El caso del rapero Pablo Hasél

Luis Navarro García

Madrid, España

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En el artículo de esta semana les hablaré sobre la polémica suscitada a raíz del ingreso en prisión del rapero Pablo Hasél.

La condena a nueve meses y un día que el Tribunal Supremo impuso en mayo de 2020 por enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona le ha llevado a la cárcel.

Su verdadero nombre es: Pablo Rivadulla Duró

Ilerdense de 33 años, debuta en la escena underground en 2005. En sus temas suele criticar duramente tanto al sistema político como a la monarquía.

Cabe destacar que es hijo del empresario Ignacio Rivadulla, quién fuera presidente del club de fútbol Unión Deportiva de Lérida entre los años 2007 y 2010, y procesaran por haber dejado una deuda de 10 millones de euros en las arcas del club. También es nieto del militar franquista Andrés Rivadulla Buira, que persiguiera a los maquis en los Pirineos.

Como no valía para estudiar, ni para trabajar, ni para cantar, decidió que lo suyo era el Rap Político. Por lo que teniendo el futuro solucionado gracias a su rico padre empresario, y teniendo claro que no iba a triunfar cantando por sí mismo, se convierte en un progre que canta y que se da publicidad.

Dicho artista acumula varias causas ante la justicia que pasaré a detallarles a continuación.

Tras ser “invitado” por la audiencia nacional a ingresar voluntariamente en la cárcel el pasado viernes 12 de febrero, y no hacerlo, la policía autonómica catalana lo detenía finalmente en la Universidad de Lérida el martes 16 de febrero de 2021.

El “rapero” no se ha resistido y cuando ha sido trasladado hasta el coche patrulla, viendo que las cámaras registraban su arresto, ha gritado: 

“Nunca nos callarán. Muerte al Estado fascista”. Los agentes han trasladado al cantante directamente al centro penitenciario de Ponent.

A esta sentencia el músico suma otra anterior de 2015, en la que se le impuso una condena de dos años por hechos similares de delito de odio y que, al ser la primera, quedó en suspenso y no le llevó a ingresar en prisión. 

A estas dos sentencias añade otras dos de sendos juzgados de Lérida por otros delitos que están recurridas y, por tanto, aún no son firmes.

Una de ellas de 6 meses por agredir a un periodista y la otra de 2 años y medio por pegar a un testigo en un juicio.

Además, el “rapero” está imputado en una quinta causa por los sucesos acaecidos en 2018 ante la Subdelegación del Gobierno de Lérida tras conocer la detención en Alemania del golpista expresidente de la Generalidad Carles Puigdemont prófugo de la justicia, en la que se le imputa por haber participado en el asalto de dicha Subdelegación de gobierno.

La condena de nueve meses impuesta por el Tribunal Supremo incluía una pena de multa de 40.000 euros. Dado que el “rapero” no ha abonado esa multa, la pena final se convierte en dos años, cuatro meses y 15 días, que es, según su abogado, el tiempo que figura en la orden de ingreso en prisión.

El “rapero” siempre se ha amparado en la “libertad de expresión” para escribir y difundir letras como:

“No me da pena tu tiro en la nuca, pepero”, interpretándose como pepero a los votantes y políticos del PP.

“Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono”, quién fuera durante muchos años ministro socialista.

“Ojalá vuelvan los Grapo” o “Gora ETA”, en un claro manifiesto de enaltecimiento del terrorismo al desear la vuelta de estas bandas asesinas y sangrientas.

“Pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen”, entre otras muchas expresiones.

También al hecho de alabar a un tipo tan execrable como el ‘Camarada Arenas’, quién fuera el jefe de la banda terrorista Grapo en los peores años de su historia. 

Los magistrados descartaron que estas manifestaciones de ultraizquierda estuvieran amparadas por el derecho a la libertad de expresión, ya que en ellas “late de una manera patente el discurso del odio”.

“No es admisible en el ámbito de la libertad de expresión incitar a la violencia, o realizar un discurso de odio”, argumentaron los jueces, “como es la alabanza o justificación de acciones terroristas y el deseo de nuevas actuaciones de los grupos terroristas”.

Como consecuencia del ingreso en prisión, en la tarde del martes 16 de febrero, esa misma noche en diferentes capitales de provincia de Cataluña y otros municipios se han dado altercados violentos, con quema de contenedores, corte de calles y daños en escaparates y negocios. 

Los seguidores de Pablo Hasél, defensores de la “libertad de expresión”, llevan desde el pasado día 16 de febrero reventando escaparates, saqueando y robando cajas registradoras, quemando mobiliario urbano, formando barricadas e intimidando a todo vecino que simplemente se encuentren por la calle. 

Para más INRI el líder comunista de la formación morada, Pablo Iglesias, y actual vicepresidente del gobierno, registra la petición de indulto en favor de Pablo Hasél tras una noche de disturbios.

Patéticas también las declaraciones del parlamentario de PODEMOS, Pablo Echenique al mandar su apoyo a los cientos de jóvenes radicales de ultraizquierda que llevan montando el caos en España, ya una semana. Estas palabras le han costado tras mucho pedir su destitución por parte de la oposición, que simplemente se retracte.

El Gobierno cambiará el Código Penal para retirar la prisión de los delitos relacionados con la libertad de expresión.

Es evidente que la libertad de expresión debe existir, pero… ¿hasta dónde?

2 comentarios en “El caso del rapero Pablo Hasél

  1. Interesante nota, pero no menciona por ningún lado que uno de los principales delitos por los que se le imputa a Hasel es “injurias a la Corona” (artículo 491 del Código penal de España). Además, no hace mucho, la usuaria de Twitter Cassandra Vera había sido sentenciada a prisión por hacer simplemente bromas sobre el asesinato del número dos del general Francisco Franco, el almirante Luis Carrero Blanco, en un ataque con bomba perpetrado por militantes del grupo separatista vasco ETA, aunque fue exonerada tras una apelación. Por estos motivos, no sólo debemos preguntarnos hasta dónde debe existir la libertad de expresión, sino ¿por que en una supuesta “democracia”, los ciudadanos que pertenecen a la casa real, y los miembros prominentes del franquismo, resultan superiores a otros ciudadanos?

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