MEMORIA DEL FUEGO. Hugo Chávez

Por Isrrael Sotillo

Fotografía redes sociales.

Barinas, Venezuela, 16 de abril de 2026

«El respeto al otro se basa en la igualdad, la dignidad humana, el reconocimiento de la diversidad y la convivencia pacífica».

Hugo Chávez

Erróneamente militantes de izquierda y de derechas le atribuyen una condición antitaurina al Comandante Hugo Chávez, que nunca tuvo; esa afirmación es totalmente falsa de toda falsedad. El líder de la Revolución Bolivariana jamás prohibió las corridas de toros en Venezuela, ni tampoco le solicitó a la Asamblea Nacional que aprobara una ley prohibicionista de la Fiesta Brava. Tuvo amigos toreros en la época que vivió en Maracay, quienes sostienen que Chávez presenció varias corridas en la época de mejor talante de la Maestranza César Girón de Calicanto. En Barinas, el Comandante Chávez estuvo presente en una corrida de toros en su amada ciudad, la capital de palma y sol, la cual se hizo en el marco de lo que en otrora fue la gran feria en honor a la Virgen del Pilar. En Barinas existe una afición multitudinaria por el coleo, no tanto por las corridas de toros, pero hay afición, eso es verdad; son una minoría, pero las minorías también tienen derechos.

Hay que recordar que la primera plaza capitalina de la América morena y torera sin toros fue Caracas (Venezuela) que celebró su último festejo en 1997, después vinieon Quito y Bogotá y por último la Ciudad de Mexico. El comandante Hugo Chávez no llegó al poder sino hasta finales del 98′ y comienzos del 99′. Caracas cerró su histórico coso taurino, sencillamente, porque sus propietarios, la familia Branger,
consideraron que era más rentable estando cerrado el Nuevo Circo caraqueño que dando toros. Declarado Patrimonio Cultural, fue expropiado en 2005 para realizar actividades culturales, y hoy día, no da conciertos, ni teatro, ni boxeo, ni nada, y mucho menos corridas de toros. Y también porque su deterioro arquitectónico
ha sido vertiginoso. ¡Qué Hugo Chavez fue taurino ? Eso no lo podemos afirmar; pero lo que si podemos asegurar es que Hugo Chávez no fue antitaurino.

En Venezuela se realizan con toda libertad festejos taurinos en Táchira, Merida, Trujillo, Guárico, Yaracuy, Apure, entidades federales que politicamente están gobernadas, tanto regional como localmente por militantes bolivarianos que no se han dejado manipular por las corrientes de pensamiento animalista, mascotista, vegano antitaurino.

Entonces no es verdad que la Revolución Bolivariana es antitaurina, tampoco lo fue Chávez, ni el presidente Nicolás Maduro jamás y nunca se ha manifesttado en contra de las corridas de toros. Chávez amaba a los animales, por eso creó la Misión Nevado; igualmente, el Presidente Maduro, secuestrado por EE.UU., cuidaba con afecto sus perros. Chávez fue respetuoso, tanto de la fiesta brava como del coleo, incluso, montaba a caballo; el Presidente Maduro le dio todo el respaldo al gobernador del Táchira Freddy Bernal en los días en que los animalistas antitaurinos y prohibicionistas activaron un recurso de amparo contra el serial taurino de San Cristóbal, y a pesar de la posición que tuvo en su momento el Fiscal General Tareck Williams Saab, para que no tuviera lugar la realización efectiva de la gran Feria Taurina de América, la Feria Internacional de San Sebastian se llevó a cabo, y se impuso la razón en en la psique del garante de la legalidad. Esa es una verdad histórica incostestable.

Qué es lo que dicen los ANIMALISTAS ANTITAURINOS, VEGANOS Y THERIANS

Qué las llamadas «corridas de toros», así como el «coleo» son espectáculos dantescos, donde los animales son sometidos públicamente, con la presencia de niños, niñas y jóvenes, al maltrato físico y psicológico, crueldad, sadismo y violencia, semejantes a los «circos del imperio romano», tal como fue en la época de la persecución a las personas que se declaraban Cristianas.

Especulan con lo politico y ponen:

«A manera de ejemplo contemporáneo dicen, hay individualidades de la más rancia ultraderecha que se deleitan con tales eventos de sadismo contra los animales», y resulta y acontece que la Tauromaquia, no es ni de derecha, ni de izquierda, es un arte.

Descargo en defensa de la tauromaquia

En el circo romano había barbarie. Eran los humanos a quienes se le echaban a las fieras para que éstas los devoraran… La regla era que los seres humanos terminaban degustados por los leones y las personas eran obligadas a asistir al anfiteatro que aún existe. En el Coliseo Romano cantaron, por cierto, los tres grandes tenores, a saber: Pavarotti, Domingo y Carrera.
En la Tauromaquia hay libertad plena, ya que a nadie se le obliga a asistir a las corridas de toros. En la Roma imperial la muerte del gladiador era la regla, la del animal, la excepción.

