190 años han pasado y no hemos claudicado. El general Vicente Guerrero en su laberinto I

Raúl Jiménez Lescas

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Mucho tiempo después frente al pelotón de fusilamiento, el general Vicente Guerrero se acordó cuando, herido de muerte, tomó sus orines tras la refriega de la Batalla de Almolonga del 13 de enero de 1823 (entre los cerros de Teposteyo y Ahuacopexco). No sabía que había derrotado a la tropa al mando del jefe de jefes, José Gabriel de Armijo y que le auxiliaba el general Antonio de León, mixteco. Le produjo asco y, mejor se acordó cuando su padre, de rodillas, le pidió que se indultara al poder español. Él cerró los ojos y recordó cada palabra que dijo, las contó, no cambió ninguna: “Compañeros, este anciano es mi padre. Ha venido a ofrecer recompensas en nombre de los españoles. Yo he respetado siempre a mi padre, pero la patria es primero.”. Es obvio que es una forma de decir las cosas, porque en ese tiempo no se decían “compañeros”, mucho menos “compañeras y compañeros” pero sí, “La Patria es primero”.

Era el año del Señor de 1831. México era un mozalbete de 10 años y estaba haciendo sus primeros pininos. Todo se arreglaba a balazos y traiciones, nada que ver con el México actual, que después de 190 años es moderno, civilizado, se respetan los derechos y Mario Delgado de Morena, el partido del gobierno, respeta hasta el Estatuto del partido.

Así pasó al laberinto de la historia el general Guerrero. Nadie lo recuerda como el primer presidente afro de Nuestra América, ni como insurgente al mando del generalísimo Morelos, ni como guerrillero, tampoco como Masón, ni como “Consumador de la Independencia” en 1821, aunque Agustín de Iturbide no lo invitó a firmar el “Acta de Independencia del Imperio Mexicano, pronunciado por su Junta Soberana, congregada en la capital de el en 28 de setiembre de 1821”, tampoco como combatiente del Imperio, y luego, como constructor de la primera República, la mexicana de 1824.

La historia Patria lo recuerda porque lo fusilaron el 14 de febrero, que, en occidente, es el Día del amor y la Amistad. ¿A quién se le ocurre morir en semejante fecha? Al pelotón que lo fusiló en Cuilápan…

El general encontró su laberinto: La Patria es primero y está con letras de oro en el Congreso de la Unión, aunque los diputados han vendido la Patria muchas veces.

Entonces la villa de Cuilápan era un conjunto de chozas rodeando el impresionante Convento de Cuilápan, en los valles zapotecos de Oaxaca. Cargada al sur, rumbo a la otrora capital de los zapotecos de Zaachila (Dios de la zapoteca o Primera hija de la tierra, 1200 y 1521 d. n. e.). El convento fue construido por los nativos zapotecos bajo el ojo vigilante de los dominicos españoles del siglo XVI; es impresionante, como muchas de las obras dominicas (Santo Domingo y Yanhuitlán). Le llamaron Convento de Santiago Apóstol hacia 1531. Lo interesante del caso es su capilla abierta para la conquista espiritual de los zapotecos, también alberga un claustro conventual, una posada y un noviciado. Ahí los militares fieles al gobierno traidor, en una celda pusieron en capilla al general Guerrero antes de pasarlo por las armas.

El general, frente al pelotón de fusilamiento, se acordó que era desconfiado, quizá muy desconfiado, porque estuvo más de 10 años en guerra contra los españoles. Por eso, no fue al llamado “Abrazo de Acatempan”, mandó a su segundo de abordo. Pero, confió en un marinero genovés de cuyo nombre no me quiero acordar. El “tano” lo invitó a comer y ahí lo traicionó, dicen que por un par de monedas. Yo no lo creo, los “tanos” no cogen un par de monedas, sino puños de oro. Como Colón. El barco donde cenó su última cena, el general Guerrero, se llamaba, paradójicamente “Colombo” y el traidor:  Francisco Picaluga y Sicolame. También el tal Picaluga invitó a don Juan Álvarez, pero declinó, ya sea porque olió un “cuatro” o porque no le gustaba la comida genovesa. Prefería el mezcal de Zihuaquio al vino dulce de la Toscana. El mole a la salsa bolognesa. Sea como sea, don Juan no fue a la comida y luego se levantaría en armas con el Plan de Ayutla. Tanto Guerrero como Álvarez, Vicente como Juan, eran de la tierra caliente y brava del Pacífico, uno de Tixtla el otro de Santa María de la Concepción o barrio de la Tachuela, Atoyac. Ambos tenían la misma camiseta: generalísimo Morelos, quien los reclutó y los formó; ambos fueron presidentes de México y, ambos, republicanos y reformadores. Uno afrodescendiente, el otro hijo de un gallego y madre mestiza.

Como buen “tano” el traidor, le ofreció vino y pasta. Luego lo vendió por un puño de oro que le había ofrecido el general José Antonio Facio, ministro de guerra, siguiendo las órdenes de Anastasio Bustamante. El barco zarpó hacía de las aguas de Acapulco a Huatulco, para entregarlo a los militares oaxaqueños que lo condenaron al pelotón. Otro traidor, un tal Miguel González recibió al general Guerrero, esposado y con grilletes, para cruzar la Sierra Sur y entregarlo a la autoridad en Oaxaca para someterlo a juicio sumario. En su camino, Guerrero pudo encomendarse a la Virgen de Juquila, contemplar la altitud de San José en el pico de la Sierra Sur para bajar a los valles centrales. Pasó por Ocotlán hasta la capital, Oaxaca.

