Las manifestaciones de Berlín / Luís Navarro García

Las manifestaciones contra las restricciones se han sucedido en Alemania desde julio. Para la movilización de este pasado sábado 29 de agosto se habían desplazado a la capital grupos de ciudadanos de todo el país. Pese a la vistosidad de las marchas, la opinión mayoritaria alemana respalda las restricciones, en un país en que ni en los momentos más álgidos se confinó a la población.

La manifestación ha sido permitida tras un fallo judicial: el Tribunal Administrativo Superior de Berlín y el estado circundante de Brandeburgo confirmaron en segunda instancia el sábado temprano que una prohibición policial emitida anteriormente no era válida.

El senador del Interior Andreas Geisel criticó abiertamente la decisión judicial, argumentando que «el derecho a la manifestación no significa derecho a violar la ley», pero fue en vano. Más de un millón de personas se reunieron en la capital alemana para protestar contra las restricciones para atajar la pandemia y en la concentración no se respetaba la distancia de seguridad ni el uso de mascarillas, por lo que la policía anunció que «no nos queda otro remedio que disolver» unas dos horas después de haber comenzado las marchas. Durante la jornada se efectuaron decenas de detenciones de manifestantes que se resistían a abandonar la protesta. Según medios oficiales, se citaron 40.000 personas.

Andreas Geisel.

La manifestación había sido convocada por la organización con sede en Stuttgart «Querdenken 711» (Pensamiento Lateral 711). Uno de sus fundadores, el empresario Michael Ballweg dijo: «en esta demostración está circulando un virus, el virus de la libertad».

Ballweg no es políticamente activo y no pertenece a ningún partido. Está convencido de que «la democracia no está funcionando porque ha dejado de proteger derechos fundamentales». «¿Por qué viene a hacerme preguntas si después escribirá lo que le manden?», mostraba su hostilidad con la prensa Joergen, dentista de profesión y convencido de que «la prensa no hace más que repetir las consignas de los gobiernos sin someterlas a la menor comprobación o crítica». «Están ustedes siendo cómplices de que conculquen nuestros derechos y además nos insultan», continuaba, indignado, «yo no soy de extrema derecha, no creo en teorías de la conspiración, pero creo lo que veo. Y lo que veo es que el gobierno está restringiendo la libertad de movimientos, que está endeudándose a costa de los contribuyentes para lanzar toneladas de dinero y pidiendo crédito con países no solventes. Y todo sin consultarnos. Y que por decir esto en voz alta nos llaman locos y nos ridiculizan en las redes sociales». A su vez, Angela Merkel califica de “ataque inaceptable” a la democracia el intento de asaltar el Bundestag

Algunos miembros del movimiento antivacunas usan un símbolo nazi que recuerda a la estrella amarilla de David con la expresión ‘no vacunado‘ en el centro. Pretenden compararse así con los judíos perseguidos por el nazismo. Todo esto nos hace ver que de alguna manera el ser humano esta cayendo en lo más bajo siendo sometido por el poder que nos gobierna. Recordar que en otras capitales europeas (Londres y Madrid entre otras) ya se han celebrado manifestaciones recriminando la nefasta gestión del covid19 y las abusivas medidas llevadas a cabo, privativas de libertades y pérdida de derechos individuales.

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