Día del padre Mi recuerdo de mi papá Nando. Segunda parte, las carcachas de Nando están en exhibición


Por: Raúl Jiménez Lescas

¿Por qué le decían Nando a mi papá? Por Fernando, así le dijeron siempre sus hermanas y hermanos. Aclaro que yo nunca fui irrespetuoso de decirle Nando, siempre papá, para acá, para allá y todos lados. ¿Cómo Nando? Pues sí no era su hermano, sino su hijo.

Pero eran costumbres de la familia, por ejemplo, a mi tío Germán, que es mi segundo padre, le decían “Manchi”, así de irrespetuosos los hermanos, pero quien se lleva se aguanta y ellos se aguantaron toda la vida hasta la muerte.

Al tío Eduardo Lescas le decían “Juanito”, “John”, “manis”, porque el abuelo Lescas, o sea Pancho Lescas, así le puso por la canción de “Juan Charrasqueado” que hace mucho, pero muchos años, estaba de moda. Fue un corrido de la inspiración de Víctor Cordero, posiblemente nacido de una noche de 1942.
¿Cómo le iba yo decir Juanito, siempre tío Juanito, pues no era su hermano, sino su sobrino.

Aclarado el asunto, paso a contar las carcachas de Nando.

¿Por qué le decían cómo le decían: carcachas? Según la Asociación de Academias de la Lengua Española: es una “Máquina, aparato o vehículo inútil y desvencijado”.

Yo no sé cuándo se le metió la pasión por armar carcachas a mi padre. Lo que sí es que la primera carcacha que tengo en la memoria es una roja, modelo 32 del siglo pasado, marca Ford. Obvio. Mi Nando, yo sí tengo ese derecho de decirle Nando, admiraba a Henry Ford, por ser el principal inventor del automóvil americano, que fue el Modelo T de 1903, cuando se fundó la Ford Motor Company.

En esa carcacha nos llevó muchas veces a la Escuela Primaria “Abraham Castellanos” y luego a la “Francisco J. Múgica”, incluso a mi me dio raite a la Secundaria Técnica 14, que estaba por ahí, en el Parque de Beisbol.

¿Cómo la compró? Pues como “carcacha” es decir inservible, pero Nando la reconstruyó de pies a cabeza; o sea, desde el parabrisas hasta el encendido eléctrico, porque ustedes deben saber que ese modelo 32 funcionaba con “cran”, porque no existía el encendido eléctrico. El “cran” era una especie de palanca que se giraba con fuerza para que arrancara el auto. A veces, Nando, para hacer músculo, usaba el cran.

Esa carcachita no era de fibra de vidrio como ahora, puro fierro, por eso pesaba tanto. La reconstruyó y por ahí debe seguir rodando o para exhibición, creo que la compró un coleccionista.

¿Y cómo lo hizo? Pues en los tiempos muertos de su taller mecánico, porque había que atender a los clientes que llevaban moribundo su auto y salían con larga vida.

Yo creo que sí Ford inventó la banda transportadora, Nando inventó el uso del tiempo muerto del taller, pero nunca lo patentó como invento. Era muy niño como para orientarlo en la patente de los inventos o innovaciones industriales, porque faltaban 13 años para que me matriculara en la Facultad de Economía de la UNAM.

Digo que es incorrecto decir “carcacha” a lo que Nando convirtió en
“Máquina, aparato o vehículo útil y ya no desvencijado”. Me doy el lujo de parafrasear a la Asociación de Academias de la Lengua Española.

¿Por qué no?
Sí Chavela Vargas dijo que los mexicanos nacemos donde se nos pega nuestra regalada gana; también creo que los mexicanos y las mexicanas modificamos el español cuando se nos dé nuestra chingada gana.

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