El general Facio era jarocho, como Santa Anna, fue educado en la Guardia Real de Fernando VII en España. Era un verdadero y auténtico hijo… de la realeza, al menos eso creía. ¿Quién lo recuerda? Sólo la traición y el oro que le dio al genovés, comerciante. Dicen que 50 mil pesos oro, yo lo creo, deben ser como 500 millones de pesos de ahora… Por eso el general Obregón decía: “Nadie aguanta un cañonazo de 40 mil pesos (Bustamante diría: de 50 mil pesos oro)”.

La traición es el mandamiento que reza la política mexicana desde hace 190 años.

Fuentes

Archivo General de la Nación. Los Precursores Ideológicos de la Guerra de Independencia, 1789-1794. México. Talleres Gráficos de la Nación, 1929 (Publicaciones del Archivo General de la Nación; 13).

Cámara de Diputados. Los presidentes ante la Nación 1821-1984. Cinco Tomos.

Cosío Villegas, Daniel. Historia Moderna de México. México; Buenos Aires: Editorial Hermes, 1956-1972. 9 vols.

Florescano Enrique y Eissa Francisco. Atlas Histórico de México. Altea. Primera edición: enero de 2015. México. 267 pp.

José Mancisidor. Vicente Guerrero. Obras Completas. México.

Vicente Ramón Guerrero Saldaña 1783-1831

Nació en el seno de una familia de campesinos y arrieros pobres, el 10 de agosto de 1783 en Tixtla, un pueblo ubicado en la Sierra Madre Occidental, cerca de Chilpancingo y a unos cien kilómetros del puerto de Acapulco, en el hoy estado de Guerrero. Sus padres fueron Juan Pedro Guerrero y María Guadalupe Saldaña, mestizos de origen negro, indígena y español, que en la sociedad de castas de la Nueva España, sufrían el racismo y la marginación. De niño nunca asistió a la escuela, y en cuanto pudo, trabajó como peón en las haciendas azucareras de la Tierra Caliente. También laboró como arriero y así pudo conocer otros lugares y personas en los viajes que realizaba. Ya adulto aprendió a leer y escribir.

A mediados de 1811 fue invitado a incorporarse a la insurgencia por los hermanos Hermenegildo y Pablo Galeana, quienes intentaban tomar Taxco por órdenes de Morelos. El 23 de febrero de 1812, Guerrero se distinguió por su valor y decisión en la batalla de Izúcar, cuando resistió el ataque de más de dos mil soldados realistas comandados por Ciriaco de Llano. En la toma de Taxco, demostró similar conducta, por lo que Morelos le otorgó el grado de capitán y poco después lo ascendió a teniente coronel por su participación en la toma de Oaxaca. Entonces, Morelos comisionó a Guerrero para que reforzara la zona costera del sur; ahí apoyó y actuó en la toma de Puerto Escondido, Santa Cruz de Huatulco y de Acapulco

En enero de 1814, Guerrero escoltó con una guardia de 400 hombres a los diputados del Congreso de Chilpancingo, tras las derrotas insurgentes de Valladolid y Puruarán. En junio de 1815 asaltó Acatlán, incendió el pueblo y huyó a Tlapa. Cuando el 5 de noviembre siguiente fue capturado Morelos por los realistas, Guerrero escoltó al Congreso hasta Tehuacán, y al saber que Mier y Terán había sido desconocido por el Congreso, se negó a obedecer sus órdenes.

Habiendo sido fusilado Morelos, Rayón encarcelado, el Congreso disuelto y Guerrero derrotado en la Cañada de los Naranjos, la insurgencia comenzó a declinar notablemente en el sur y varios jefes rebeldes como Rosáins aceptaron el indulto ofrecido por el virrey Apodaca. Sólo Guerrero, junto con Pedro Ascensio Alquisiras y Juan Álvarez, combatieron a los realistas mediante una guerra de guerrillas, con ataques rápidos y sorpresivos, en los que la lucha era cuerpo a cuerpo y con bayonetas, cuchillos y garrotes. Así lograban apoderarse de armamento y caballos; a los oficiales que detenían, los mandaban fusilar.

Los siguientes tres años, de 1816 a 1818, el realista José Gabriel de Armijo estuvo al frente de la campaña contra las guerrillas del sur, de modo que logró recuperar de manos de la insurgencia varios poblados, el principal, Acapulco. Sin embargo, Guerrero resistió tenazmente en las montañas como jefe de la única fuerza insurgente que sobrevivió los ataques de Armijo, pero nunca pudo hacer contacto con la fuerza expedicionaria de Mina que en 1817 desembarcó en auxilio de los insurgentes mexicanos.

Cuando se integró la Junta de Jaujilla, que sustituyó al Congreso, Guerrero se puso bajo sus órdenes, pero la Junta fue también disuelta en febrero de 1818. El 16 de septiembre del mismo año, logró apoderarse de gran cantidad de armamento en Tamo, con el que pudo aumentar su ejército a casi dos mil efectivos, y volver a infligir algunas derrotas a los realistas.

Para 1820, derrotado y oculto Guadalupe Victoria, el único insurgente que aun sostenía la causa de la independencia era Guerrero. Por eso el virrey Apodaca le envió como emisario de paz a su propio padre, a cambio del indulto, del reconocimiento de su grado militar y de una recompensa en dinero. Se cuenta que, llorando, hincado y abrazado a las piernas de su hijo Vicente, don Pedro le imploró que aceptara el ofrecimiento de Apodaca. Guerrero, en vez de contestarle, se dirigió a sus tropas en los siguientes términos: “Compañeros, este anciano es mi padre. Ha venido a ofrecerme recompensas en nombre de los españoles. Yo he respetado siempre a mi padre, pero la patria es primero.”

Mientras tanto, en España, desde el 9 de marzo de 1820, un movimiento liberal había obligado a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812, a hacerla jurar a todo el imperio y a convocar a elecciones a Cortes. Cuando llegó la noticia a la Nueva España de que la monarquía absoluta se había acotado, los peninsulares y el clero comenzaron a ver en la independencia de la colonia una manera de salvar sus fueros y privilegios del liberalismo que había tomado el poder en la metrópoli.

