EL EGÓDROMO PARTE XXVIII

Por Luis Mac Gregor Arroyo

hoyoblanco.com.mx

Fotografía de ambermb en pixabay.com

El Papá: Ser mencionado por escrituras antiguas donde no se deja en claro exactamente dónde y cuándo existió. Su influencia fue tal que abarca iones de sabiduría y conocimiento incomprendido. Pese a irse al más allá desde épocas añejas, sigue dando lecciones de lectura y comprensión aguda de los textos. ¿Habrá comprendido él todo lo leído en el sillón grande de su casa? Como padre del hombre, quien se estira como si tuviera un cuerpo elástico, éste héroe anónimo sabía sin saberlo. Aunque como Sócrates, de seguro consideraba que sabía algo. Al ateniense le costó la vida no concordar con la población y no le quedó más remedio que envenenarse. Al Papá le dio por comer pan y que sus neuronas fueran asesinadas por el tipo su tipo de alimentación, debido a sustancias con movimiento que llegaron a su cerebro. ¿Buscarán matar hoy a nuestras células más apreciadas? Por la decadencia mundial en la impartición de conocimiento en el hogar y las escuelas, hoy pocos llegan a cincuenta años y tienen siquiera algunos principios de sabiduría. Este hombre que no llegó a los setenta, porque igual por bueno se lo llevaron antes de su tiempo, sembró bien una buena cosecha dentro de sus posibilidades. El comensal casi se levanta para saludarlo como si fuera un general: “Si Fash tuviera un padre, no sería él; pero posiblemente parte de sus ideales estarían en él”. ¡Lealtad a Escocia hasta el día del Juicio Final!… Y a México también.

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