La corrida es, pues, lo contrario de la barbarie porque se sitúa a equidistancia de dos barbaries opuestas. Si el combate fuese igualitario, su práctica sería innoble para el hombre puesto que el valor de la vida humana se vería reducido al del animal, como en la formas de barbarie antigua que eran los juegos del circo romano.

Si el combate fuese desleal, su práctica sería innoble para el toro, puesto que el valor de la vida animal se habría reducido al de una cosa -como en la barbarie moderna que suponen las formas extremas de ganadería industrial.

En la corrida de toros el hombre no lucha ni contra un hombre ni contra una cosa. El hombre afronta su «Otro». Una buena moral hacia los animales es también una moral diferenciada. No podemos ni debemos tratarlos a todos de la misma manera, al perro y al mosquito, al chimpancé y al toro bravo. Tenemos que ajustar nuestra conducta a lo que ellos son: sus necesidades, sus exigencias, sus tendencias, etc., evitando siempre el riesgo de antropocentrismo.

Los antitaurinos son
prohibicionistas per se y niegan la libertad. ¡Nadie va a una corrida de toros a gritar sácale los ojos, golpéalo, mátalo! Más bien a la hora de la suerte suprema todos los asistentes se quedan callados. El respeto es elevado. Ese es el rito. Si a usted no le gusta la Fiesta de los Toros, muy bien, esa posición se respeta. Pero al igual debe respetarse a quien tiene afición por el arte de torear.

El toro de lidia, el gallo de pelea, son bravos. Combaten desde el primer momento en que nacen, más específicamente nos referimos al toro de lidia. Esa es su condición natural. Las teorías animalistas son antropomórficas, es decir, le atribuyen condición humana a los animales. Los animales no padecen eso que llaman sufrimiento, ya que esa condición de sufrir es propia y exclusiva de los seres humanos: deprimirse, angustiarse, llorar, pero que esa misma condición del sufrimiento humano le permite salir de ese cuadro. Así como los humanos no podemos volar, ni vivir debajo del agua, los animales no conocen el sufrimiento.

Con relación al maltrato físico y psicológico, en el derecho penal se castiga el dolo, la intencionalidad, y en la tauromaquia ese no es el fin último. La tauromaquia es un rito que nos recuerda a todos los seres humanos que somos mortales: Sol y Sombra… El sol la vida, la sombra la muerte. El Ser y la Nada. El ser la vida, la Nada la muerte En Mexico por ejemplo, la muerte no se esconde, no se oculta, es parte de la vida ya que esta es inevitable. Los seres humanos venimos dotados de unos dientes llamados caninos. Somos carnívoros y si no los usamos se nos atrofian. Los veganos se oponen radicalmente al consumo de carne animal.

Las corridas de toros no tienen como objetivo hacer sufrir a un animal de hecho no más que la pesca con caña, la caza deportiva, el consumo de langosta, el sacrificio del cordero en la fiesta grande musulmana o en cualquier otro rito religioso. Estas prácticas no tienen como objetivo hacer sufrir a un animal, aunque puedan tener ese efecto. Si se prohibieran todas las actividades humanas que pudieran tener como efecto el sufrimiento de un animal, habría que prohibir un importante número de ritos religiosos, de actividades de ocio, y hasta de prácticas gastronómicas, incluyendo el consumo normal del pescado y la carne.

CRUELDAD, SADISMO Y VIOLENCIA: Cuando usted lea acerca del «Teatro de la Crueldad» que cultivó y desarrolló ANTONIN ARTAUD, «EL MANIFIESTO DE DOLMANCÉ», escrito por Donatien Alphonse Francois, o sea, el Marqués de Sade, y estudie acerca de «La Crueldad de la guerra» de George Bataille, tal vez la opinión sea otra.

Qué a alguien de la derecha o de la izquierda le gusten las corridas de toros o no, esa es su libertad… nuestros derechos terminan donde comienzan los derechos del otro y de la otra.
De las corridas de toros, que se conozca, nadie sale a matarse con otras personas y el comportamiento del aficionado en la fiesta taurina es totalmente distinto al de los estadios de futbol, deporte que también disfrutamos plenamente. En las plazas de toros no hay BARRAS BRAVAS, por ejemplo, entonces porqué tildarlas de violentas así nomás.

En una democracia se debaten las distintas posiciones. Qué el Ciudadano Fiscal del Ministerio Público, el Poeta, tuvo en su momento un punto de vista contrario a la tauromaquia. Se le respeta su opinión y él entendió mucho después que el tema debía ser debatido. Prohibir por prohibir, después de todo, no es nada democrático.

Moral

La corrida no es ni inmoral ni amoral en relación con las especies animales. La relación del hombre con los toros durante su vida y su último combate es desde muchos puntos de vista ejemplo de una ética general. Su primer principio sería: hay que respetar a los animales, o al menos a algunos de ellos, pero no en igualdad con el humano.

A quien le gusten las corridas de toros que sepa defenderlas…

A quien no le gusten las corridas de toros que sepa comprenderlas…

¡VIVE LIBRE!

`CABALGATA TAURINA.
Los artículos de opinión y fotografías son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

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