Película Corpus Christi (Pastor o impostor); todos tenemos un secreto

SM Rico

Imágenes de FilmAffinity / espinof.com / Los ojos de Hipatia

“El silencio también puede ser una oración”

Los secretos a veces nos convierten tanto en víctimas como en criminales; no es necesario el delito ni tampoco la intención, a veces solo es necesario callar por interés o por pereza, y de ese modo nos colocamos en una trampa de la que no podremos escapar.

El pasado 25 de abril fue la 93.ª ceremonia de entrega de los Premios Óscar, la cual tuvo, según Nielsen, el peor nivel de audiencia de toda su historia (9.8 millones de espectadores), incluso 58% menor que el año anterior. En una ceremonia tan atípica como novedosa por el estreno en su nuevo formato y procesos de selección de lo que significa (para occidente), bueno y malo en la industria cinematográfica a nivel mundial.

Corpus Christi (Boże Ciało), fue nominada en la anterior entrega (en la 92 del 2020), a la mejor película extranjera, en aquella que marcó el final de la antigua modalidad, que, si apenas era medianamente buena, ahora se disfrazará de correcta, con una cuota representativa (forzosa y política), y de mediática perfección comunitaria a pesar de hacer invisible a la comunidad.

Prueba de ello fue que no hubo sorpresas, como mencionamos en una anterior entrega el premio fue para la cinta Nomadland dirigida por Chloé Zhao, quien también se llevó el galardón a mejor dirección pero que en su natal China puede decirse que “está cancelada”.

Esta peculiar cinta dirigida por Jan Komasa, también nominada a mejor película europea en los Premios Goya de 2020, nos narra la historia de Daniel (Bartosz Bielenia), quien al salir del reformatorio, en donde era asistente del sacerdote; debe aceptar un trabajo en el aserradero de un pequeño pueblo; sin embargo, al llegar se da cuenta de que no es la vida que le gustaría, no le acomoda la idea al verse frente a una labor pesada constante y sin mayor futuro, cuando en realidad busca un cómodo puesto de autoridad dentro del clero.  

Daniel vaga por el pueblo cercano, entra a la iglesia lamentándose por su vida y en una casual cadena de acontecimientos, termina por fingir ser un sacerdote recién salido del seminario que poco a poco va creando simpatía con la comunidad, sin embargo, estos inocentes parroquianos guardan un terrible secreto relacionado con un evento que provocó la muerte de seis jóvenes.

“Tal vez usted esté en lo cierto; pero yo tengo el poder”

Daniel ubicado en su nuevo puesto como toda una figura de autoridad, comienza a investigar qué es lo que ocurrió con los jóvenes a los que todos rezan pero que pocos mencionan. En su búsqueda descubrirá las consecuencias de un secreto que cambiaría toda la historia si se revelara y que destroza constantemente la vida de una mujer antes muy querida por todos.

Destaca sin incurrir en la simple denuncia, la actuación del clero ante la comunidad, del papel que juegan y lo que representan ante muchos. Nos demuestra lo fácil que puede ser que alguien con buenas o malas intenciones tenga el respeto y jerarquía sin merecerlo y sin haber realizado un esfuerzo o aprendizaje previo (aplica también en lo electoral); obteniendo beneficios económicos, políticos y sexuales en el proceso. Aun así, la cinta no cae en lo predecible de ser una invitación a burlarse de lo religioso y adoptar la ley de la selva a cambio. Nos deja ver que la confianza ciega solo nos lleva a ser víctimas del engaño y también que no se pueden hacer las cosas a medias o solo por obligación (incluyendo la fe), sin comprender su verdadero significado.

Como siempre en este tipo de historias, algunos estarán muy interesados en que las cosas no se sepan y empezarán a ver a Daniel como un verdadero guardián de la verdad que debe ser detenido a pesar de que él simplemente solo desea hacer lo que considera correcto.

Las cosas se complicarán cuando entre los siguientes liberados del reformatorio enviados al aserradero se encuentra uno de sus conocidos, que representará una amenaza a la farsa que le empieza a rendir los frutos y el respeto que siempre ha deseado.

Daniel no desea conseguir las cosas por medio del esfuerzo sino aprovechar el momento, sentir el respeto que le da su posición; así como cuando niños nos disfrazamos de nuestros héroes o modelos a seguir. Daniel parece tener todo fácil al igual que el espectador, la cinta parece predecible y nos da la sensación de saber que va a ocurrir, nos hace pensar que como en un cuento, el héroe bien intencionado salvará el día, se saldrá con la suya, se quedará con la chica y aprenderá su lección; sin embargo, en un momento, todo tendrá un giro inesperado.

Esta cinta basada en un hecho real, nos revelará el terrible secreto de una comunidad que prefiere el olvido que el perdón; hombres y mujeres que por un lado prefieren callar mientras otros sufren; y que rezan y hacen cola en el confesionario mientras desprecian y mienten a sus propias familias.

La película nos muestra a alguien en busca de redención, pero no de la manera que estamos acostumbrados a verla en pantalla, tanto Daniel como “sus feligreses” son inestables, él tiene los defectos comunes en un joven que siempre se mete en problemas, aunque tenga buenas intenciones. El protagonista es la encarnación de la debilidad, el vicio y la desgracia en plena juventud; en plena mentira de su propia existencia y de lo que representa. Desde su perspectiva el bien y el mal se desarrollan a su alrededor y no por sus intenciones, inventa sus propios límites morales y a la vez vive en la idea de que el fin justifica los medios.

Pero al igual que en una realidad mordaz y aplastante, como la que se vive en cualquier comunidad sea grande o pequeña, como en este pueblo junto al aserradero; seremos testigos de que no todos los problemas tienen una solución fácil, que las personas pueden ser malas porque sí y que los secretos pueden destruir la vida y las familias de los involucrados a pesar de haber perdón de por medio. 

El final es tan abierto como inesperado, es lo que hace de esta una gran película y nos deja tantas dudas como reflexiones. La vida no es sencilla ni tampoco hay en ella buenos y malos, que solo queremos o cancelamos, para correr al refugio de un espacio seguro o abrazarlos en su pureza. Corpus Christi nos muestra que en cualquier momento puede o no, haber finales felices.

Actualmente la cinta se proyecta en la Cineteca Nacional en Ciudad de México.

Tráiler

Ficha técnica

Título original: Boże Ciało (Corpus Christi / Pastor o impostor)

Año: 2019

Duración: 116 min.

País: Polonia

Dirección: Jan Komasa

Guion: Mateusz Pacewicz

Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine

Fotografía: Piotr Sobocinski Jr.

Reparto:

Bartosz Bielenia, Eliza Rycembel, Aleksandra Konieczna, Tomasz Zietek, Leszek Lichota, Lukasz Simlat, Barbara Kurzaj, Zdzislaw Wardejn

Productora. Co-production Polonia-Francia; Aurum Film, Canal+ Polska

Género: Drama

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