EL MARTES PERDIERON TRUMP, BONILLA Y EL PARTIDO QUE LOS UNE

El revés republicano del 3 de noviembre volvió inocultable una contradicción: mientras Jaime Bonilla dirige al PT en Baja California, la documentación electoral estadounidense aportada registra su filiación al Partido Republicano.

Por Jaime Martínez Veloz

Fotografía Facebook

Ni Donald Trump ni Jaime Bonilla Valdez fueron candidatos el pasado 3 de noviembre. El sentido del título es político: el Partido Republicano, al que pertenece Trump y al que, conforme a la documentación aportada, aparece afiliado Bonilla, sufrió un revés electoral.

No hace falta saber por quién votó Bonilla. El sufragio es secreto y especular sobre su voto sólo desviaría la discusión. El problema no está dentro de la urna; está en la filiación partidista que aparece fuera de ella.

Y eso cambia completamente la naturaleza del asunto.

Una cosa es tener dos nacionalidades, cuestión perfectamente legítima para millones de mexicanos. Otra es ejercer derechos políticos en dos países. Y otra, políticamente mucho más difícil de explicar, es dirigir un partido de la Cuarta Transformación en México mientras se mantiene una filiación formal a un partido político estadounidense.

La historia no comenzó ayer

Bonilla fue diputado federal por el PT entre 2012 y 2015 y después desempeñó responsabilidades de dirección en Morena en Baja California. Sin embargo, durante parte de esos mismos años existe también una trayectoria electoral documentada en California.

El expediente BONILLA ES INELEGIBLE (PRUEBAS Y DOCUMENTOS QUE LO DEMUESTRAN).pdf reúne documentos apostillados relacionados con el Distrito de Agua de Otay correspondientes a periodos comprendidos entre 2012 y marzo de 2016. El índice incluye historial de votantes, documentación de un comité electoral y sus aportaciones, inscripción como candidato, documentación como funcionario electo y un registro identificado como relativo a ciudadanía estadounidense y filiación republicana.

Los documentos no significan que Bonilla haya sido candidato nuevamente cada año. Sí acreditan algo suficientemente relevante: la continuidad de actividad electoral documentada durante periodos que se superponen con responsabilidades políticas que desempeñaba en México.

La contradicción, por tanto, tiene antecedentes. Mientras desarrollaba una carrera política mexicana, existía simultáneamente actividad electoral documentada asociada con su trayectoria en California.

PT en México, republicano en Estados Unidos

La documentación más reciente vuelve todavía más incómodo el problema.

Los registros aportados muestran primero a “JAIME BONILLA”, asociado al mismo domicilio californiano y sin preferencia partidista declarada. En la documentación de 2025 aparece posteriormente “JAIME VALDEZ”, vinculado al mismo domicilio, ahora con una definición partidista inequívoca: REPUBLICAN.

Ese dato no permite conocer su voto ni convierte automáticamente a Bonilla en portavoz de todas las posiciones de Donald Trump. Pero sí coloca sobre la mesa un hecho políticamente insoslayable: una filiación republicana registrada mientras Bonilla desempeña responsabilidades dentro del Partido del Trabajo en Baja California.

La discusión deja entonces de ser sobre nacionalidades y pasaportes. Se convierte en una discusión sobre pertenencia, congruencia y responsabilidad política.

Ahora el problema es del PT

Hasta aquí, Bonilla puede ofrecer las explicaciones que considere pertinentes. Pero el problema dejó de ser exclusivamente suyo desde el momento en que el Partido del Trabajo decidió mantenerlo en responsabilidades de dirección.

El PT tiene que definir si sus estatutos permiten que uno de sus dirigentes mantenga una filiación formal en un partido político extranjero. También debe explicar si su dirección nacional conocía estos antecedentes cuando decidió conferir o mantener las responsabilidades políticas de Bonilla en Baja California.

Y existe una contradicción política todavía más evidente: no hablamos de cualquier organización extranjera. Hablamos del Partido Republicano de Donald Trump.

Por ello, la cuestión ya no admite demasiados rodeos. Si el PT considera compatible ser dirigente de la Cuarta Transformación en México y mantener una filiación republicana en Estados Unidos, debe decirlo públicamente y explicar bajo qué principios y normas partidistas lo considera aceptable.

Si considera que ambas condiciones son incompatibles, tendrá que actuar en consecuencia.

Lo que ya resulta políticamente más difícil es guardar silencio.

El silencio también compromete

El 3 de noviembre no creó esta contradicción. Simplemente la puso bajo los reflectores.

Trump no estaba personalmente en la boleta. Bonilla tampoco. Pero el partido al que pertenece el primero y al que documentalmente aparece afiliado el segundo sí quedó sometido al juicio de los electores.

De ahí el título de esta columna: el martes pasado perdieron Trump, Bonilla y el partido que los une. No porque Bonilla haya perdido una candidatura o porque podamos conocer su voto, sino porque aparece afiliado al partido estadounidense cuyo revés político proporciona el contexto inmediato de esta discusión.

La pregunta final ya no debe dirigirse sólo a Bonilla. Debe dirigirse al PT:

¿Es compatible dirigir políticamente al Partido del Trabajo y formar parte de la Cuarta Transformación en México mientras se mantiene una filiación documentada al Partido Republicano en Estados Unidos?

Si la respuesta es sí, que el PT explique por qué.

Si la respuesta es no, que actúe en consecuencia.

Pero si conoce los documentos y decide callar, tendrá que asumir que el silencio también es una definición política.

El voto de Bonilla es secreto. Su filiación partidista documentada, no.

Y cuando los documentos están sobre la mesa, el silencio del PT deja de ser ausencia de respuesta y empieza a convertirse en parte de la contradicción que pretende ignorar.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
#unidadparlamentaria#upr#panoramainternacional


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta