Juan Antonio García
Fotografía Facebook.
Ciudad de México, 26 de junio de 2026
“México no regresará a ser colonia ni protectorado de nadie. México no entregará nunca sus recursos naturales. Por ello, fiel a nuestra historia, decimos con fuerza: ¡México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende!… México no entregará nunca sus recursos” (Claudia Sheinbaum, 5 de febrero de 2026)
Los gobiernos de la denominada cuarta transformación*coincidieron con la necesidad del sistema financiero internacional y de los monopolios transnacionales, de garantizar la existencia del capitalismo dependiente y endeudado en México, pues ya requería un cambio de apariencia ante los riesgos de estallidos sociales y de posible suspensión de pagos de la deuda externa debido a las políticas económicas de los viejos partidos gobernantes. Había que recuperar la credibilidad del pueblo en las corrompidas instituciones de justicia en las que ya nadie creía, en el sistema electoral y de partidos, así como en la Presidencia de la República.
Había que hacer algunas reformas y reducir un poco la corrupción, sacrificar un poco a la burocracia en turno bajando sueldos al presidente, a los diputados y senadores, a los gobernadores y funcionarios, para repartirle, también un poco, al pueblo. Había que apoyar a un gobierno que apapachara a los pobres ante las cámaras, a fin de que aplaudieran la continuidad de la política económica neoliberal, pero ahora con la simpatía del pueblo, que entre más pobre más agradecido. Expliquemos:
Un gobierno que, en nombre de la “soberanía” y “los intereses nacionales”, garantizara seguir entregando la gran riqueza nacional a los extranjeros, de manera eficiente. Por eso se ratificó el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (hoy TMEC), presumiendo que ya somos el primer socio comercial del vecino del Norte. Sólo que el 96% de “nuestras exportaciones”, las realizan empresas automotrices y de autopartes (75.8% del total), de tecnología, electrónica y eléctrica, que casi en su totalidad son norteamericanas, europeas y asiáticas instaladas en México para aprovechar los bajos salarios.
En sentido estricto los mexicanos sólo exportamos el 4% de ese Tratado, representado en los productos agropecuarios, salvo por el hecho de que muchos de éstos también están controlados por empresas norteamericanas que se han apropiado de tierras en nuestro país (frutos rojos, café, etc.) o manejan las comercializadoras en territorio norteamericano. Únicamente compran a los mexicanos productos como aguacate, tomate, calabazas, frutas, etc., pero ellos hacen la distribución final que deja más importantes ganancias pues así se permitió en tratado comercial.
Hacía falta un gobierno que criticara todos los días con vehemencia el saqueo del oro y la plata que llevaron a cabo los españoles y “los neoliberales” que –como como decía AMLO– “en 38 años sacaron más oro que en los 300 años de colonialismo”. Sólo que hubo un pequeño detalle: en los gobiernos de la llamada 4 T los minerales se siguieron saqueado más intensamente. No se suprimió ninguna concesión, todas se renovaron, aunque violen la ley de medio ambiente, atentan contra las comunidades y están aliadas a los narcotraficantes para aterrorizar y desplazar pueblos completos .**
Innumerables hechos están mostrando que los casi 30 mil mexicanos que han sido desplazados de sus comunidades por la violencia tienen como antecedente protestas contra las mineras. El periodista investigador Jesús Lemus (buscar textos y videos) lo explica así: los dueños de las empresas mineras estadounidenses o canadienses traen a sus propios guardias, que salen de la Marina, del ejército estadounidense o de contratistas privados, pero ellos sólo están para proteger a los directivos. Cuando quieren abrir una nueva mina y hay resistencia de las comunidades debido a la contaminación o a la escasez de agua, llaman a los cárteles que son quienes los expulsan de sus tierras. No es casual que la mayor parte de desplazados sean de regiones ricas en minería o energéticos como Michoacán, Guerrero, Chiapas y Tamaulipas (con sus ricos yacimientos de gas de la Cuenca de Burgos).