A finales de ese mismo año, ante el fracaso de Armijo y la negativa a indultarse de Guerrero, Apodaca envió a Agustín de Iturbide al frente de un poderoso ejército a combatirlo. Sin embargo, tras varios intentos, Guerrero lo derrotó en Zapotepec el 2 de enero del siguiente año. Fue entonces cuando Iturbide urdió aprovechar el temor de los peninsulares de perder sus privilegios y las aspiraciones de criollos y mestizos que veían en la independencia la oportunidad de un cambio, para consumar la independencia de México. Iturbide invitó a Guerrero a unirse con este propósito. No tuvo que convencer a Guerrero, quien sucesivamente, ya había propuesto sin éxito al general Armijo, a su subordinado el coronel Carlos Moya, y al teniente coronel Francisco Berdejo, aprovechar “la puerta abierta para poder ser un padre de la patria, esto es, de nuestro suelo mexicano”. Fue así, que sin posibilidades de un triunfo militar y consciente de que había que posponer sus ideales liberales para lograr la separación de España, Guerrero aceptó la invitación de Iturbide y el 27 de enero de 1821, se enfrentó por última vez a los realistas en un sitio llamado el Espinazo del Diablo.

El 24 de febrero siguiente, Iturbide proclamó el Plan de Iguala que proponía el establecimiento de una monarquía moderada conforme a los principios o “garantías” de “Independencia, Unión y Religión”: independencia de España, pero con un emperador de la casa de los Borbones; unión de europeos, africanos e indios como ciudadanos del reino, pero sin alterar los fueros y preeminencias civiles, militares y eclesiásticos; y como religión oficial, la católica, apostólica y romana.

Para entonces, Guerrero, fortificado en el cerro de Barrabás, ya luchaba una guerra cuyo único futuro era seguir resistiendo, por lo que el 14 de marzo de 1821, en Acatempan, selló con Iturbide la unión de los mexicanos insurgentes y realistas bajo el Plan de Iguala, mediante un abrazo que pasó a la historia como el “abrazo de Acatempan”.

Lorenzo de Zavala, una década más tarde, narró el hecho de esta manera: “las fuerzas de ambos caudillos estaban a tiro de cañón una de la otra; Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero se encuentran y se abrazan; las tropas se aproximan. Iturbide dice: ‘No puedo explicar la satisfacción que experimento al encontrarme con un patriota que ha sostenido la noble causa de la independencia y ha sobrevivido, el solo a tantos desastres, manteniendo vivo el fuego sagrado de la libertad. Recibid este justo homenaje a vuestro valor y a vuestra virtud’. Guerrero le dice a Iturbide: ‘Yo señor, felicito a mi Patria porque recobra en este día un hijo cuyo valor y conocimientos le han sido tan funestos’. Luego les dijo a los suyos. ‘¡Soldados! Este mexicano que tenéis presente es el señor don Agustín de Iturbide, cuya espada ha sido por 9 años funesta a la causa que defendemos. Hoy jura defender los intereses nacionales; y yo, que os he conducido a los combates y de quien no podéis dudar que morirá sosteniendo la independencia, soy el primero que reconozco al señor Agustín de Iturbide como el primer jefe de los ejércitos nacionales. ¡Viva la Independencia! ¡Viva la Libertad!’ Desde este momento todos reconocieron al nuevo caudillo como general en jefe”.

Así, la insurgencia perdió su carácter popular y pasó a manos de los militares, terratenientes y curas criollos. Después, ambos, Iturbide y Guerrero, crearon el Ejército Trigarante, que muy poco tuvo que luchar por algunos meses contra los españoles que no deseaban la independencia. Afortunadamente, a su llegada, el nuevo virrey Juan O’Donoju, de ideología liberal, no tuvo inconveniente en aceptar el Plan de Iguala, ya que las Cortes españolas habían resuelto conceder a las colonias cierto grado de autonomía, sin que dejaran de pertenecer a la Corona. Así se consumó la independencia de México.

Obviamente, ni el Plan de Iguala ni la manera como se consumó la independencia, llenaron las aspiraciones de Guerrero, quien al principio se subordinó a Iturbide y colaboró en la Regencia. Le fue reconocido el grado de general y nombrado jefe de la Capitanía General del Sur; asimismo, se le impuso la Gran Cruz de la Orden de Guadalupe. Pero no aceptó que Iturbide se coronara emperador y en cuanto surgió un movimiento republicano, el Plan de Casamata, Guerrero combatió contra el Imperio y resultó herido en la batalla de Almolonga el 23 de enero de 1823.

Al triunfo de la república fue nombrado general de división y miembro del Supremo Poder Ejecutivo. En 1824 participó como candidato a la presidencia de la República, pero Guadalupe Victoria le ganó la elección igual que a Nicolás Bravo, quien, habiendo obtenido el segundo lugar en la votación, asumió la vicepresidencia.

En los primeros años de vida independiente tuvieron gran importancia política las logias masónicas. Los yorkinos se orientaban hacia el liberalismo radical, eran federalistas, proponían combatir el fanatismo (anticatolicismo), y rechazaban lo español; estaban confrontados con la logia escocesa, encabezada por Nicolás Bravo, que primero fue monárquica y luego centralista, que era moderada, ni anticlerical ni antiespañola. Los yorkinos defendían la Libertad y el Progreso, los escoceses el Orden Público y la Religión. Guerrero se unió a la logia yorkina, dependiente de la “Gran Logia de Filadelfia”, que era promovida por el embajador norteamericano Poinsett y a la que pertenecían personalidades destacadas como Miguel Ramos Arizpe y Lorenzo de Zavala. Dada la escasa instrucción formal de Guerrero, a ellos se les atribuyó una gran influencia sobre él, a pesar de que poseía ideas propias acerca de la libertad y la igualdad: “La verdadera libertad es vivir sabiendo que nadie está por encima de otro y que no hay título más honroso que el de ciudadano y que éste se aplica por igual al soldado, al trabajador, a los oficiales, al clero, al terrateniente, al campesino, al artesano”…

Guerrero construyó alianzas con los oficiales de mediana y baja graduación en las milicias y el ejército, principalmente por medio de la logia Rosa Mexicana de la cual era “venerable maestre”.

