POEMA DE LA HUMILDAD

Por: ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ

Yo vine a esta tierra,

sin nada, y solo tengo,

los pasos que abren los caminos,

por donde he de pasar.

Yo vine al mundo,

sin nada,

solo a mirar los colores

que se apoderan de los campos,

derramandose en las flores.

Yo vine para tocar la madera

de los árboles,

para llenarme de polvo las manos

y enredarme

en el tronco caído

que se desintegra.

Yo vine a este mundo,

al desnudo,

solo con la voz,

que ha ido creando las palabras

que todos vamos a escuchar.

Yo vine a la vida,

con el soplo inmortal del Universo,

vine a sentir el aire

y a extasiarme con sus nubes,

como si no hubiera nada más.

Yo vine a este sitio,

con la frialdad,

para recuperar el fuego,

que nos abrigue y reúna,

en torno a una hermandad.

Yo vine a esta vida, para contar

una a una las estrellas

y regalarlas

a cada habitante,

para no olvidar

nuestra humanidad.

Yo nací a la vida,

sin nada,

para reconocer

la ruta del agua,

que nos llena sin cesar.

Yo vine a la vida

para dar el testimonio :

de que vamos a deambular,

con la nada,

para regresar.

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