¡Eres poderoso y puedes sanarte!

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¡Eres poderoso y puedes sanarte! Aunque parece un reclamo publicitario o un truco literario más que la entrada de un artículo para una revista, me permito la licencia de afirmar en base a mi experiencia que es totalmente cierto este alegato

Cristina Cano Milán

Madrid, España a 29 de octubre de 2021              

(4 minutos de lectura)

Somos creados a imagen y semejanza de la Inteligencia Creadora y Divina, aunque el ser humano tiene capacidades más limitadas: no puede vencer la muerte, ni erradicar completamente el natural deterioro del cuerpo físico debido al inexorable paso del tiempo, entre otras limitaciones; pero puede sanarse así mismo a través de la medicina tradicional y natural. Esta afirmación la realizo con convicción, ¡no es un alarde por aspirar a ser dioses, ni superhombres!

En nuestra condición humana se puede dar la sanación a todos los niveles: físico, emocional, mental, espiritual y energético.

El intelecto se empeña en regir nuestra vida, ¡pero somos mucho más que un cerebro! Y lo que sabemos es que el cerebro está íntimamente ligado a todo el cuerpo. Comparto la opinión de que el cuerpo es una unidad en la que todo está interrelacionado. Aristóteles ya lo dijo, que: «el todo es mayor que la suma de sus partes».

El cuerpo humano está interconectado a través de fracciones de distinto tamaño, a modo de engranaje perfecto, por medio de distintos elementos: tejidos, fluidos corporales, huesos y sistemas. Y entremezcladas con la materia se encuentra mayoritariamente una composición de agua, ya que representa más del sesenta por cien del peso del cuerpo. Es el componente más abundante de las células. Hay agua tanto en el interior como en el exterior de ellas y cualquier célula del organismo muere si le falta.

¿Por qué uno puede sanarse?

En base a mi experiencia personal, como alumna y practicante de la Terapia Craneosacral Biodinámica (rama de la Osteopatía) me permito explicar basada en mi nivel de conocimiento y práctica, adquirida hasta el día de hoy la eficacia de esta terapia.

¿Cómo saber lo que hay que sanar?

El cuerpo es sabio y el poder de autosanación es innato en la persona. No hay nadie que conozca mejor la necesidad del cuerpo, que su propietario.

Y por este motivo, nadie puede sanar a nadie. Cada quién es el único capacitado para sanarse a sí mismo.

Los tejidos del cuerpo tienen memoria y las tensiones se acumulan desde el mismo instante del nacimiento. El individuo retiene estas experiencias y como vía de defensa las encapsula en el cuerpo. Esto deriva en restricciones y enfermedades.

El papel del terapeuta es el de practicar la escucha activa, desde la quietud estar abierto a lo que surja, sin juicios. Es la necesidad del cliente la que impera en estos momentos, es quién dirige la sesión y marca la prioridad de sanación en su cuerpo. El terapeuta acoge esta realidad y la acompaña, sostiene, escucha, y empatiza para favorecer el restablecimiento de la salud a la máxima capacidad que permite el cuerpo del cliente.

¿Cómo se realiza la sesión?

La práctica se realiza en una sala, con las condiciones óptimas de temperatura y luz. El cliente recibe la terapia tumbado y vestido, sobre una camilla, solo se descalza. El hecho de estar vestida, personalmente como cliente, me da una sensación extra de seguridad.

La sesión suele durar en torno a unos 50 minutos o el tiempo que demande el cuerpo del cliente para realizar los cambios y ajustes necesarios para el restablecimiento de su salud.

En cuanto a la técnica, el terapeuta mantiene un contacto físico, muy sutil, a través de posicionar sus manos en las distintas partes del cuerpo del cliente que es preciso chequear. El terapeuta es capaz de escuchar a través de sus manos el movimiento y la restricción de la estructura ósea, los tejidos, los movimientos y los fluidos del organismo del cliente. De esta manera refleja al cliente el patrón que está conteniendo; y al hacerlo, el cliente tiene la oportunidad de soltarlo y abrazar una nueva forma de organizarse por dentro.

Al término de la sesión, el cliente suele notar un aumento de energía o una relajación más profunda entre otros.

¿Cómo saber que se sana una parte del cuerpo?

Normalmente cuando se produce la liberación a través del tejido físico, se desencadena una respuesta simultánea a nivel de la psique (risa, llanto, etc)

¡El ser humano tiene todas las herramientas para su propia sanación!

¡Eres poderoso y puedes sanarte!

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