EL FINAL DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA

Es complicado analizar el sistema político en España, porque cuenta con un aparato de poder visible, y otro invisible, por tanto, el que no podemos ver, es un aparato de poder difícil de definir, y abonado a las conjeturas.

El aparato de poder que llamamos, visible, parte de la Constitución de 1978, y está formado por las instituciones del Estado, formal y oficialmente constituidas. Según las manifestaciones de este aparato de poder que se deja ver, constatamos la existencia del otro aparato que permanece en la sombra, porque este segundo condiciona al primero, de manera notoria.

Estamos hablando, ni más ni menos, que de la corrupción, partiendo de este aparato invisible, y que determina completamente las actuaciones del aparato de Gobierno, y de todo el resto de las instituciones, en un primer momento democráticas, prácticamente hasta que dimite Adolfo Suarez, le toma el relevo Calvo Sotelo, y al año de esta segunda presidencia, es sucedido por el socialista, Felipe González, quien va a ser el encargado de abrir la Caja de Pandora de la corrupción sistemática, dando lugar al aparato de poder en la sombra, o en las alcantarillas, como bien lo reflejaron algunos caricaturistas.

Fruto de la observación, es posible adivinar que el aparato de poder que opera desde las alcantarillas del poder en España, viene estando compuesto por representantes de todos los partidos, los cuales, al ostentar esta representación, asumen a título oficioso la institucionalización de la corrupción, y de la injusticia, en la democracia española, que se ha venido desarrollando de manera ardua, como hemos señalado, desde los tiempos de Felipe González.

Lo que tratamos de dar a entender, es que la democracia en España, nació como tal, pero la han ido transformando en un totalitarismo práctico, con apariencia de democracia. La definición constitucional del sistema político español, en un Estado de Derecho, democrático y social, es solo de cara a la galería, porque, en la realidad, los designios de este país, vienen impuestos por una dictadura de la corrupción, procedente de las ocultas alcantarillas del poder, y perfectamente organizada.

El Estado español es una enorme mafia, que hace la comedia de la democracia. En la realidad, es el aparato invisible del poder, quien nos gobierna y administra.

Tras una larga sucesión de legislaturas, en las que fuimos gobernados desde las instituciones visibles, por personajes bastante siniestros, o incompetentes, llega ahora al poder un verdadero monstruo de la incompetencia y de la brutalidad, como es Pedro Sánchez Pérez-Castejón, la verdadera bestia a quien han encomendado desde las sombras, dar el finiquito a la democracia, siendo su dedicación exclusiva, desde el orto hasta el ocaso.

Don Pedro, el nuevo capo de esta mafia llamada, Reino de España, donde, sin embargo, la monarquía es de lo poco que se salva de la corrupción sistemática que nos han impuesto, es un perfecto idiota, con apariencia de maniquí. Pero, a pesar de todo, cuenta con otras cualidades de cara a lo que interesa: que impere el crimen organizado en el poder.

Si hasta la llegada de esta bestia contra la democracia, y la legalidad, vivíamos una comedia de la democracia, que era, en realidad, una dictadura solapada del crimen organizado, el efecto Don Pedro ha dado carpetazo a este paripé, y se preparan ya para acabar con la España constitucional de 1978, resultando un nuevo Estado, marcado por el totalitarismo más corrupto y canalla que nos podamos imaginar.

FRAN AUDIJEMadrid, España, 18 de abril del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria

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