Cuando Nicolás Bravo, entonces vicepresidente intentó derrocar al presidente Victoria, Guerrero lo combatió y lo derrotó. Bravo salió al exilio, con lo cual la logia escocesa desapareció y Guerrero se convirtió en aspirante natural a suceder a Victoria. En 1828 fue postulado por los yorkinos como su candidato, en oposición a Anastasio Bustamante, candidato también yorkino pero apoyado por los “escoceses”. Sin embargo, se impuso a ambos, Manuel Gómez Pedraza, ministro de la Guerra, quien, aprovechando sus facultades institucionales, obró en favor de su propia candidatura y mediante la corrupción pudo hacer que él mismo fuera nombrado por el Congreso presidente de la República por un escaso margen de votos.

Dada la irregularidad de la elección, Guerrero y Lorenzo de Zavala, gobernador del Estado de México, se levantaron en armas para impedir que Gómez Pedraza tomara posesión y junto con el embajador Poinsett, urdieron el motín de la Acordada del 30 de noviembre de 1828. En la refriega, el 4 de diciembre, el mercado del Parián, cuyos comerciantes eran españoles en su gran mayoría, fue saqueado por gente del pueblo azuzada por anti españolistas partidarios de Guerrero, lo mismo que el palacio de gobierno y los portales vecinos. A su vez, el general López de Santa Anna se rebeló y derrotó al ejército que apoyaba a Gómez Pedraza, quien renunció al cargo y salió del país. Para calmar los ánimos, el presidente Victoria nombró a Guerrero secretario de Guerra. Al final de cuentas, el congreso anuló los votos a favor de Gómez Pedraza y Guadalupe Victoria entregó la presidencia a Vicente Guerrero el 1° de abril de 1829, en un ambiente desfavorable promovido por los conservadores en el que se condenaba el motín que supuestamente le había llevado al poder: “¡No se borra con lechada, el borrón de la Acordada!”. Así quedaría marcada la breve presidencia de Guerrero, que, según Carlos María de Bustamante, “subió sobre más de ochocientos cadáveres, subió sobre el saqueo y la escandalosa depredación del Parían y de muchas casas.”

Al rendir protesta como presidente, Guerrero declaró que su gobierno estaría bajo la supervisión del pueblo, que respetaría la soberanía de los estados y que dado lo crítico de la situación encabezaría un gobierno austero para disponer de crédito que se destinaría al impulso de la educación y al fomento de las empresas agrícolas y fabriles, pues “para que la nación prospere es preciso repartir sus manos laboriosas en todos los ramos de industria y particularmente que las manufacturas sean protegidas por prohibiciones sabiamente calculadas.” Asimismo, reiteró su afán igualitario: “La administración está obligada a procurar que los beneficios del admirable sistema que adoptamos, se extiendan desde el palacio del rico hasta la morada humilde y pacífica del labrador. Si se logran hacer efectivas las garantías del individuo, si la igualdad ante la ley destruye los esfuerzos del poder y del oro, si el primer título entre nosotros es el de ciudadano, si las recompensas se otorgan exclusivamente al talento y a la virtud, tenemos República y ella se conservará por el unánime sufragio de un pueblo sólidamente libre y dichoso”.

Integró su gabinete con Anastasio Bustamante, como vicepresidente; José María Bocanegra, secretario de Relaciones Interiores y Exteriores; Francisco Moctezuma, de Guerra y Marina; Joaquín de Iturbide, de Justicia y Negocios Eclesiásticos; y de Hacienda, Bernardo González Angula y Francisco Moctezuma, unos cuantos días y a partir del 18 de abril, Lorenzo de Zavala. Esta mezcla de conservadores y liberales en aras de la unidad y la concordia, dio origen a un gobierno débil y contradictorio.

Además, en una sociedad en que prevalecían todavía las castas, el hecho de que un “negro” asumiera la presidencia de la República, fue escandaloso para las clases altas y conservadoras, entre las cuales floreció el rumor de que quienes ejercían realmente el poder presidencial eran Zavala y Poinsett. Si desde siempre Guerrero fue víctima del racismo de los españoles y criollos por su ascendencia negra, como presidente fue despreciado también por su escasa instrucción y sus nulos modales nada cortesanos. Este rechazo aumentó porque a su gobierno le correspondió aplicar el decreto del 9 de enero de 1829, que hacía más estricta la expulsión de los españoles y que permitía que los expulsados sufrieran grandes abusos. Aunque Guerrero trató de atenuar la situación, el Congreso se negó a hacer cambios que aliviaran las penalidades de las familias desintegradas por la expulsión de alguno de sus miembros.

Conforme al discurso de su toma de posesión, el 22 de mayo, Guerrero logró que el Congreso aprobara una ley que prohibía la importación de textiles, en contra de las políticas gubernamentales que se habían practicado hasta entonces y que beneficiaba a los empresarios y fabricantes fabriles, especialmente poblanos, pero Zavala era partidario de los altos aranceles como medida proteccionista, no de las prohibiciones, y no promulgó la ley, la cual no llegó a entrar en vigor, lo que provocó grandes protestas y exhibió la debilidad de Guerrero.

