Allan Kardec

Luis Navarro García
Madrid, España, 20 de mayo del 2022

Muchas personas que hoy aceptan perfectamente el magnetismo(*) durante mucho tiempo cuestionaron la lucidez sonambúlica; en efecto, es que esta facultad ha venido a cambiar el rumbo de todas las nociones que teníamos sobre la percepción de las cosas del mundo exterior.

Newton, en su libro «Los principios matemáticos de la filosofía natural», habló de un principio espiritual que penetraba en todos los cuerpos sólidos, sutil e invisible. El gobierno de entonces, dada la publicidad de Franz Anton Mesmer, toma cartas en el asunto y crea una comisión para desvirtuar el magnetismo.

Allan Kardec (pseudónimo literario) nació el 3 de octubre de 1804 en Lyon, bajo el nombre de Hippolyte Léon Denizard Rivail. Cursó estudios tanto en su ciudad natal como en Yverdum (Suiza), donde fue alumno del ilustre profesor Johann Heinrich Pestalozzi. A su vuelta a Francia, se instala en París donde funda un centro con el que pretendía emular al que tenía Pestalozzi en Suiza.

Miembro de diversas agrupaciones de sabios y especialmente de la Real Academia de Arras, fue premiado en el concurso de 1831 por la magnífica tesis que presentó bajo el título: «¿Cuál es el sistema de estudio más en armonía con las necesidades de la época?»

Pedagogo, traductor, filósofo, es sin embargo conocido por ser el propagador de la doctrina llamada espiritismo, la cual se originó en Francia a mediados del siglo XIX, de donde él era uno de sus precursores. El espiritismo fue definido por el propio Kardec como la ciencia que estudia todo acerca de los espíritus: su naturaleza, como se originan y su destino, así como su interacción con el mundo terrenal. Echó los nuevos cimientos que deben servir de base a la evolución y a la renovación de nuestra sociedad caduca, empujándola hacia un ideal más sano y elevado, hacia un progreso intelectual y moral indiscutible.

A partir de 1853, después de ocurrir los acontecimientos de Hydesville, en América del Norte, Europa entera tenía las intenciones volcadas para los fenómenos de las llamadas “mesas giratorias y danzantes”, considerado el mayor acontecimiento del siglo, por la prensa y autores de la época. Eminentes científicos, como Faraday, Chevreul, Arago, Babinet, entre otros, se dedicaron a descubrir sus causas y explicarlas. En Francia, especialmente en París, la Alta Sociedad se reunía en salones elegantes para extender las manos sobre las mesas con la intención de hacerlas mover, escribir sobre una pizarra en el intento de entrar en contacto con los Espíritus. En toda vida hay un punto de inflexión, ese en el que a partir del cual nos enfocamos hacia esta de una manera u otra llegando a verla de manera muy distinta a como era antes.

Fue a partir de 1855 cuando comenzó con sus experiencias en el mundo de la espiritualidad. Esto le sucede a Allan Kardec concretamente en mayo de 1855. La insistencia de su amigo Carlotti pudo más que su escepticismo y sus constantes negativas, y lo llevó una noche a la casa de la señora Plainemaison, para asistir a una sesión de espiritismo. Se había negado tenazmente, pero lo convenció el alto nivel de uno de los invitados, monsieur Pâtier, muy instruido, y de carácter insospechable de ceder ante una farsa. Allí fue donde por primera vez vio el fenómeno de las mesas giratorias.

En 1857 publica «El Libro de los Espíritus», donde expone una nueva teoría de la vida y del destino humano. El libro obtuvo un rápido éxito de ventas. Poco después de la publicación, Allan Kardec fundó la «Sociedad Parisina de Estudios Espíritas», de la que fue presidente hasta su muerte.

Entre 1857 y 1862, sumido en una especie de éxtasis y abandonados su racionalismo y su positivismo, escribió otros trece libros girando sobre la misma piedra de la noria. Y llegó a clasificar a los espíritus en superiores e inferiores, y entre ellos, malvados, rebeldes, errantes, vulgares, mentirosos, que usurpan nombres venerados.

Algunos libros interesantes que publicó:

El libro de los médiums (1860)
Qué es el espiritismo (1862)
El Evangelio según el espiritismo (1864)
El Cielo y el Infierno o la justicia divina según el espiritismo (1865)
La génesis, los milagros y las profecías según el espiritismo (1867)

A partir de su libro «El Evangelio según el Espiritismo», puso de cabeza a la Iglesia Católica, y en 1864 condenó la obra de Kardec a la lista de libros prohibidos.

Falleció en París el 31 de marzo de 1869 y fue enterrado en el cementerio parisino de Montmatre
El 29 de marzo de 1870 sus restos eran exhumados y enterrados en Pére Lachaise.

En su dolmen funerario se puede leer:

“Nacer, morir, renacer de nuevo y progresar sin cesar, tal es la ley”

Numerosas personalidades, como Victor Hugo, Théophile Gautier, Jean-Baptiste André Godin, o Arthur Conan Doyle, se dejaron seducir por el espiritualismo. Estaban convencidos de que el espiritismo podía proporcionar una prueba científica de vida después de la muerte.

Tras su fallecimiento, su trabajo fue continuado por Léon Denis (1846-1926) o Gabriel Delanne (1857-1926) entre otros.

(*) Influencia recíproca que a veces opera sobre los individuos, según una armonía de relaciones, ya sea por la voluntad o por la imaginación, o por la sensibilidad física, y cuyos principales fenómenos son la somnolencia, el sueño, el sonambulismo y el estado convulsivo.

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