SM Rico
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La industria del cine en Hollywood está en crisis, esto no es ningún secreto y las evidencias las tenemos en sus últimas producciones de verano. En especial Disney a caído de la gracia del público y con mucha razón, dada la ideología descarada que ha venido mostrando en sus productos cinematográficos en los últimos años y que los consumidores empiezan a evitar.
Pero ahora viene la nueva tendencia, una que tiene que ver nuevamente con realizar proyectos basados en otros que tuvieron éxito en el pasado, pero si, por supuesto, con tono para eso que llaman “las nuevas audiencias”. Ese conjunto de personas imaginarias que obviamente nunca van al cine y que convierten en fracaso las producciones en cartelera.
En este caso tenemos a «Joy Ride» que se presenta como: “una vulgar y audaz comedia”
Esta cinta es dirigida por Adele Lim (conocida por «Crazy Rich Asians»), y llegará a los cines próximamente; promete ser todo menos adecuada para los espectadores modestos dice su publicidad. Es clasificada como R, sigue a cuatro amigas interpretadas por Ashley Park, Sabrina Wu, Sherry Cola y Stephanie Hsu en un viaje de una semana por China lleno de situaciones grotescas y lascivas, sin ninguna intención de pedir disculpas. Además de su humor descarado, la película intenta abordar una trama conmovedora sobre la búsqueda de la identidad después de vivir en la “América blanca” y subvertir los estereotipos de las mujeres asiáticas sumisas, lo que en pocas palabras se traduce como “déjame enseñarte a ser china”.
«Joy Ride» se presenta como una comedia vulgar, enérgica y visceralmente lasciva, copiando el estilo de películas clasificadas como R y que fueron un gran éxito en taquilla como: «The Hangover», «Bridesmaids» y «Girls Trip». La película se deleita con escenas de borracheras, vómitos, referencias explícitas, caricaturas de cocaína y un montaje sexual estridente que pretende arrancar risas pero que lo más probable es que no encuentre ni siquiera a su público objetivo.
En un panorama cinematográfico donde los estudios de Hollywood se resisten a los servicios de transmisión y se aferran a las franquicias y a las propiedades intelectuales ya conocidas, la entrada de este tipo de comedias en la pantalla grande es una rareza. Aunque las opciones desde el sofá son infinitas, los estrenos en cines intentan atraer al público con la ingenua ilusión de una experiencia comunitaria al ver una película. El género de la comedia clasificada como R ha sido escaso en los últimos años, y «Joy Ride» es una de esas películas que pretende impulsar un resurgimiento de estas comedias obscenas para colocar temas de la agenda mediática del modo que sea.
«Joy Ride» se une a otras películas clasificadas como R que supuestamente marcarán el comienzo de una nueva ola de comedias obscenas en el cine. Recientemente, se estrenó «No Hard Feelings», una burda comedia sexual protagonizada por Jennifer Lawrence que ya ha fracasado al día de hoy.
Por otra parte, se esperan otros lanzamientos como «Strays», una historia de acción con perros malhablados liderada por Will Ferrell, y «Bottoms», protagonizada por Ayo Edebiri y Rachel Sennott, que trata sobre dos marginadas queer de la escuela secundaria que forman un club de lucha femenino. Estas películas pretenden recuperar el supuesto éxito perdido del género de la comedia clasificada como R.
El género de la comedia ha experimentado altibajos a lo largo de los años, y las comedias románticas de los estudios han desaparecido en gran medida de las pantallas grandes, siendo relegadas a las plataformas de transmisión. Las comedias sexuales, en particular, han enfrentado dificultades debido a la renuencia de los grandes estudios a asumir riesgos y su enfoque en las franquicias y películas familiares. Además, la comedia, con su carga de referencias, riesgos y normas, no se traduce tan bien internacionalmente como otros géneros.
«Joy Ride» y otras películas similares plantean la pregunta de si las grandes comedias, especialmente aquellas que se presentan con la bandera ideológica de la “representación” a grupos minoritarios, pueden tener éxito. La recaudación de taquilla de «No Hard Feelings» ha sido una prueba de que no resultará, pero los estudios que ya apostaron por esta idea esperan que «Joy Ride» y las próximas películas clasificadas como R logren atraer a un público más amplio.
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Un comentario en “Ahora será a mentadas; el cine comercial de agenda apuesta por lo vulgar”