Ello explica por qué pasan semanas de violencia, balaceras, asesinatos y ni el Ejército ni la Guardia Nacional hacen acto de presencia pese a los llamados de auxilio de los pobladores. Claro que, si se le pregunta a la señora presidenta que tiene conocimiento de todo lo que ocurre en el país, pues todas las mañanas se reúne con el gabinete de Seguridad, responderá con la emulada serenidad de su antecesor: “no pasa nada, todo está bien… no hay pruebas, nos confunden, ya no estamos en tiempos de Calderón y de García Luna, hoy se hace justicia… pero necesitamos pruebas”.
Lo más aberrante es que a quienes se atreven a decir la verdad, se les vincula de manera perversa con “la ultraderecha”. “Los extremos se juntan” dijo a los maestros de la CNTE la señora presidenta para hacernos creer que eran movidos por algún millonario de las mafias del poder… dando entender que los “reaccionarios maestros” estaban portándose injustamente con un gobierno “que está al servicio del pueblo”. Sólo que la mandataria se ha reunido varias veces con Larry King el presidente del conglomerado Black Rock que controla a los bancos y a los monopolios más poderosos del mundo, a quien ratificó el control parcial de los puertos nacionales de Veracruz y Lázaro Cárdenas, justificándose en que “así se hace desde hace mucho tiempo”. Se ha reunidos también con altos funcionarios del FMI, recibió con alfombra roja al rey de España, pero no a los normalistas, ni a los maestros, ni a los productores agrícolas que viven al borde de la ruina gracias al Tratado de “Libre” Comercio. Madres de decenas de miles de jóvenes que ha sido secuestrados o desaparecido tampoco son dignas de ser recibidas por la mandataria que prefiere distraernos en espectáculos que nos recuerdan la máxima atribuida al poeta Juvenal: al pueblo pan y circo.
Un gobierno que, como hacían los “nacionalistas revolucionarios” del PRI, se victimiza ante una incierta amenaza extranjera para no ser criticados por su entreguismo práctico a los interese del gran capital. “Jóvenes fascistas, manipulados por la CIA”, decía Luis Echeverría a los estudiantes que luchaban contra su gobierno, asustando al pueblo con el cuento de que “los gringos nos pueden invadir”. No necesitan hacerlo, han tenido a los gobiernos que hacen todo lo que ellos les piden, desde Benito Juárez, hasta Claudia Sheinbaum, quien abandonó a sus aliados en Cuba y Venezuela.
El gobierno afirma que la 4 T detuvo el proceso de privatizaciones en favor de extranjeros. Sin embargo, respetó todas las privatizaciones de sus antecesores: puertos, aeropuertos, carreteras, electricidad, etc. De la famosa reforma energética de Calderón respetó lo entregado a privados en materia de electricidad, que representa 40% de la generación nacional. Adicionalmente, en el año 2022 el gobierno de Andrés Manuel López Obrador otorgó mediante “contratos mixtos” a su amigo, el ingeniero Carlos Slim,” dos pozos petroleros en Campeche y uno de extracción de gas (La Jornada, 4 de junio de 20025), además ratificar las concesiones de manejo de gasoductos que ya le habían hecho en el sexenio anterior.
Sumarse al bloqueo petrolero contra Cuba agravando la necesidad entre su pueblo, entregar a todos los principales líderes del narcotráfico que poseen información estratégica y de seguridad nacional con el fin de poner en manos de Washington cuentas bancarias, empresas y bienes raíces que controlan, no son medidas que contribuyan a reforzar la soberanía nacional y sí refuerzan nuestra dependencia de la potencia del Norte que está en la peor situación económica y social de su historia moderna, desde la Gran Depresión de 1929-1933.
*Los tres grandes movimientos históricos que hemos vivido los mexicanos han sido traicionados por las élites económicas aliados a los extranjeros, abortando la verdadera independencia que nos subordinó sucesivamente a Inglaterra, Francia y a Estados Unidos; un Reforma que no logró siquiera un capitalismo pleno y la fracasada revolución que traicionó a, pueblo y a los campesinos, a quienes repartió tierras sin más objetivo que tenerlos bajo control político del partido “de la revolución”.
**Ver videos y libros del periodista Jesús Lemus, experto en el tema.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa #unidadparlamentaria#upr#Panoramanacional

Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
