DE THE WAKING DEAD A GUERRA MUNDIAL Z (DE CALIFORNIA A GAZA)


Juan Antonio García.

Fotografía Facebook.

Ciudad de México, 30 de agosto de 2026

Al iniciar la segunda década del siglo XXI se puso de moda uno de los géneros de más grotescos y antihumanos del cine y la televisión, que en pocas semanas alcanzó tal éxito que ganó premios y se crearon versiones para todas las edades, incluyendo divertidas versiones infantiles con el fin de difundir lo más posible esta idea de animalizar a los seres humanos, construir muros protectores contra esas hordas deshumanizadas, aprender a matar a los deformes masivamente y sin remordimiento alguno, en tanto monstruos peligrosos para la élite humana buena que logra sobrevivir al contagio maligno de los zombis.
Desde luego, no se trata de un género cinematográfico de terror más o de una inocente creación de guionistas y productores para entretener al público. Tiene la clara intención comunicativa de meter en el subconsciente de las multitudes la idea de matar a esos seres desalmados y descarnados, que se mueven con tal poder que, aun mutilados, sin vísceras y sin piernas pueden hacernos daño. La idea es que las personas normales deben apoderarse de la mayor cantidad y variedad de armas para dispararles sin consideración pues, aunque parecen seres humanos, no tienen alma, sentimientos, ni pensamientos racionales, sólo instintos asesinos. Por tanto, es válido impulsar la fabricación y uso de armas nucleares de baja intensidad para eliminar al mayor número posible de estas bestias.
Hasta aquí, parece que estamos ante la creatividad más talentosa del cine de género de terror estadounidense para un buen entretenimiento. Pero la intención comunicativa de producciones como The Waking Dead y Guerra Mundial Z, es mucho más perversa.
¿No nos hemos percatado que esas hordas de muertos vivientes significan mucho más que un oxímoron absurdo?  ¿No percibimos que se intenta compararlas con las multitudes de migrantes, a los desplazados por las guerras o por los cárteles del narcotráfico, a las víctimas de catástrofes naturales y… con las naciones cuyas ciudades son destruidas por los efectos de los bombardeos? Con los pueblos desnutridos y hambrientos de Afganistán, del Norte de África, a las multitudes iraníes e iraquíes que han sufrido por los bombardeos masivos y, sobre todo al pueblo palestino que sufre un proceso de “limpieza étnica.
La ONU y la Comunidad Europea, han denunciado que se está cometiendo genocidio en Gaza y el Tribunal Internacional de Justicia de la haya ha emitido una orden de aprehensión contra el presidente de Israel, Benjamín Netanyahu. Pero ninguno de estos organismos tiene capacidad alguna para hacer valer sus declaraciones. De 2023 a la fecha han sido asesinadas solamente en Gaza 73 mil 431 personas. Hombres, mujeres niños con rostros y nombres que nunca aparecen en los medios de comunicación, que sólo muestran el poder de los poderosos que derrumban edificios y grandes columnas de humo causadas por las bombas y la aviación. La agresión israelí-norteamericana ha provocado 174 mil 437 heridos, la mayoría niños y mujeres. En aras de la “ética periodística” los cuerpos y los rostros del as víctimas no aparecen en los medios; de esta manera no crece la indignación, como en el May Lee de 1968. Sólo los lectores y los especialistas entendemos la magnitud del genocidio que se está cometiendo.
Acorde con la absurda lógica del género zombi, los cerca de 200 mil heridos, son seres humanos sin piernas, sin manos, con los rostros y los cuerpos desgarrados o quemados, con sus vidas destruidas –como los zombis de sus películas– que se siguen moviendo, pero cuyas vidas no valen nada para el sionismo por lo que hay que volverlos a matar. El sionismo predominante en Israel, es la ideología racista del “pueblo elegido” para reconstruir el reino de David (que ya quedó muy superado) para dominar al mundo desde la tierra prometida por el dios de los judíos.
Así es como el jefe de rabinos, David Yosef, exhortó a militares y colonos judíos a matar entre 30 y 60 palestinos cada día, considerando que “no son un pueblo” sino “una chusma” que no tiene ningún derecho (diarios, 16.08.26). A su vez, Ghazán Aliando, el funcionario del Ministerio de Defensa de Israel, afirmó: “estamos luchando con animales y así los vamos a tratar”. Destruyen sus cultivos, los apalean, los despojan de sus tierras, hacen imposible su existencia. Sabemos Hamas, no es un a blanca paloma, el 23 de octubre de 2023 mató a mil 200 inocentes judíos en venganza por el trato que les ha dado Israel. Pero la matanza fue vigilada y permitida por moderno sistema de espionaje del gobierno de Netanyahu, con el fin de justificar el genocidio, la ocupación de más territorios y sus reelecciones en el cargo.
No es casualidad que la película que protagoniza Brand Pritt, se desarrolle en Israel –a la sazón principal aliado de Estados Unidos contra los pueblos árabes–, en donde millones de seres, son atacados por un peligroso virus que los convierte en zombis monstruosos que se estampan con gran violencia en oleadas multitudinarias contra un enorme muro protector. No es fortuito que la horrenda plaga zombi de esta película, se haya originado por un paciente infectado en China, y que uno de los objetivos sea fabricar bombas atómicas de baja intensidad para destruirlos.
Las series y películas de zombis están dirigidas a reforzar los mensajes de construir muros y acumular armas para matar a los “caminantes”, como les llaman en las películas, y como les dicen los periodistas a los migrantes latinoamericanos. Tampoco es casualidad que el principal protagonista de The waking dead sea un sheriff, como esos que desde agosto de 2019 han hechos redadas para esposar y detener a cientos de miles de trabajadores latinoamericanos, dándoles trato de criminales; o parecido a los oficiales del ICE que hasta agosto de 2026 han matado a 18 mexicanos y expulsado a 240 mil de territorio norteamericano, sin que trasciendan las tímidas protestas del gobierno de México.
Las “plagas zombis” que aparecieron en Israel y en Estados Unidos, ya estaban preparando la agresión contra migrantes y contra palestinos. Se trató de programaciones perfectamente encaminadas a influir ideológicamente en todo el mundo para preparar condiciones con miras a despojar a los gazatíes que ya han sido víctimas frecuentes, no sólo del ejército de Israel, sino también de multitudes fanatizadas de colonos judíos. Se trata de películas que tenía previsto la represión contra los migrantes y las manifestaciones de protesta contra las deportaciones.
   Hay que destacar la enorme influencia del capital judío en los medios de producción cinematográfica y de comunicación e información. The New York Times, Bloomberg New y Bloomberg TV, The Washington Post. En alianza con otros inversionistas, seis compañías judías controlan el 96% de los medios de comunicación más importantes del mundo. Entre estas empresas están The Walt Disney Co., Hollywood Pictures, Miramax Films, ABC-ESPN, Time Warner Inc., Warner Brother Studio, entre otras. (https://adversariometapolitico.wordpress.com/2012/03/22/seis-companias-judias-poseen-el-96-de-los-medios-del-mundo/)
Además, es conocida la participación de la inteligencia militar norteamericana en las películas de Hollywood. Peter Phillis (Megacapitalistas, la élite que domina al mundo) asegura que la productora más famosa del mundo es “una máquina de propaganda para la seguridad nacional estadounidense”, con producciones como Argo y America’s Navy-The Shield. Es por ello que en todas las producciones estadounidenses aparecen símbolos de poder como los dólares, Coca cola y la bandera de las barras y las estrellas, la Casa Blanca.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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