Miguel Hidalgo: el caballero de la libertad / Eledubina Becerril Rodríguez

Colaboradora y escritora de UP.

Eledubina Becerril Rodríguez

MIGUEL HIDALGO: EL CABALLERO DE LA LIBERTAD.

La nobleza de cuerpo y alma del teólogo y amante del teatro clásico, izó el estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, la madrugada del 16 de Septiembre de 1810, en una Nueva España cansada de los excesos del Virreinato.

Desde el púlpito de la parroquia, mirando a los Santos y vírgenes que adornaban las paredes de las iglesias en las que el oficiaba la misa, y a los indígenas que llegaban a rezar en las misas dominicales; supo de la circunstancia y la injusticia que contra ellos, venía desarrollándose desde la Conquista.

El hombre sabio.

El lector de rostros que conocía el dolor de sus parroquianos, el que miraba cómo la tristeza los remarcaba, fue haciéndose un propósito: darles la completa libertad.

Conducir a un pueblo subyugado y rezagado que se encontraba en ciernes, tan claramente marcado por las castas que devinieron a raíz del mestizaje, provocando deliberadamente ese tono de racismo y segregación a la población existente.

Algo que para la mente educada de un criollo renacentista y modernista, con evidentes muestras de una vanguardia europea incipientemente adelantada para su época e incontenible para un: Don Miguel Hidalgo y Costilla, acostumbrado al aplauso y al espectáculo teatral, no podía ni iba a pasar desapercibido.

Él, siempre pensando en cómo brindarles actividades autosustentables para convertir a las comunidades en autónomas del régimen español. Con esta tarea implantada, no era difícil imaginarse que desear la Libertad del México Novohispano, debió haber cruzado miles de veces por su mente.

Miguel Hidalgo, el avezado lector, que montaba las obras de teatrales de Molière (Jean Baptiste Poquelin, 1622-1673, Francia), encontró en las líneas de los diálogos y de sus puestas en escena, la linea motriz que daría marcha al movimiento independentista.

Como filósofo y director de escena en los tiempos de San Felipe Torres Mochas (Guanajuato, de 1793 hasta 1803), al tomar para la puesta en escena a Tartufo, le llegaron múltiples reflexiones con respecto a los acontecimientos que se vivían en ese momento.

Y para 1810, estaba preparado para convertirse en el caballero que cambió toda forma de concebir y liderar la Guerra de Independencia, tomando el lienzo que tiene impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe, el máximo símbolo del sincretismo del mestizaje existente.

Al grito de: VIVA MÉXICO! , VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE! , MUERA EL MAL GOBIERNO!, salió encabezando el inicio de la lucha independentista, desde el atrio de su Parroquia, en el pueblo de Dolores, Guanajuato.

Porque el cura Hidalgo, de noble cuna, con esa mente iluminada, brillante y con el criterio de los resabios de la Ilustración Francesa, jamás podría permitir la esclavitud en el México Novohispano, su máximo ideal era instaurar LA LIBERTAD, como el Derecho Universal, que nos corresponde.

Actualmente, en México, decir o mencionar este nombre: “Don Miguel Hidalgo y Costilla“, trasciende la quietud del monumento o mausoleo de piedra, trasciende el texto escrito en los libros de la escuela, trasciende la pasividad de los tiempos hacia la fuerza dinámica del caballero que siempre está un paso adelante para convocar el logro cabal de la libertad.

Hidalgo, el hombre, trasciende incluso el significado de su nombre, para erigirse como : el “PADRE DE LA PATRIA“, un título que nada más y nada menos conlleva la responsabilidad de situarnos como hijos suyos, en contra de la deshonrosa afrenta que significó su fusilamiento y su cabeza expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, como una vergüenza nacional irreparable.

El 29 de Julio de 1811, en la víspera de su fusilamiento, el Generalísimo de América Señor Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, escribe unos versos con carbón en las paredes de su celda, poema que en realidad lo está representando totalmente:

-“(Ortega), tu crianza fina,

tu índole y estilo amable

siempre te harán apreciable

aun con gente peregrina.

Tiene protección divina,

la piedad que has ejercido,

con un pobre desvalido

que mañana va a morir.

Y no puede retribuir

ningún favor recibido.

(Melchor) tu buen corazón

ha adunado con pericia

lo que pide la justicia

y exige la compasión.

_________

Das consuelo al desvalido

en cuanto te es permitido,

partes el postre con él

y agradecido Miguel:

te da las GRACIAS, rendido “-

Don Miguel Hidalgo y Costilla, vivió y habitó el pleonasmo. El cura de la parroquia, que siempre fue llamado ” padre” por sus feligreses, se transformó en el verdadero PADRE de todos nosotros, su México que ensalza y grita en su nombre y junto a su espíritu :

“VIVA MÉXICO!”,

“VIVA DON MIGUEL HIDALGO!”

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