Antonio TENORIO ADAME.
La Presidenta de México, durante sus recientes reuniones de informe de logros del Segundo año de Gobierno, fue contundente al proclamar que:
– Ninguna potencia extranjera, determina el destino ni los recursos de México.
-Ningún Presidente puede tener doble nacionalidad.
La declaración presidencial reafirma la decisión que a los aspirantes a la Presidencia se les impida que tengan dos nacionalidades.
La nacionalidad mexicana va en declive, como lo mostraron los Presidentes neoliberales desde 1988 al someter el desarrollo nacional al interés de las supra empresas del imperio; incluso, adquirir otra nacionalidad o asesorar empresas extranjeras a la que se llenó de privilegios; todavía López Obrador se ufanó de nombrar a Taibo II como director del Fondo de Cultura Económica, por encima de la Constitución relativos a impedimentos de nacionalidad.
A los Presidentes en turno les vale un bledo la nacionalidad mexicana.
Minorías deben proponer demandas constitucionales
Pese a la claridad y contundencia con la que se busca evitar confusiones y extravíos, que generaliza los requisitos añadidos a los aspirantes a candidaturas de elección, a la Presidencia de la República, Gobiernos de los estados y de la Ciudad de México. La iniciativa aprobada ya en el pleno de los Diputados está sujeta al zarandeo de opinantes, partidos políticos y congresistas de oposición.
Por otra parte, los alcances de esta reforma conciernen a la regulación de la lealtad al interés de la nación, un propósito relevante sujeto a predicamento y eficacia, como Io demuestra el caso del juicio político al que fue inculpado el ex gobernador de Tamaulipas, Cabeza de Vaca, que fue electo a pesar de haber nacido en el extranjero; y siendo sujeto del tribunal de sentencia del Congreso que manipuló a fin de que la legislatura local impidiera la aplicación de dicha sentencia.
II. Por otra parte, la experiencia directa recabada de los resultados de los ex Presidentes denominados neoliberales a partir de 1982 (De La Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo, y Peña Nieto) fueron regímenes bajo la tutela ajena; la oración .
al servicio de intereses extra nacionales. Los administradores de la Federación, al término de su régimen, optaron por una segunda nacionalidad, dorada o cubrir asesorías de empresas trasnacionales, a las que tributaron, canonjías y privilegios durante su mandato.
III. La larga historia de desafectos a México es evidente bajo las Presidencias de lo más oscuro del Presidente de la República, cautivados por los Estados Unidos, como se muestran los casos, entre otros, de Antonio López de Santana, el general Mariano Paredes Arrillaga, Miguel Miramón, Félix Zuloaga y Porfirio Díaz; algunos de ellos fueron defensores de la patria previo a su ascenso presidencial. En las administraciones que ejercieron, el país fue puesto al interés del exterior.La modernidad llevó a ciertos regímenes federales a mantener la idea de la vida norteamericana como modelo, como ocurrió en la Presidencia de Álvaro Obregón, de Miguel Alemán de forma notoria, incluso manifiesta en tratados internacionales y actitudes relevantes en entrevistas presidenciales.
Mayorías gobernantes debe ser sensibles al consenso
IV. El diputado Macías brilló en el debate de Querétaro, al recordar que algunos extranjeros como aquéllos que se casaron con las hijas de Benito Juárez “que se largan a su tierra, y siguen siendo españoles, nos tiran la naturalidad como carga pesada, eso va a ocurrir» . Decía Macías, que la naturalidad mexicana o la nacionalidad en general se puede perder solamente por un acto expreso de la persona interesada “y es el caso de los que asumen la naturalización de los Estados Unidos, por que la Ley de inmigración y nacionalidad, conocida como la MC Carran-Walter de 1952, establece como requisito para quienes se naturalizan estadounidenses, cumplir la Constitución de Estados Unidos, renunciar en absoluta y eternamente toda obediencia y fidelidad a cualquier príncipe foráneo, o potencia, Estado o soberanía, a la cual el peticionario ha estado sujeto o ha sido ciudadano “.
