La esencia del hombre sigue siendo la misma

Héctor Tenorio

Comoapan, Veracruz, 5 de julio del 2026

La Reina, el Buda y Buñuel es la nueva película del director Alexander Katzowicz, explora el concepto de la humanidad, la figura polémica del presidente de los Estados Unidos Donald Trump contra quien pesa 4 mil demandas que nadie le importa, es un ejemplo de ello.

El hombre de pelo naranja es el rostro decadente de occidente. El director define a su corte como el hitlerismo moderno con el uso de un lenguaje religioso. 

El neoyorquino ha convertido su nación» en un campo de concentración».

Alexander Katzowicz plantea como una misma cosa el Imperio romano y el nazismo. Se dan constantes alusiones a los símbolos religiosos El guion hace un puente entre el Imperio romano y el cristianismo a través de la cruz como símbolo del placer de la tortura.

Se ha regresado al oscurantismo religioso, la autocensura emerge antes de ser excluido. El suicido se dignifica ante el horror de una sociedad que no piensa.  

La utilización de un lenguaje directo ayuda a que el film fluya con rapidez, se discute sobre la sociedad y a que le da valor. Queda claro el desprecio al hábitat del hombre.

El dinero por encima de todo, capaz de comprar la voluntad de cualquiera, de modificar nuestra percepción y la de los demás. Los Bitcoin respaldados por el lavado de dinero, la trata, la compra de armas, la evasión de impuestos.

El mundo materialista vacío aplasta, humilla, acorrala al que escribe, piensa, reflexiona, para el que lo hace, no hay lugar. 

El mundo en que vivimos no está hecho para la cultura, el saber, el buen gusto. Está hecho para comprar, consumir, no pensar, llega a decir una de las actrices.

Alexander Katzowicz establece que la lucha es por seguir dándole valor a las palabras, aunque nadie las use, la defensa de la palabra como única y última trinchera posible. 

La tecnología es el camino a la ignorancia sin retorno, el libro es un objeto en desuso, pero al mismo tiempo peligroso y el cine de arte un refugio ante la embestida. 

De paso se cuestiona el mercantilismo de las editoriales, los medios de comunicación masivo, el cine comercial.    

La esencia del hombre sigue siendo la misma, solo a golpes entiende sentencia el protagonista con justa razón.

“Las armas son lo único real que respeta el hombre”, sentencia el guía moral del personaje central.   

Una visión realista ante las nuevas generaciones sin brújula y con cero intereses por el futuro.

El amor es el ausente en los tiempos modernos. Las relaciones toxicas, las de poder quedan al desnudo, sin cortapisas, no hay amabilidad para el espectador. ¿Qué es el amor y que lo define? Son preguntas que lanzan al  aire.  

La Reina, el Buda y Buñuel es último suspiro de la humanidad, del mundo que se difumina.

“Ya no vivimos en la era de la conciencia, de la lógica, ahora es la era de la fe”.  Afirma su protagonista con certeza. 

La realidad se discute en un primer plano sobre lo que es y no es; una crítica descarnada sobre la construcción social impuesta desde la cúpula de poder económico.

La ignorancia y la estupidez priman alcanzando el absurdo. Queda plasmado el pesimismo, el desánimo. 

Los personajes nos conducen por el lado oscuro del ser humano, el desinterés por el conocimiento, el respeto al otro; la sinrazón de lenguaje, la comunicación que no comunica, la soledad del ser humano atrapado en la sociedad.

La Reina, el Buda y Buñuel, fue seleccionada para integrar la Competencia Iberoamericana de la 19ª edición del Festival de Cine del Mar, que se realizará del 8 al 12 de julio de 2026 en Punta del Este, Uruguay.


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