delincuencia organizada; el escaso ingreso económico y falta de empleos dignamente aceptables; la pandemia y la salud pública; el rezago educativo y los adeudos al magisterio y otros grupos de trabajadores, por mencionar los temas más acuciantes-que no los únicos-para tener un desarrollo integrado y sustentable de Michoacán.

Aun cuando el nuevo gobierno del estado tenga claro a dónde ir, el hecho de tener que navegar en aguas tan turbulentas y sin vientos a favor, será dura la tarea de la primera administración estatal y gobierno de Morena en Michoacán; en este momento del proceso de entrega-recepción no hay una cantidad precisa y definitiva del boquete financiero que el gobierno de Silvano Aureoles Conejo nos hereda, por lo pronto se viene hablando de que ronda alrededor de los 27 mil millones de pesos.

La verdad, Michoacán no merece gobiernos como los que hemos tenido durante prácticamente la última década, Fausto Vallejo, Jesús Reyna, Salvador Jara y Silvano Aureoles, los gobiernos de Lázaro Cárdenas y Leonel Godoy, con sus errores y aciertos, para nada pueden ser equiparados con los gobiernos fallidos del PRI, el de Silvano en realidad fue un gobierno priista disfrazado de perredista, en consecuencia casi una década de gobiernos priistas fallidos, unos por mafiosos, otros por ineptos o corruptos, o todo a la vez.

Se dijo desde un principio que el gobierno de Aureoles Conejo sería el más cuestionado de los 3 gobiernos formalmente del PRD, pero la verdad Silvano se voló la barda, a lo largo de su gestión siempre estuvo mal calificado, los trabajos de evaluación de las 32 entidades de varias empresas como Consulta Mitofsky, Arias Consultores, el periódico El Financiero, Paz por México 2017 y otras, Michoacán siempre apareció a media tabla en el lugar 14 o 15 con un 30 por ciento de promedio de la aprobación ciudadana.

Al inicio de un nuevo gobierno del estado, surgen expectativas y reacciones de las más disímbolas características, así suele suceder, así fue ante el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, del que con cierta ingeniosa ironía popular, de que era un gobierno tan plural que hasta perredistas había, ahora en el 2021 sucede algo muy parecido con el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, que será tan incluyente de personas de diversas fuerzas ideológicas y políticas de la entidad que hasta morenistas habrá.

El nombramiento del gabinete y demás espacios que se están asignando para la conformación del nuevo equipo de gobierno del estado de Michoacán ha generado las diversas reacciones y comentarios, discursos, narrativas de lugares comunes de buenos deseos y políticamente correctos; otros de desconcierto, incredulidad y de inconformidad.

Sigo sin entender y mucho menos aceptar el por qué las izquierdas latinoamericanas, se organizan y luchan por sus sueños, ideales y utopías en favor de los más desfavorecidos por el capitalismo y una sociedad más justa, humana y solidaria, incluso en los procesos de con confrontación y disputa del proyecto de Nación, en no pocas ocasiones ha aportado vidas humanas, como los más de 450 michoacanos y michoacanas asesinados durante los primeros años del PRD en franca confrontación con el salinismo, en busca de un cambio social, democratización y humanización de la vida pública.

Las izquierdas en su acceso al poder público, no confían en sus propias fuerzas y capacidades, temen de más a los adversarios políticos y minimiza a los tantos cuadros políticos que se han forjado en la lucha de base, para abrir paso a personas que incluso combatieron sus proyectos políticos.

En las últimas décadas he escuchado cualquier cantidad de ocasiones los falsos discursos supuestamente civilizatorios, renovadores y modernos sobre la democracia, la inclusión y tolerancia políticas en estos nuevos tiempos de coexistencia entre distintas ideologías políticas en la construcción de un nuevo gobierno, sociedad, país y Nación; cuestiones que no logran convencerme y más aún a la luz de los resultados concretos de esas prácticas políticas.

En varias ocasiones discutimos al interior del PRD con los “Chuchos” , que argumentaban hasta el cansancio que ya era tiempo de enterrar los viejos libros de marxismo y del socialismo, para no seguir siendo anacrónicos y obsoletos, narrativa que evidentemente escondía su claudicación y traición a los principios que supuestamente enarbolaron por muchos años en las izquierdas de México; esos entre otros planteamientos justificaban el Pacto por México y años después las coaliciones electorales con el PRI y el PAN, experiencias que al final de la jornada llevaron literalmente al basurero de la historia un proyecto tan lleno de esperanza, energía, convicción y legitimidad popular como lo fue el PRD en sus inicios.

La actual  conformación en proceso del nuevo equipo de gobierno de Michoacán, no deja de generarme verdaderas dudas de su viabilidad política de un verdadero y auténtico gobierno de la 4T, me gustaría en verdad estar totalmente equivocado, pero cuando veo designaciones entre otras, como la de la nueva titular de la Secretaría de Educación, me parece una verdadera aberración y estupidez política, poner en tan importante secretaría a una persona simpatizante de la ideología de Provida, expresión de la más reaccionaria y retrógrada de las ideologías.

Dura tarea sin duda la que tiene el nuevo gobierno del estado ante la pertinaz desconfianza ciudadana, donde los gobiernos a nivel nacional apenas alcanzan un 14 por ciento de credibilidad, los partidos políticos un 7 por ciento, frente al 42 por ciento de las universidades, un 34 por ciento las Iglesias, y un 30 por ciento del Ejército.

Como quiera que sea no dejo de hacer votos porque Michoacán transite por un mejor futuro.

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