V. El secretario de Estado (1915-1920) en la presidencia de Wilson se expresaba que : «Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra. La solución necesita de más tiempo; debemos abrirle a los jóvenes mexicanos, ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de la vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos”. Fue una profecía cumplida a cargo de los Presidentes neoliberales mexicanos de 1982 al 2018.
Con amplios márgenes de voluntarios que acuden a agencias del Gobierno de Washington, a advertir denuncias de violaciones de derechos humanos y políticos, tal es el caso del presidente del PRI, Alejandro Moreno,(Alito).
VI. Los afectados reales son los políticos aspirantes a los más altos cargos público, quienes quedan fuera. Sin embargo, hay otros que se sienten aludidos, tal como confiere la interesante columna “Gente como. uno”, donde Mónica Garza de “La Razón”. El título de su texto es “¿Y los por nacimiento pero delincuentes por vocación?, o Él define su caso de doble nacionalidad y por tanto considera una injusticia renunciar a ella antes de registrarse como candidato, para dar nombres de quienes guardan esa condición de alrededor de media docena con la cita de Elena Poniatowska, Paco, Ignacio Taibo y otros más. No es justo, añade, que se prive de ese Derecho a 125,000 ciudadanos nacidos en Estados Unidos registradas con mexicanas, con el registro de 153% más que el año anterior. Tener dos nacionalidades o una sola no garantiza ante ponerlos intereses nacionales a los personales. Por que la garantía en la conducta del ciudadano, la ética, la responsabilidad y el respeto al mandato constitucional “.
Concluye con acierto en su última consideración.
VII. La razón del Constituyente. Desde los inicios de la legislación para favorecer el reconocimiento de los derechos de toda persona a gestionar o poseer otra nacionalidad, a más de la propia, hubo cierta desazón en menospreciar, o al menos disminuir o marginar la nacionalidad mexicana de origen, como la concibió el Constituyente, puesto que en ninguno de sus aspectos fue sometida a consideración y, a mata caballo, se exaltaba la conveniencia de otra u otras nacionalidades. Se hace necesario, entonces, traer a consideración aspectos sobresalientes de la nacionalidad mexicana tal como fue concebida :
VIII.La modernidad, destaca una opinión valiosa por las nuevas facetas que introduce al debate, ha sido el artículo de opinión de Heriberto Galindo, quien fuera legislador en la 56 legislatura, con la cual se inició el proceso legislativo que hoy vuelve a surgir por razones de seguridad a partir del principio de lealtad en el ejercicio de los altos cargos constitucionales.De importancia singular la aportación de Heriberto Galindo, sinaloense de probada sabiduría política y diplomático, quien hace apuntamientos de interés sobre la doble nacionalidad con conocimiento desde su participación de diputado en la 56 Legislatura, en la cual se aprobó la minuta de “no pérdida de nacionalidad”, así como también su desempeño de Cónsul de México en Chicago.
En ese marco de experiencia, expresa los inconvenientes de obligar a los hijos de migrantes a renunciar a su derecho de origen ancestral, un derecho humano, sino que el límite que establece la lealtad a una sola bandera es de orden político ubicado en la ciudadanía.
En el orden de primacías de orden jurídico, la relación favorece a la nación , no obstante el interés humanitario es transversal a los estados y a todas instancias políticas. El argumento parece irrebatible, pero la única forma de aplicar el orden jurídico es dentro de un Estado.
Promulgación Constitucional
En resumen, la experiencia histórica del presidencialismo está cubierta de páginas vergonzosas por la entrega manifiesta a los Estados Unidos y otras potencias.
El proceso legislativo de la reforma de la doble nacionalidad, restringía parte de los equívocos operados en el Congreso, desde su primera etapa de las modificaciones a la nacionalidad mexicana al someterla a una degradación para obtener los beneficios políticos, que representaba facilitar a la migración mexicana en los Estados Unidos de una segunda nacionalidad superior, desde el ángulo de formar una fuerza política electoral, capaz de dotar una negociación eficiente al interés de México.
Se pretendía de nuestra parte, más bien de evitar que la nacionalidad mexicana originaria fuera menguada en su propio orgullo y dimensión de valor de identidad.

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