Pero el primer reto del gobierno de Guerrero fue enfrentar el intento de reconquista de México de Fernando VII, a quien las tropas francesas habían restaurado como monarca absoluto de España en 1823. Reprimido el liberalismo español y suprimida la Constitución de Cádiz, Fernando VII organizó una expedición de casi tres mil soldados para la reconquista de México, ya que los Tratados de Córdoba nunca habían sido ratificados por las cortes españolas. El general Isidro Barradas desembarcó al mando de las tropas españolas el 27 de julio de 1829 en las costas de Tamaulipas y se apoderó del puerto de Tampico, en espera de que todos aquellos que estuvieran descontentos con la independencia se sublevaran. Ante la situación, Guerrero asumió facultades extraordinarias y encomendó a los generales López de Santa Anna y Mier y Terán, combatir al ejército español. Como no hubo levantamientos que secundaran la invasión, Barradas pudo ser sitiado en Tampico y ante la escasez de suministros y las enfermedades que afectaban a sus hombres, se rindió a Santa Anna pocos meses después.

Por su parte, Guerrero aprovechó las facultades extraordinarias que se le habían otorgado para emprender algunas reformas liberales, entre ellas, un nuevo decreto de abolición de la esclavitud fechado el 15 de septiembre de 1829 (desde 1825, el presidente Victoria comenzó a hacer liberaciones públicas de esclavos en la celebración del 16 de septiembre) que urgía a liberar de inmediato a los esclavos mediante una indemnización (los norteamericanos esclavistas afectados que colonizaban Texas obtuvieron que no se les aplicara), así como la supresión de la pena de muerte y el establecimiento de impuestos a los ricos para ayuda de los pobres. Sin embargo, dado que la Constitución no preveía el otorgamiento de facultades extraordinarias, los opositores a Guerrero encontraron en esa “inconstitucionalidad” el pretexto para pedir la salida de Zavala y Poinsett y después del propio Guerrero.

Durante su breve paso por la presidencia, también correspondió a Guerrero oponerse a la venta de Texas a los Estados Unidos, y a pesar de su supuesta amistad con Poisentt, solicitó al gobierno norteamericano su retiro. Asimismo, permitió el regreso de sus opositores, como Nicolás Bravo. También intentó otorgar beneficios para las familias de quienes habían perecido por la causa insurgente.

En este contexto de gran agitación política, el 6 de noviembre de 1829 se inició en Yucatán una rebelión centralista y el 4 de diciembre siguiente, aniversario del saqueo de El Parián, el ejército de reserva que con motivo de la invasión de Barradas estaba acantonado en Jalapa, al mando del vicepresidente Bustamante, proclamó el Plan de Jalapa que declaraba nulas las elecciones anteriores, nombraba a Bustamante presidente, y exhortaba a la rebelión contra el gobierno de Guerrero, quien optó por solicitar licencia a su cargo el 17 de diciembre de 1829 para salir a combatir la sublevación. Ante el avance de Bustamante, el 20 de diciembre siguiente, el Congreso reconoció a Guerrero como presidente legítimo, pero el 4 de febrero de 1830 lo declaró “imposibilitado para gobernar la República”.

Antes, el 1º de enero del mismo año, Bustamante asumió la presidencia y desde el gobierno se dedicó a combatir a los yorkinos que apoyaban a Guerrero; creó el “partido de los hombres de bien” para contrastarlo con el partido yorkino considerado como de la plebe, e implantó un régimen autoritario y represivo.

Guerrero no llegó a Veracruz a combatir a los rebeldes, sino de Puebla se desvió a Tierra Caliente. Ahí continuó su lucha en defensa de la legalidad violada por el Poder legislativo, pero el 2 de enero de 1831, pese al apoyo del general Juan Álvarez, fue derrotado en Chilpancingo por las fuerzas del presidente Bustamante. Entonces se retiró a Acapulco, desde donde planeaba embarcarse hacia Jalisco. Ahí fue invitado a comer el 15 de enero siguiente, por su “amigo” el marino italiano Francisco Picaluga a bordo del navío “Colombo”, anclado en esa bahía. Guerrero asistió en compañía de algunos de sus partidarios, entre los que se encontraba Lorenzo de Zavala. Pero al término de la comida, ya anocheciendo, con engaños, sus amigos fueron enviados a tierra y Guerrero fue detenido por los soldados que estaban escondidos en el barco.

El “Colombo” levó anclas y se dirigió a Huatulco, en donde fue entregado al capitán Miguel González, quien lo condujo a Oaxaca, donde fue sometido a un consejo de guerra acusado de varios cargos, como conspiración en el motín de la Acordada, intento de obtener un préstamo de los norteamericanos dando Texas como garantía, y rebelión contra el gobierno de Bustamante, entre otros. Fue condenado a la pena máxima y fusilado en Cuilapan la mañana del 14 de febrero de 1831, con los ojos cubiertos y de rodillas. Picaluga recibió por su traición la cantidad de cincuenta mil pesos oro, conforme al trato que había acordado con el general Antonio Facio, secretario de Guerra del presidente Bustamante, quien en complicidad con Lucas Alamán y otros personajes “escoceses”, habían maquinado el asesinato de Guerrero.

Su muerte dejó el camino libre a los militares exrealistas criollos, que, como Santa Anna, se disputaron y ocuparon la presidencia durante las siguientes décadas.

Su nieto Vicente Riva Palacio, hijo de Dolores Guerrero, llegó a ser una figura importante del liberalismo mexicano en el ámbito militar y político, así como en la escritura de la historia nacional y en las letras en general.

Hoy, la región en la que Guerrero nació y combatió durante la guerra de independencia, es un estado de la República que lleva su nombre.

Su frase “la Patria es primero” está inscrita al frente de la sala de sesiones del Senado de la República.

