EL TORO BRAVO


Por Francisco José Audije Pacheco

Fotografía Facebook

Mis amigos y enemigos
Ven el asalto y expolio
Al que me están sometiendo
Y aconsejan que me rinda.

El Séptimo de Caballería
No se rindió, murieron todos.
El Regimiento Alcántara
No se rindió, murieron todos.
Jesús no se bajó de la cruz,
Y murió lleno de oprobio.
¿Por qué iba a rendirme yo?

Toro bravo de la dehesa
De mi tierra extremeña soy,
Y de la mejor ganadería.

Embestiré en esta lidia
Con mi mayor fuerza y garra,
Honor en la Suerte de Varas,
Nobleza en las banderillas,
Muerte de sola estocada,
Triunfo de rabo y orejas,
Y la frente de mi matador
Manchada de sangre y sudor.

Los toros bravos no se rinden,
Morimos siempre en la plaza,
A plenitud de sol de tarde.
Mugimos, pues la tauromaquia
Nos duele y tiene poesía.

Y cuando el sol se esconda,
Un clavel rojo de España,
Adorno de bella muchacha,
Se tronchará y se pisará,
Guitarra flamenca cantará,
Y el quejío de un gitano
Reconciliará la vergüenza
Con el luto ensombrecido,
Y repleto de luz y honor.


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