Algunas asociaciones afroamericanas resaltan el origen étnico de Guerrero y reconocen sus méritos en la lucha contra la esclavitud y la discriminación racial.

Sus restos descansan en la columna de la Independencia en la ciudad de México.

Doralicia Carmona. MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efemérides. Nacimiento: 10 de agosto de 1783. Muerte: 14 de febrero de 1831.

Película El padre; vivir entre desconocidos

SM Rico

Imagen de portada cinemalasvegas.com             

Esta cinta es una extraordinaria adaptación de la muchas veces premiada obra de teatro realizada en 2012: Le Père, por el dramaturgo y director francés Florian Zeller. Ha recorrido el mundo desde entonces, destacando en Broadway en 2016 protagonizada por Frank Langella y en 2017 en México por Ignacio López Tarso en el Teatro San Jerónimo.

En esta ocasión, Zeller dirige y realiza el guion de la misma junto con Christopher Hampton (Amistades peligrosas 1988, Expiación 2007). El film está entre los nominados a los Globos de Oro de este año y entre otros reconocimientos se llevó el Premio del Público en la edición 68 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián 2020.

La película se nos presenta desde dos perspectivas, la principal de su protagonista Anthony (Anthony Hopkins), y la otra la de su hija Anne (Olivia Collman), ambos, desde su propia visión de la realidad descienden en una espiral dramática, intensa y dolorosa.

Varios momentos forman ante nuestros ojos un laberinto de imágenes por el genial montaje de Yorgos Lamprinos; presente y pasado se mezclan de manera confusa para que nosotros descifremos la verdad de lo que ocurrió en ese departamento.

Hopkins nos entrega una de las mejores actuaciones de su carrera, y representa una pesadilla que evidencia el dolor de la demencia y las dificultades para los familiares más cercanos de las personas que sufren esta condición.

Anthony vive solo en su departamento en Londres, aferrado a su independencia y su reloj. Pelea con la enfermera que lo cuida, lo cual provoca una cadena de eventos en los que su hija tendrá que atenderlo. Esto provocará fricciones entre ambos, pues él está completamente seguro de que puede valerse por sí mismo.

Anne por su parte da todo de si para atenderlo mientras puede, sin embargo, ella tendrá que partir y dejarlo al cuidado de otra persona; y en el peor de los casos, de alguna institución especializada.

Lo que veremos entonces será la lucha de un padre por sentirse autosuficiente y defenderse de quienes lo ven como una carga o una víctima digna de compasión, mientras que su hija vive en la angustia de saber que no puede hacer nada, por lograr tan solo, que pueda recordarla y apreciar su sacrificio.

Él se mantiene fuerte y seguro de sí mismo; antiguo ingeniero, inteligente y amante de la música clásica; sin embargo, todo lo que ocurrirá a su alrededor entre las paredes de ese apartamento, serán fragmentos y personas desconocidas que parecen amenazar lo poco que le queda: su dignidad, los recuerdos de una hija pintora que extraña demasiado y que recuerda más que a quien lo cuida y un reloj, real o imaginario, que es su último vínculo con el mundo.

Todo se complica para Anthony, y la seguridad que lo mantenía tranquilo al principio se desmorona poco a poco; todos parecen estar en su contra y su refugio se reduce de manera asfixiante hasta las cuatro paredes de su habitación, su único escape es una ventana al exterior en la que cree ver el día a pesar de que ya sea tarde.

Sin sermoneos inútiles o el adoctrinamiento común de la época, esta cinta nos da unas actuaciones sorprendentes a la vez que hace conciencia sobre la soledad, la salud mental y la pérdida de sentido en los adultos mayores, aquellos que la posmodernidad cuida más con eufemismos, sonrisas y condescendencia infantil, que con acciones reales.

De estar solo, seguro e independiente en su apartamento en Londres, el padre de Anne estará amenazado por la realidad: estar verdaderamente abandonado; sin recuerdos, sin el mismo, sin saber que ocurre a su alrededor, rodeado de desconocidos, abusos reales o imaginados y sin esperanza. Al final, ¿Qué es lo que realmente nos pertenece?

El final del camino será doloroso para Anthony en una actuación impresionante y que no deja a nadie indiferente por el realismo y la entrega de Hopkins a su personaje. En definitiva, una actuación digna del Oscar.

Ver tráiler

Ficha técnica

Título original: The Father

Año: 2020

Duración: 97 min.

País: Reino Unido

Director: Florian Zeller

Guion: Florian Zeller, Christopher Hampton

Fotografía: Ben Smithard

Montaje: Yorgos Lamprinos

Música: Ludovico Einaudi

Reparto:

Anthony Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams, Mark Gatiss, Evie Wray, Ayesha Dharker

Productora:

Co-production Reino Unido-Francia; Trademark Films, Embankment Films, Film4 Productions, F Comme Film, AG Studios NYC (Distribuidora: Lionsgate)

Género: Drama

NADA SIRVE DECIRTE ADIÓS…

David Nieves

        El viejo mundo se muere.

        El nuevo trata de aparecer.

        Y en ese claroscuro

        Surgen los monstruos.

                  ANTONIO GRAMSCI

Voy a escribir con miedo, sí, así como suena, con miedo, con el miedo a resignarme que Carlos Lanz esté muerto, le pido perdón a Alex me aterra decirlo.

Pero hoy me armo de valor. Quienes conocimos a Carlos sabemos que no tenía “amigos” pendejos ni brutos. Sus captores habrá que buscarlos entre personas cercanas. Muchas cosas se meten debajo de la almohada y la sombra de Eliecer Otaiza, del chino Carías, de Rodríguez Torres, de Baduel, de Cristopher y de tantos otros me perturban el sueño; pero como no hay nada serio, mis sueños, sueños son.

Me imagino que pensarán sus hijos, su mujer, sus nietos, quienes además de la resignación estarán siempre esperando un toquido en la puerta en espera de una palabra mala o buena, pero al fin una palabra esperando el regreso, eso es cruel, es una “raya” para el gobierno de Nicolás, para mi gobierno. Hay que estar metido en los zapatos del presidente para saber que pasa o qué pasó. Yo sé que la vida está llena de sorpresas y yo no quiero seguir teniendo miedo, no quiero que se me curta la piel con el miedo a veces provoca sentarse en una acera y ponerse a llorar.

Carlos era como uno de nosotros, crítico del proceso, pero lo defendía a capa y espada; defendía a nuestro presidente, a sus amigos y a los militantes de los huertos del ministerio de educación, era fiel a sus amigos. Era leal a nuestra revolución, era leal a su dignidad, era valiente, como valiente fue en la población del sombrero cuando lo agarró la policía con un tiro en el cuello. Carlos venció a la muerte. Carlos con su hombría se declaró prisionero de guerra ante un tribunal militar desafiante ante las leyes burguesas. Carlos peleó dentro del cuartel San Carlos desafiando a la peinilla y al despotismo del carcelero. Carlos escribió y desafió al pensamiento imperialista-burgués denunciando a la guerra asimétrica, Carlos era guapo con su palabra y su acción. Sus captores, todos hijos de la C. I. A. lo sabían y no van a capturar a un hombre así para preguntarle nada, porque nada iba a decirles. Lo de Carlos es más que una venganza.

Así como mataron a Carlos nos van a ir matando uno a uno. Nos va a pasar lo de Bertol Brecht, cuando nos toque a nosotros no va existir quien haga la denuncia.

Quienes pensamos así nos llamamos herederos del pensamiento de Carlos Lanz, no tenemos miedo y nos sentimos solidarios con su familia hasta para cuando nos toque gritar: patria o muerte venceremos…

TJAM amplía suspensión de labores al 19 de febrero

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* El nuevo Acuerdo del Pleno establece un periodo de días inhábiles hasta el 19 de febrero de 2021

Morelia, Michoacán, 05 de febrero de 2021. El Tribunal de Justicia Administrativa de Michoacán (TJAM) continuará trabajando a puertas cerradas y sin atención presencial a los usuarios, hasta el 19 de febrero próximo, informó esta mañana su magistrado presidente, Rafael Rosales Coria.

Lo anterior es conforme a la decisión del Pleno del Tribunal por ampliar el periodo de días inhábiles y no laborales, acordado anteriormente del 21 de enero al 5 de febrero del año en curso, hasta el día 19 de este mes, como una medida de protección ante la situación que guarda la pandemia del nuevo coronavirus en nuestra entidad.

“Decidimos seguir trabajando a puertas cerradas en favor del interés superior, que es el de la protección a la salud de todos, tanto integrantes como usuarios de este Tribunal”, expuso el magistrado presidente.

También destacó que, no obstante, al periodo de días inhábiles, en que no corren plazos ni términos jurisdiccionales para asuntos tramitados hasta antes del 19 de enero anterior, el TJAM podrá recibir y dar trámite a nuevos asuntos, gracias al Juicio en Línea.

“Afortunadamente, nuestra plataforma digital nos permite recibir demandas todos los días de la semana, por lo que los asuntos que ingresen en este periodo, del 8 al 19 de febrero, podrán ser tramitados por los Juzgados Administrativos”, explicó.

Para el caso -añadió- se ha habilitado a los Juzgados Administrativos del Tribunal para admitir demandas en línea y, de ser necesario, proveer medidas cautelares solicitadas con anterioridad, también vía en línea. Para ello trabajarán en horarios escalonados, con fin de mantener las medidas de sana distancia y reducción de la movilidad que impone la contingencia sanitaria por la COVID-19.

En esa misma dinámica, la Defensoría Jurídica del Tribunal, con sede en Morelia, Lázaro Cárdenas, Uruapan, Zamora y Zitácuaro, continuará atendiendo a los usuarios por vía telefónica, en el 800 3358 526, de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00 horas.

DATOS 

43% de las demandas en el TJAM se presentan en línea

959 juicios en línea

1, 667 usuarios están registrados en la plataforma

299 autoridades estatales y municipales registradas

EL EGÓDROMO PARTE XIX

Por Luis Mac Gregor Arroyo

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El aprendiz de Dios: El gurú de gurús. Aquel que sabe de todas las creencias y estas le quedan cortas. Tiene raíces en los dos hemisferios y se dice el tercero en la línea de la maldad. Es tan macabro que uno acaba por creerlo bueno y con sentimientos nobles. Nunca te dirá la verdad o de inmediato te hará creer algo diferente. Se burla del Creador y de su madre. Para él todos para uno y uno para él. Es el brujo mayor, el masón yorkino y escocés, el conocedor de lo oculto en Rusia y los Estados Unidos. Es el ajonjolí de todos los moles. Es todas las naranjas en una y la última parada antes del camino de salida. Así mismo, todos se lo comen con odio en sus sueños, con apetito y, si no le sacan los ojos en vida es porque igual hasta a los mandatarios no les ha dado tiempo. El comensal ve pasar a ese hombre alto y regordete: <<Ese se la pasa comiendo>>, considera. Eso sí, muy probablemente Urano no tendría que ver en esto.

Federico Campbell y la máquina de escribir

Por qué decidí participar en la política: Juan Iriarte

Juan Iriarte Méndez

No recuerdo el año, y la verdad es que no quiero recordarlo. Llegamos a la comunidad de Capacho, que está entre Huandacareo y Cuitzeo. Serían las cinco de la madrugada cuando a grandes voces y en medio de la oscuridad anunciamos a Pedro de nuestra llegada. La única respuesta fue los ladridos de los perros. No tardó en salir. Se cubría con su viejo gabán y su sombrero de paja. Con voz grave nos dijo que no nos acompañaría a la cacería, que su esposa estaba mala, muy mala desde la tarde. “Afigúrense ustedes que ha estado sangrando desde hace horas y pues no llega el médico que mandé llamar”, nos informó con voz trémula.

Encendió un cigarrillo y exhaló el humo que salió al tiempo que un escupitajo. Mi hermano es médico, deja que él revise a tu mujer, Pedro, le sugerí. Aceptó y el joven médico entró al troje mientras nosotros esperábamos afuera. No tardó en salir con una expresión que no sabría definir. Con voz queda, como si no quisiera que nadie lo escuchara, solo expresó: Tu mujer está muerta. No se atendió a tiempo el aborto. Pedro solo atinó en gritar con toda la tristeza del mundo y con una rabia e impotencia que solo pueden sentir los pobres, los marginados, los olvidados: ¡Me lleva la chingada! Tomamos distancia para que el hombre quedara en solitario llorando su dolor. Más tarde le ayudamos en trámites y gastos funerarios. A los pocos días fueron las fiestas de fin de año que solo fueron el marco de referencia para que yo meditara muchas cosas y sintiera otras más.

En los albores del año nuevo decidí participar en política para mentarle la madre y combatir al viejo régimen con mi ideario que luego supe era etiquetado de izquierdista. Me afectó mucho aquella situación de miseria en la que viven millones de personas.  Dejé para siempre la cacería, escribí un relato que me hizo ganador de un concurso nacional y me dediqué a la política, para bien o para mal.  Recuerdo, 45 años después, el título de aquel relato que escribí con lágrimas en los ojos: Navidad en Capacho

La casa de la sal o La galería del terror

Cecilia Espinosa

En una alcaldía no muy lejana vive un monstruo, que, de cariño, le dio el ejemplo a su pueblo, comiéndose todas las viviendas, que pudo como dirigente sindical.

Es muy querendón con las mujeres, entre más chicas y el envejece mejor.

Como secretario de transporte se hizo de muchos, pero muchos negocios, tantos que es el autor del robo más famoso, de placas de taxi.

Su mejor amiga está en la cárcel por la estafa maestra.

En Iztacalco te ha acompañado en el poder por muchos años.

Primero como diputado, luego como delegado, después puso a su cuñado, y se cantaba, en la demarcación.  Paco, pacorro era el más cotorro. Luego compitió por movimiento ciudadano, la buscó por el PRI y hoy ya es un lindo chapulín Morena. Cuando puso a su amiga se pelió con ella y luego con su marido, (duelo de incompetentes).

Hoy sigue, el monstruo haciendo de las suyas en la galería del terror.

Es conocido por mal agradecido, y muy poco listo.

Más bien le aprendió a tenerte con el pie en el cuello, a repartirte la despensa con gorgojo y a burlarse, pueblo de Iztacalco. A compaña a la esperanza, pieza en esta votación.

Es omiso e indolente.

La casa de la sal es historia y dignidad, fumiga y saca al monstruo intrigante y mal agradecido.

Que llegue el baño de tu justicia pueblo de Iztacalco.

Comunicado del SINDICATO DE TRABAJADORES AL SERVICIO DEL PODER EJECUTIVO DEL ESTADO

(STASPE)

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Nota de la mesa directiva de Unidad Parlamentaria: Sólo somos un medio de comunicación, que no dirige el contenido de las colaboraciones. Los artículos y colaboraciones publicadas son responsabilidad exclusivamente del autor o autores.

ATENCIÓN MUNICIPIO DE MUJICA:

“Hola buenos tardes a todo el pueblo en general de este bonito municipio, les quiero comentar a todo el pueblo en general que nos llegan sus denuncias a través de las redes sociales, a todo el sindicato del municipio de Nueva Italia estamos enterados lo que está pasando en manos de este grupo delincuencial CÁRTEL ZICUIRÁN NUEVA GENERACIÓN, sabemos cómo fueron despojados de su trabajo, amenazados por el vividor de Miguel Ángel Gallegos, no es justo señores que hagan con ustedes lo que quieran, hasta cuándo pueblo de Nueva Italia van a despertar, hasta cuándo más van a dejar que sigan saqueando su trabajo, su tierra, su libertad, hasta cuándo van entender ustedes que estás personas las podemos sacar nosotros mismos y que si el pueblo se une podemos lograr que paguen por todos sus crímenes”.

 “Estén enterados que nos llegan sus denuncias de todo lo que ocurre en este municipio, sabemos cómo fueron amenazados todo el sindicato, sabemos cómo controlan las cuotas, el secuestro, la extorción de los pistoleros de Miguel Ángel Gallegos. Les hago una pregunta a todo el pueblo de Nueva Italia, agricultores, empresarios, maestros, trabajadores del sindicato, jornaleros, a todos en general ¿Eso es lo que ustedes quieren para su pueblo, están conformes que un delincuente tenga años saqueando su pueblo y controlándolos a ustedes? Hasta cuándo vamos entender que cuando nosotros queramos podemos sacar estos bandidos de nuestro pueblo”.

“Pueblo de Nueva Italia despierten amigos no se dejen usar, no se dejen intimidar ustedes pueden sacar esa gente, sabemos que al sindicato lo amenazaron, que Miguel Ángel Gallegos el vividor los amenazó para que no hicieran nada sobre su trabajo, sabemos que los presidentes municipales y los candidatos ahora en lanzarse son puestos por Miguel Ángel Gallegos. Ya lo hicimos una vez más y lo podemos hacer otra vez en contra de este cartel (CTZN) vamos amigos todos juntos podemos hacer grandes cosas no se agachen no se dejen usar más, somos más los buenos señores”.